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EL FUTURO DE LA UE

Las cuentas ahondan la crisis de la UE

La Eurocámara considera que la propuesta presentada por Londres es "inaceptable"

La gran mayoría de los Estados miembros de la UE rechazaron ayer la propuesta de perspectivas financieras (escenarios presupuestarios para 2007-2013) presentada por Reino Unido, actual presidente de la Unión, que supone un recorte de casi 25.000 millones de euros respecto a la propuesta de Luxemburgo de hace seis meses. Las críticas coinciden en destacar "la falta de solidaridad" que supone concentrar los recortes (14.000 millones de euros) en los nuevos países miembros, que son los más pobres de la Unión. Numerosos dirigentes políticos han exigido a Londres que aporte más dinero y que recorte sus ingresos privilegiados, que obtiene gracias al llamado cheque británico, que pasan de 5.000 millones de euros a 7.000 millones anuales.

La oposición de la Comisión Europea, el Parlamento y una amplia mayoría de países a la propuesta británica está incrementando las posibilidades de que la cumbre europea de Jefes de Estado y de Gobierno del los próximos 15 y 16 de diciembre culmine con un rotundo fracaso. Un segundo tropiezo en materia presupuestaria, que además ha dejado al descubierto las crecientes distancias entre los países que contribuyen y los que reciben, agravaría seriamente la crisis europea tras la senda de fracasos que se inició con los noes de Francia y Holanda a la Constitución europea.

Los ministros de Exteriores de los Veinticinco celebrarán hoy un cónclave en Bruselas para discutir por primera vez el documento británico.

A la censura inicial de la Comisión Europea, se sumó ayer el presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, que también calificó de "inaceptable" la propuesta británica. El presidente aconsejó ayer al Consejo de la Unión "que no pierda demasiado tiempo en una propuesta que no tiene posibilidad de salir". En su opinión, las perspectivas financieras presentadas por Londres "se alejan de una manera radical de la posición adoptada por el Parlamento en una votación en una sesión plenaria". Borrell recordó que las perspectivas "no son un acuerdo sólo del Consejo, sino que son el resultado de un acuerdo institucional del Consejo, el Parlamento y la Comisión".

La Comisión, sin embargo, dulcificó ayer sus críticas iniciales y, aunque continuó considerando "inaceptable" la propuesta de Londres, estimó "que aún es posible un acuerdo aunque hace falta mucho trabajo", según su portavoz, Johannes Laitenbeger. En medios parlamentarios socialistas europeos se hacía notar ayer la contradicción del discurso de Blair, que "propugna de palabra el recorte de las ayudas directas a la agricultura, cuando en realidad apenas se tocan, y en cambio sacrifica las políticas que estimulan la competencia, la cohesión y el empleo que se acordaron en Lisboa".

Los recursos previstos inicialmente por la Comisión Europea para el fomento de la competencia y la creación de empleo han pasado de los 121.685 millones de euros a 72.010 millones, lo que supone un recorte del 40,8%. En relación con el proyecto aprobado por el Parlamento, que elaboró un proyecto con ánimo negociador, la rebaja de Londres es del 34,8%. Los recursos destinados a fomentar la cohesión y el crecimiento económico se reducen a 296.900 millones de euros, lo que supone una rebaja del 11,7% de las propuestas de la Comisión y del Parlamento, que coincidían sobre este punto. También es significativa la rebaja en los fondos destinados a ciudadanía, libertad, seguridad y justicia, que se reducen a 10.270 millones tras experimentar un recorte del 50% respecto a la propuesta inicial de la Comisión, y del 36% sobre la del Parlamento.

Entre las voces de rechazo en el Parlamento Europeo destacó ayer la del presidente del principal grupo, el Partido Popular, Hans-Gert Poettering, que manifestó: "Mi grupo no aceptará las propuestas actuales de la presidencia británica, pues estimamos que penalizan a los Estados miembros más pobres". Por su parte, el presidente del Grupo Socialista, Martin Schulz, manifestó que la propuesta británica significa "un enfoque enfermizo y erróneo para el futuro de UE ampliada".

Entre los países, los rechazos más significativos destacan los de Francia y España. Fuentes diplomáticas francesas señalaron ayer que "la propuesta británica no se podía aceptar porque suponía un desequilibrio respecto a las posiciones de Luxemburgo". Francia confía en aglutinar un grupo de cinco países, entre los que ocuparía un papel destacado España, que figuran entre los más perjudicados junto a los países de la ampliación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 2005