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EL FIN DE UN PAPADO

La tumba del Papa se podrá visitar a partir del miércoles

El cardenal filipino Jaime Sin y el mexicano Alfonso Antonio Suárez Rivera no acudirán al cónclave, por los que serán 115 electores

La tumba del Papa Juan Pablo II se podrá visitar a partir del miércoles 13 de abril, según ha anunciado esta mañana el portavoz vaticano, Joaquín Navaro Valls. Las Grutas Vaticanas, como se conoce a la cripta de San Pedro, abrirán a las siete de la mañana, tal y como se ha decidido en la séptima Congregación de Cardenales, celebrada hoy en el aula nueva del Sínodo del Vaticano. Además, los purpurados han examinado los gastos que se producirán durante el periodo de Sede Vacante y han pedido "plegarias" para que el Espíritu Santo ayude a los electores durante el cónclave, que comenzará el próximo 18 de abril.

A la reunión, han asistido 134 de los 183 purpurados que forman el Colegio Cardenalicio. Tras las plegarias iniciales y los juramentos de los cardenales que se han incorporado a la Congregación, los purpurados han elegido a los tres nuevos cardenales asistentes del Camarlengo, como establece la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, sobre la Sede Vacante, es decir cuando no hay Papa.

La Constitución establece que cada tres días se nombren a tres nuevos cardenales por sorteo, llamados "asistentes", para que ayuden al Camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, en el despacho de asuntos ordinarios o inaplazables y la preparación del cónclave. Hoy han sido elegidos el cardenal Ángelo Sodano (por la orden de los obispos), el cardenal Policarp Pengo (por la orden de los Presbíteros) y el cardenal Walter Kasper (por la orden de los diáconos). La Congregación, según ha informado Navarro Valls, ha comenzado a examinar los gastos que se producirán durante la Sede Vacante y también han decidido que a partir de mañana las reuniones comiencen a las nueve de la mañana en vez de a las diez, como hasta ahora.

Dos bajas para el cónclave

Los purpurados han pedido además a todos los fieles "que acompañen con intensas plegarias estos días de preparación del cónclave para que el Espíritu Santo asista a los cardenales electores". Los cardenales electores son 117, al tener menos de 80 años, pero dos de ellos, el filipino Jaime Sin y el mexicano Alfonso Antonio Suárez Rivera ya han confirmado que no asistirán por motivos de salud. Por tanto, hasta el momento, en la Capilla Sixtina, lugar de las votaciones, sólo entrarán 115 purpurados. Los 66 octogenarios restantes no participarán en la votación, aunque si podrán ser elegidos Papa.

El Vaticano también ha difundido hoy imágenes de la Casa de Santa Marta, donde vivirán los purpurados durante el cónclave, y de las urnas que se usarán para recoger los votos de los cardenales electores. A las dos tradicionales, se ha unido en esta ocasión una tercera, que será usada exclusivamente para que puedan depositar su voto aquellos purpurados que por enfermedad no puedan acudir a la capilla Sixtina y permanezcan en sus habitaciones de Santa Marta. Visto que era difícil crear una nueva igual al cáliz y al copón usado en los anteriores cónclaves se han realizado tres nuevas, con un estilo uniforme. Las urnas tienen forma de pequeña palangana, abombada, cubierta.

La tapadera está coronada por una figura del Buen Pastor y tirando de ella se abre el recipiente. La tapadera de una de ellas tiene una raja, por la que se introducirá la papeleta. Las tres urnas son obra del escultor italiano Cecco Bonanotte y están realizadas en plata y bronce dorado. El Vaticano también ha mostrado en vídeo la vieja estufa que se usará en para quemar las papeletas, por cuya chimenea saldrán las fumatas negras que indican que no hay acuerdo y la fumata blanca que anunciará al mundo que hay nuevo Pontífice. Para evitar confusiones en torno al color del humo, el Anuntio vobis, habemus Papam irá acompañado del repicar de las campanas vaticanas.

¿Santo en un año?

El secretario de la Congregación para las Causas de los Santos, el arzobispo Edward Nowak, considera "verosímil" que el nuevo Papa pueda canonizar a Juan Pablo II este mismo año y aventura como marco ideal el Sínodo de Obispos previsto para el mes de octubre.

El recorrido habitual pasa primero por la beatificación, cuyo proceso sólo se puede abrir cinco años después de la muerte, y prosigue con la canonización, pero el Papa tiene la potestad de proclamar santos directamente, en casos excepcionales. Nowak reconoce que hace falta documentar al menos un milagro acaecido tras la muerte de Juan Pablo II, pero considera que "los señalados hasta ahora son tantos, casi diarios, como se oye decir, que no será difícil que surjan nuevos".

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