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Los médicos cortan parte del intestino de Sharon tras un empeoramiento de su estdo de salud

El primer ministro israelí continúa en estado de coma, aunque no se teme por su vida

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, ha superado la operación a la que ha tenido que ser sometido esta mañana, tras un grave empeoramiento de su estado de salud, según han informado fuentes del hospital Hadasa Ein Karem. Sharon ha perdido parte de su intestino en la operación, en la que los médicos han tratado de desbloquear las arterias que nutren sangre a su aparato digestivo. Fuentes del hospital han confirmado que el estado del primer ministro israelí es muy grave, pero que de momento se encuentra estable y no se teme por su vida.

La operación, que comenzó a las 10.00 (hora peninsular española), y ha terminado unas cuatro horas después, se ha llevado a cabo a pesar de los temores de que el dirigente israelí no consiguiera sobrevivir una intervención quirúrgica debido al estado crítico en el que se encuentra desde anoche. Los médicos descubrieron esta mañana que la sangre no llegaba al estómago de Sharon y que su sistema digestivo estaba gravemente dañado con lo que decidieron que debían operarle de manera urgente.

Sharon ha sido trasladado de vuelta a la unidad de cuidados intensivos del hospital Hadasa Ein Karem, a las afueras de Jerusalén, después de una operación que ha durado cuatro horas.

Sharon se encuentra en coma desde que el pasado 4 de enero sufriera un gravísimo infarto cerebral que obligó a traspasar el Gobierno a su número dos, el ex alcalde de Jerusalén Ehud Olmert, que gobierna desde entonces de forma interina el Estado de Israel, hasta que se celebren las elecciones legislativas, previstas para el próximo 28 de marzo.

Desde que los médicos resolvieron el derrame cerebral, que hizo temer seriamente por la vida del primer ministro, su estado de salud, salvo algún que otro contratiempo, ha ido estabilizándose, aunque desde el principio se dio por hecho que su carrera política había terminado: si lograba recuperarse, era más que probable que, incluso en el mejor de los casos, las secuelas del derrame le incapacitasen para una vida normal; mucho más para la de primer ministro. A los pocos días se dijo que respondía a ciertos estímulos, pero no se han observado más cambios: sigue en coma e inconsciente.

Sharon ya había sufrido un accidente cerebral en el mes de diciembre, pero se trató de un leve infarto que, en principio, no había dejado ninguna consecuencia. Unos días después se pudo comprobar que había sido tan sólo un aviso.