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La justicia libia conmuta la pena de muerte para las enfermeras búlgaras por cadena perpetua

La petición de la pena capital para los cooperantes ha sido retirada tras recibir cada familia un millón de dólares como indemnización

El Alto Consejo de Justicia libio, la máxima y última instancia judicial del país, ha decidido esta tarde (hora española) conmutar la pena de muerte para las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino nacionalizado búlgaro acusados de contagiar el sida a 438 niños libios -56 de los cuales murieron- por la pena de cadena perpetua, han informado fuentes oficiales.

La rebaja de la condena se ha hecho efectiva después de que los familiares de las víctimas recibieran un millón de dólares (850.000 euros) cada una en concepto de indemnización por los contagios. Así lo ha confirmado el portavoz de las familias en una comparecencia ante la prensa en Trípoli horas antes de conocerse el fallo judicial. "Anoche recibieron sus cheques y esta mañana han comenzado a retirar el dinero de los bancos", ha asegurado.

La Fundación Gadafi, dirigida por Seif El Islam, uno de los hijos del líder libio, Muamar El Gadafi, entregó el documento por el que las familias se declaran satisfechas de haber recibido un millón de dólares cada una de ellas. Un portavoz de la Fundación confirmó que todas las familias recibieron la indemnización a cargo del fondo internacional de ayuda creado en 2005 para ayudar a Libia a combatir el sida. El fondo ha sido dotado colectivamente por Bulgaria, Libia y varios países europeos, con el apoyo de la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos.

Petición de extradición

La pena de cadena perpetua debería desembocar en la pronta extradición a Bulgaria de los seis cooperantes sanitarios, extremo que ya ha solicitado la embajada de Bulgaria en Trípoli, que pedirá "mañana mismo" la extradición del personal sanitario.

Con la decisión de este martes, las enfermeras Kristiana Valtcheva, Nasia Nenova, Valentina Siropulo, Valia Tcherveniachka y Snejana Dimitrova, y el médico Achraf Yumaa han puesto fin a un calvario que se ha extendido ocho largos años en los que han permanecido encarcelados en el país norteafricano.

El Alto Consejo de Justicia libio, instancia que depende del Ministerio de Justicia, debía haber emitido su fallo en la jornada del lunes pero lo aplazó hasta este martes, sin explicar los motivos. El retraso, en opinión de los medios diplomáticos europeos que siguen el caso, se debió a que el tribunal necesitaba contar con un documento firmado por los familiares de los niños, en el que estos renunciaban a exigir que se cumpliera las penas de muerte.

La Justicia libia condenó en dos ocasiones a la pena capital a los seis cooperantes sanitarios, y el Tribunal Supremo ratificó esas condenas. El último recurso depende del ACJ, que es un organismo que puede tener en cuenta razones políticas, y que debido a la atención despertada internacionalmente por este caso, se prevé que se decante por el cambio de las penas a muerte, por condenas de prisión.

Reacciones en EE UU y Europa

Una de las primeras reacciones ha sido la de Estados Unidos, que ha calificado de "paso positivo" la decisión de la corte libia, si bien ha recordado que el asunto aún no se ha resuelto definitivamente. Para ello será necesario que los seis cooperantes "vuelvan a casa", ha dicho David Welch, del Departamento de Estado estadounidense.

Por su parte, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, ha expresadoo su "alivio" y ha pedido que el traslado de los acusados a la Unión Europea se produzca "cuanto antes".