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Despedido el nieto de Prats que escupió sobre el féretro de Pinochet

Francisco Cuadrado era asesor en un municipio gobernado por la derecha chilena

El nieto del general Carlos Prats que la semana pasada lanzó un salivazo a la cubierta de vidrio del ataúd del ex dictador chileno Augusto Pinochet, Francisco Cuadrado Prats, ha sido despedido de su trabajo de asesor de un concejal en el municipio de Las Condes, el más rico de Santiago, por el alcalde y militante de la derecha, Francisco de la Maza. Según De la Maza, el despido se debe a que el incidente protagonizado por Cuadrado “no corresponde a un servidor público”.

Cuadrado, un gestor cultural de 39 años, lanzó el salivazo como un gesto de desprecio a Pinochet, “porque asesinó a mis abuelos y me chocó ver los honores recargados que recibió del Ejército” durante el funeral del ex dictador.

El general Prats, jefe de las Fuerzas Armadas durante el Gobierno de Salvador Allende, fue asesinado en 1974 junto con su esposa, Sofía Cutberth, mediante una bomba bajo su coche colocada por la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), mientras el matrimonio residía en Buenos Aires después del golpe militar en Chile.

Tras la muerte de Prats, Pinochet le negó un funeral con honores militares.

De la Maza sostuvo que despidió al nieto de Prats porque su forma de actuar “no corresponde a un servidor público y a una persona ligada a la municipalidad de Las Condes”. Negó que sea un despido ideológico porque, según él, habría actuado de igual manera si se hubiese tratado de un militante de la derecha, porque un funcionario municipal “no tiene vida privada” y debe siempre ser respetuoso de instituciones y vecinos.

Ex asesor del candidato presidencial de la derecha Joaquín Lavín, De la Maza logró que el consejo municipal aprobara, con los votos en contra de los concejales oficialistas, bautizar una calle o avenida de la comunidad con el nombre de Pinochet.

El alcalde quería poner este nombre a la calle donde vive la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pero después aceptó que sea otra vía. Su partido propuso erigir un monumento a Pinochet frente a La Moneda, el palacio presidencial que él ordenó bombardear durante el golpe militar de 1973.

Parlamentarios oficialistas criticaron el despido como una persecución. El presidente del Partido por la Democracia (PPD) y ex ministro de Salvador Allende, Sergio Bitar, afirmó que fue una “exoneración política”. La diputada socialista Isabel Allende lo calificó de “vendetta política de poca monta” frente al gesto de “impotencia de un joven que perdió a sus abuelos”.

Un senador del Partido Radical Socialdemócrata, Nelson Ávila, propuso construir una escupidera nacional que lleve el nombre de Augusto Pinochet y calificó el salivazo de Cuadrado Prats como “la expresión de una herida interna que la justicia no fue capaz de reparar”.

Pero Cuadrado, a quien muchos consideran en este país un héroe por su coraje para esperar seis horas en una fila y lanzar el salivazo en medio de los pinochetistas que homenajeaban al ex dictador, no ha llegado a estar un día completo en el paro. En respuesta al despido, el grupo parlamentario del PPD anunció ayer que contratará como asesor al nieto del general Prats.