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Mubarak gana las elecciones en Egipto con un 88%de los votos y una muy baja participación

La Comisión Electoral recha las denuncias de freude presentadas por partidos opositores y asociaciones independientes

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, de 77 años, ha ganado con un 88,5% de los votos y una muy baja participación las elecciones presidenciales celebradas el pasado miércoles, las primeras con varios candidatos, según el recuento definitivo dado a conocer esta tarde. Mubarak se asegura así otros seis años en el poder.

La victoria del actual mandatario estaba cantada, así que lo más llamativo es el dato de la participación, que ha sido de las más bajas de la historia de Egipto: sólo ha votado un 23% del electorado, frente al 80% que, según cifras oficiales, acudió a las urnas en el último plebiscito, celebrado en 1999, para refrendar a Mubarak. El presidente de la Comisión Electoral, Mamduh el Marei, ha explicado que Mubarak obtuvo algo más de 6.316.784 votos, y le siguió, con menos de la décima parte, el liberal Ayman Nur (540.405), tras el cual si sutuó el líder del histórico partido Al Wafd, Nuaman Gomaa, con 208.891 votos.

Así pues, los porcentajes dan como gran vencedor a Mubarak (88,5%), mientras que Nur obtiene un 7,3% y Gomaa se queda con menos de un 3%, con porcentajes menores al 1% para el resto de los candidatos -se presentaron diez en total-. Del total de 31.826.000 electores censados, sólo se han contado 7.305.036 millones de votos válidos, sin que haya todavía cifras de votos nulos, un porcentaje extremadamente bajo pero que concuerda con la baja afluencia que el pasado miércoles fue observada por numerosos observadores independientes.

De ideología indefinida y mano de hierro

Los partidos opositores y asociaciones independientes denunciaron numerosas irregularidades que en todos los casos se practicaron para favorecer a Mubarak, pero la Comisión Electoral ha rechazado estas alegaciones. Mubarak es un hombre de ideología indefinida cuyo cuarto de siglo en política ha estado centrado en garantizar la seguridad de Egipto con mano férrea y la paz en Oriente Próximo.

Como tantos estadistas árabes, Mubarak es un militar que cambió las armas por la política tras el asesinato del presidente Anuar el Sadat en 1981, fecha desde la que ha ocupado ininterrumpidamente la Presidencia egipcia, y tras estos resultados se asegura un reinado de 30 años. Las señales de una tímida apertura política llegaron en febrero, cuando Mubarak dio el campanazo anunciando que permitía la concurrencia de varios candidatos a las presidenciales. Este anuncio abrió la ventana a un clima inédito de críticas a la labor del Gobierno y al presidente mismo, antes impensable.

Medios diplomáticos subrayan que Mubarak accedió a estas tímidas señales de apertura -que tomaron a la oposición con el paso cambiado- por presiones de Estados Unidos, y no tanto por la actividad de una oposición cuya penetración popular es muy escasa.