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El jefe de Espionaje de EE UU asegura que Castro está a punto de morir

Cuba recibe hoy a la mayor delegación del Congreso estadounidense desde 1959

"Fidel Castro está muy enfermo y está a punto de morir", ha asegurado el director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, John Negroponte, al periódico The Washington Post. La entrevista del jefe del Espionaje se publica el mismo día en el que el Gobierno provisional de Raúl Castro va a recibir en La Habana a un grupo de 10 congresistas estadounidenses favorables a la mejora de las relaciones con Cuba y defensores de la flexibilización del embargo.

"Toda la informacion que tenemos indica que no va a durar mucho tiempo", dice Negroponte en relación a la salud del líder cubano, y calcula que morirá como mucho "en meses, no años".

La entrevista se publica el mismo día de la visita de los diez congresistas de Estados Unidos a la isla y ha despertado grandes expectativas, ya que se trata de la mayor delegación de legisladores estadounidenses que viaja a la isla desde 1959. Se produce, además, en un momento singular, cuatro meses después del traspaso de poder de Fidel Castro a su hermano Raúl. Y hace apenas dos semanas que el jefe del Ejército cubano -por segunda vez desde la enfermedad del mandatario- ofreció a Washington “resolver en la mesa de negociaciones” las diferencias entre ambos países.

La delegación está integrada por cinco legisladores demócratas y cinco republicanos, todos miembros del denominado Grupo de Trabajo sobre Cuba, que defiende en el Congreso la flexibilización del embargo y la eliminación de las restricciones para que los ciudadanos estadounidenses viajen a la isla.

El grupo fue creado hace varios años por el demócrata William Delahunt y el republicano Jeff Flake y ha llegado a tener 50 miembros, si bien la mayoría de las iniciativas que promovió en el pasado para favorecer los contactos con Cuba chocaron con la oposición de un Congreso dominado por los republicanos.

El cambio de correlación de fuerzas en el Congreso y el Senado de EE UU tras la reciente victoria demócrata también confiere relevancia especial a la visita. "Ahora es previsible que las propuestas que haga este grupo legislativo tengan más posibilidades de prosperar", opinaba ayer un embajador latinoamericano.

Antes de viajar a La Habana, Delahunt destacó la importancia de la visita en estos momentos e interpretó la oferta de Rául Castro como "un indicio de su deseo de establecer algún tipo de diálogo".

"Ésta es la mayor delegación jamás enviada por el Congreso a Cuba, y es innovadora por parte de los miembros que la componen, todos ellos dispuestos a explorar nuevas oportunidades de diálogo. A mí me interesan en particular los viajes [de estadounidenses a la isla], pero los demás tienen otras ideas y las vamos a exponer", dijo el congresista por Massachusetts.

Los legisladores, que estarán en Cuba hasta el domingo, han concertado una amplia agenda de entrevistas: el canciller, Felipe Pérez Roque; el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón; el ministro presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón; la ministra de Industria Básica, Yadira García, y Pedro Pérez, presidente de Alimport, la compañía cubana que concentra todas las importaciones de alimentos y que en los últimos años ha comprado más de 1.000 millones de dólares de productos estadounidenses, aprovechando una de las escasas grietas del embargo. La entrevista con Raúl Castro, solicitada por los congresistas, todavía no ha sido confirmada por las autoridades, pero se da por seguro que se celebrará.

La delegación se reunirá además con el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, y está previsto algún tipo de contacto con miembros de la oposición.

Ayer, en vísperas del viaje, el diario oficial Granma arremetía duramente contra la oposición interna que recibe fondos de EE UU para “promover la subversión”. Granma alude a una reciente auditoría del Congreso de Estados Unidos, solicitada por Delahunt y Flake, que concluyó que parte de los 73,6 millones de dólares destinados por el Congreso entre 1996 y 2005 para financiar a la disidencia fueron malgastados y usados para comprar productos como videojuegos, bicicletas y chocolates.

"El informe (...) aporta pruebas irrebatibles sobre las sistemáticas denuncias del Gobierno cubano acerca de que la mal llamada disidencia no es más que un grupo financiado y dirigido por el Gobierno norteamericano", acusa Granma.