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EL FUTURO DE LA UE

La amenaza de veto fuerza a Londres a presentar un nuevo proyecto de presupuestos

Francia exige a Reino Unido que recorte sus ingresos privilegiados que obtiene gracias al llamado 'cheque británico'

Tras constatar el mayoritario rechazo que su anterior propuesta presupuestaria ha levantado tanto en la Comisión como entre los países miembros, Reino Unido, que ejerce la presidencia de turno de la Unión, ha anunciado que presentará un proyecto "revisado" antes del Consejo Europeo de los días 15 y 16 en Bruselas, han informado fuentes comunitarias.

El titular de Asuntos Exteriores británico, Jack Straw, ha anunciado esta decisión tras la reunión del cónclave de ministros de Exteriores celebrado hoy en Bruselas para analizar su última propuesta, sobre la que la "mayoría de países" han mostrado su descontento. Por ello se volverá a discutir esta cuestión en la reunión prevista para el próximo lunes del Consejo de Asuntos Generales y Exteriores. En opinión de Straw, son necesarias "más negociaciones" con el objetivo de lograr un acuerdo "en los nueve días que faltan antes de la cumbre".

Horas antes de conocerse este cambio de postura, el propio Straw reconocía que el margen para llegar a un acuerdo sobre las nuevas cuentas comunitarias era "estrecho". En el giro realizado por la presidencia británica seguro que ha tenido gran peso la amenaza de veto que la mayoría de los Veinticinco habían expresado al conocer en detalle las intenciones de Reino Unido. La mayor parte de los Estados miembros han tildado de insolidario el proyecto y acusan a Reino Unido de haberlo diseñado a la medida de sus propias necesidades. El presidente de la Comisión, el portugués Jose Manuel Durao Barroso, se ha unido a la postura mayoritaria y ha instado al Gobierno de Tony Blair a presentar un nuevo borrador.

Recorte del 'cheque británico'

El ministro francés de Exteriores, Philipe Douste-Blazy, ha urgido al Reino Unido a presentar una nueva propuesta para la negociación presupuestaria que pase por elevar el recorte en el llamado cheque británico, la compensación que obtienen anualmente los británicos por no beneficiarse de las ayudas agrícolas. Se trataría, según Francia, de pasar de los 8.000 millones de euros ya ofertados por Londres a los 14.000 millones. "Pedimos al Reino Unido que pague ni más ni menos que su cuota justa de la ampliación, de la que el cheque le exime", ha afirmado, rotundo, Douste-Blazy, en rueda de prensa. El ministro francés ha explicado que, con la excepción de Malta, todos los Estados miembros han expresado hoy su rechazo la propuesta británica, que, a su juicio, "atenta de forma flagrante" contra el principio de solidaridad, al recortar las ayudas previstas para los nuevos Estados miembros, y contra el de equidad, al no prever un reparto justo del coste de la ampliación.

Frontal oposición de España

Al igual que Francia, España también se opone a las cuentas británicas. El secretario de Estado para la UE, Alberto Navarro, ha insistido de camino a Bruselas (el ministro Moratinos está de gira por África) en que la propuesta es "anticohesiva y diabólica". Navarro, durante una entrevista en la Cadena SER, ha dicho que espera que éste sea "la propuesta de Gordon Brown", responsable británico de Finanzas, y ha expresado su confianza en que "Blair nos entregará las semana próxima una nueva propuesta que vaya en una dirección distinta".

Navarro, además, ha señalado que hay un grupo de 20 países entre los que figura España que se oponen al proyecto de Blair. Este bloque, que el secretario de Estado ha calificado de "amigos de la cohesión", podría oponerse en bloque al borrador. Ayer Navarro se entrevistó con algunos de ellos con vistas a que en la reunión de hoy todos ellos califiquen la propuesta de "inaceptable e injusta".

Ahorro

El gran problema del borrador británico es que reduce el monto total de las perspectivas financieras para el periodo 2007-2013 hasta el 1,03% del PIB de la UE. Con ese dinero es necesario hacer frente por primera vez a la Unión ampliada a 25 miembros en la que los diez países recién incorporados tienen un nivel renta inferior a la media europea.

Las escuetas cuentas diseñadas por el Reino Unido obligan a un recorte de las ayudas para el desarrollo regional, lo que afecta especialmente a los nuevos socios que ven adelgazar sensiblemente las inversiones que, en principio, se proyectaban. Además, se recortan los fondos para la agricultura al tiempo que mantiene en gran medida el cheque,. En el caso de España, la propuesta británica sólo satisface su pretensión de que la eliminación de los fondos de cohesión (que ya no le corresponden por haber superado el 90% de la riqueza media) se produzca gradualmente hasta 2012. En cambio, el monto de las ayudas que se van a recibir se reducen en unos 1.000 millones de euros.