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Reportaje:

Dos días andando en busca de la libertad

Uno de los ocho extranjeros secuestrados en Colombia, Matthew Scott, logra escapar tras caer por una montaña

El joven británico Matthew Scott, uno de los ocho extranjeros secuestrados por la guerrilla en Colombia el pasado 12 de septiembre -un español, cuatro israelíes, dos británicos y una alemana-, ha podido dormir esta noche en una cama, aunque no sea la suya. Desde el hospital donde se encuentra ingresado, Scott, de 19 años, ha relatado que logró escapar de sus captores lanzándose por un despeñadero y que caminó dos días a la deriva en busca de su libertad por la Sierra Nevada de Santa Marta, donde se produjo el rapto. Un grupo de indígenas kogui le encontró ayer "muy cansado y vomitando".

El joven excursionista ha contado, desde el hospital de la Primera División del Ejército en Santa Marta, donde se repone de sus heridas y del cansancio y debilitamiento que, guiado por las corrientes de los ríos que bajan de la Sierra Nevada, situada al norte del país y con picos de hasta 5.600 metros de altura, caminó durante dos días para encontrar la libertad, sin otro alimento que el agua del río, según recoge hoy el diario local El Tiempo.

"Estábamos andando en fila india con los guerrilleros por la montaña, entre barrancos, cuando oí el sonido de un río. Salté rápidamente desde un precipicio. Llovía mucho y la visibilidad no era buena cuando me fui cuesta abajo. Tuve suerte de no romperme nada", ha narrado Scott, que no ha podido precisar si sus captores pertenecen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o al Ejército de Liberación Nacional (ELN). El presidente, Álvaro Uribe, atribuyó ayer el secuestro al ELN, con el apoyo de las FARC y que reiteró la orden de rescatarlos con vida.

"Tenía miedo"

"Comencé a bajar, tenía miedo de romperme los brazos o las piernas", ha precisado el joven británico, que desde ese día no volvió a probar bocado. Mientras caminaba a la deriva por empinadas cuestas escuchó algunos disparos y helicópteros que a lo lejos sobrevolaban la zona. En su desesperada huida, se hizo varias heridas en diferentes partes del cuerpo, aunque la grave es la de una de sus piernas. Tras socorrer al joven británico, los indígenas le "una sopa de frijoles con sal y tres naranjas" y avisaron a una patrulla del Ejército, que se trasladó al caserío Kogi Don Dieg para llevarle a la sede de la Primera División, donde se repone actualmente.

Scott, que está deseando volver a casa para comerse "una patata al horno", regresará hoy mismo a Londres. Sobre el resto de los detenidos, ha informado de que la mujer israelí tiene problemas de asma y que el grupo, en el que se encuentra el vasco Asier Huegun Etxeberría, de 29 años, está "muy desmoralizado". El padre y una hermana de Huegun llegaron ayer a Bogotá, desde donde piensan desplazarse a Santa Marta, a unos mil kilómetros al norte de la capital, para segir de cerca las labores de rescate.

En cuanto a la liberación del resto de los secuestrados, el comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina Ovalle ha señalado que la zona es muy grande pero que sus tropas ya tienen regiones controladas y que las acciones de rescate siguen en pie. Por su parte, el comandante de la Primera División del Ejército, el general Leonel Gómez Estrada, ha informado de que más de 1.000 hombres de la contraguerrilla, pertenecientes al Batallón Cordova y Guajiros, se encuentran persiguiendo a los guerrilleros, respaldados por helicópteros artillados. "Estamos taponando las salidas", ha precisado el oficial.