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Reportaje:

Mancuso prende el ventilador

El ex líder paramilitar colombiano reconoce ser el autor intelectual de 336 asesinatos e inculpa a fiscales y miembros del Ejército

El ex líder paramilitar Salvatore Mancuso, uno de los principales jefes desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), reconoció ayer ante la fiscalía colombiana su participación en 87 actos criminales, que incluyen masacres, secuestros y tráfico de armas. Además, el ex comandante militar dijo haber sido el autor intelectual de 336 asesinatos de personas conocidas así como de cientos más que todavía no están identificadas.

El lunes, Mancuso reanudó en Medellín la diligencia judicial iniciada en diciembre pasado para aclarar las acusaciones en su contra sobre múltiples crímenes de lesa humanidad. El ex líder paramilitar prendió el ventilador: dio nombres y ha reconocido sus crímenes. Tiene que contar la verdad si quiere beneficiarse de la ley de Justicia y Paz. Mancuso, de origen italiano, fue jefe militar de los paramilitares durante más de 10 años. Es el primer jefe en dar la cara ante la ley que sirve de marco jurídico al proceso de paz iniciado en el primer gobierno del reelegido presidente Álvaro Uribe.

Una de las acusaciones más graves de Mancuso salpica al general, ya muerto, Alfonso Manosalva. Asegura que, siendo comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, les dio información que llevó a la masacre de 15 campesinos en un pequeño caserío al norte del departamento del Antioquia. Es una de las masacres que el país recuerda con mayor horror. Por su parte, el general Manosalba tiene, según el mando castrense, una hoja de vida impecable. Una brigada lleva su nombre en su honor.

En otra masacre, la de Mapiripán, la primera de una ofensiva lanzada por los paramilitares en 1997 para quitarle a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) su poder en la región de la orinoquia y la amazonia, hubo apoyo de un coronel que hoy está condenado, según señaló Mancuso. En esta ocasión, los muertos pasaron de 50 y la mayoría de los cuerpos fueron lanzados al río Guaviare en el límite entre la sabana y la selva.

Mancuso, quien de acuerdo a la ley de Justicia y Paz tendrá como máximo 8 años de cárcel, afirma que mensualmente pagaban una millonaria suma a policías y miembros del Ejército de la región del Catatumbo, al norte del país en la frontera con Venezuela. Allí, se calcula que la acción paramilitar dejó más de 5.000 muertos.

Durante la declaración, el jefe para habló también de la ayuda que les ofrecía la ex fiscal de Cúcuta, la capital del Norte de Santander. Según declaró, ésta daba nombres de fiscales supuestamente ligados a la guerrilla: a todos ellos los asesinaron. La fiscal aliada es hoy prófuga de la justicia.

Mancuso tiene dos condenas y 57 procesos en su contra por, masacres, secuestros y asesinatos selectivos. Reconoció el asesinato de varios alcaldes. Entre ellos, el de Héctor Acosta, asesinado hace seis años junto a su esposa que estaba embarazada. Aseguró además, que “con fusil en mano”, su organización criminal manipuló las elecciones de 1998. Obligaron a votar ?en la primera vuelta? por el liberal Horacio Serpa y en la segunda, por Andrés Pastrana, el conservador que obtuvo la presidencia. Con el actual presidente, Álvaro Uribe, sólo recomendaron que se votara por él.

Serpa, que ha disputado varias veces la presidencia, reaccionó ayer indignado: “Yo no hago pactos con el diablo”, señaló. El ministro de Interior, Carlos Holguín, aseguró que a los criminales hay que darles “poco crédito”.

Por su parte, el general Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares aseguró que los oficiales señalados deben responder ante la justicia de manera individual.