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Denuncias de irregularidades en las elecciones presidenciales de Egipto

Nadie duda del triunfo de Mubarak, pero no obtendrá el 93,79% de 1999

Organizaciones no gubernamentales y grupos de oposición denunciaron ayer irregularidades en las primeras presidenciales que Egipto celebra con varios candidatos. Las anomalías electorales no constituyen una novedad en el país del Nilo, pero los egipcios están más sensibilizados. Incluso los votantes del presidente, Hosni Mubarak, decían hacerlo "por el cambio". Aunque nadie duda de su triunfo, Mubarak no conseguirá esta vez el 93,79% de los votos que le dio el plebiscito de 1999.

"No encuentro mi nombre en las listas electorales, pero estoy inscrito", se quejaba Mohamed Mohanna, un ingeniero que deseaba votar en la escuela Mohamed Ali del barrio de Saida Zeinab, en El Cairo. "Pues si no tiene la tarjeta de inscripción en el registro, no puede votar", le respondía el juez Farid Fuad, encargado de supervisar el colegio electoral. De nada sirvió que expresara su deseo de votar a Mubarak. El juez no se conmovió. No todos los magistrados se mostraron igual de profesionales.

De acuerdo con Sawasya, una ONG que desplegó 1.200 observadores por todo el país, en la provincia de Sohag hubo quien no pudo votar "por carecer de carné del Partido Nacional Democrático", el partido gobernante. Por su parte, el Comité Independiente para la Supervisión de las Elecciones denunció que la policía había golpeado, detenido y acosado a varios de sus 2.200 representantes. Tras su negativa inicial, la Comisión Electoral había autorizado finalmente la vigilancia de las ONG a las diez de la mañana, dos horas después de que abrieran los colegios, y la mayoría de los jueces no se enteraron.

El Comité Independiente también reveló la presencia de carteles de los candidatos "en el 90% los colegios electorales". Esta enviada fue testigo de la entrega de octavillas pidiendo el voto para Mubarak dentro de la escuela Mohamed Ali; vio una camioneta que hacía lo propio desde un altavoz en las proximidades de Al Azhar, y asistió a las loas entusiasmadas al presidente que hacían a coro los interventores de su partido y varios funcionarios a las puertas del colegio electoral número 13, en el que sólo podían votar los hombres.

El opositor Ayman Nur, uno de los dos candidatos que puede arañar unos votos a Mubarak, reunió a la prensa para quejarse de la falta de durabilidad de la tinta indeleble. "Se borra con desodorante", aseguró Gamila Ismail, su portavoz y esposa. Nur también señaló la existencia de tarjetas electorales en blanco, lo que permitiría votar a personas no inscritas o hacerlo varias veces. Y reveló la compra de votos "a 20 libras", aunque precisó que en su distrito, Bab al Shariya, habían llegado a pagarse 50.

Además, el proceso era muy confuso. En principio, bastaba un carné con fotografía para votar en el colegio que le correspondiera a cada cual. Sólo si se deseaba hacerlo en otro centro se necesitaba disponer de la tarjeta rosa que justifica la inscripción en el registro electoral. Sin embargo, numerosas personas que aseguraban haberse inscrito no encontraban sus nombres en las listas. Hasta 600 tuvieron ese problema en un colegio de Ismailía.

También la lentitud del voto motivó las protestas no sólo de la oposición sino incluso del PND, que elevó una queja ante la Comisión Electoral. El problema surgió al haberse agrupado los colegios electorales (de 54.350 a 9.865) para permitir la presencia de un juez en cada uno de ellos, tal como exige la ley. La mayoría de los magistrados requería que los votantes entraran de uno en uno, a pesar de que en las salas había varias urnas, lo que provocó algunas colas.

Esos inconvenientes se sumaban a la apatía generalizada. La observación periodística desmentía la "elevada asistencia" de la que hablaba la Comisión Electoral. Aun así, resultaba difícil establecer el impacto del boicoteo pedido por el movimiento Kifaya, que reunió a unos cientos de manifestantes en el centro de El Cairo. El Gobierno extendió el horario de votación hasta las diez de la noche y rebajó el precio del metro (de 75 a 50 céntimos de libra) para fomentar la participación a fin de legitimar el esperado triunfo de Mubarak. En ausencia de sondeos a pie de urna, no habrá resultados hasta hoy o mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 2005