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REENCUENTRO DE EE UU Y EUROPA

Arranca en Evian la cumbre del G-8 que dará voz a los países emergentes

La 'contracumbre' del movimiento antiglobalización intenta bloquear las carreteras de acceso a la reunión

Todos los jefes de Estado y de Gobierno que participarán en la cumbre del G-8 de Evian han llegado ya a la localidad francesa, cercana a los Alpes, escenario escogido por EE UU y Europa para intentar recomponer sus relaciones tras la brecha abierta por la guerra de Irak. En la reunión participan, además de los siete países más industrializados y Rusia, 11 representantes de economías emergentes como Brasil, México e India. En las horas previas a la reunión los protagonistas han sido los grupos por una globalización alternativa. Las policías de Francia y Suiza han empleado gases lacrimógenos para responder a algunas de sus protestas.

La foto más buscada del día era la del recibimiento que el presidente francés Jacques Chirac, brindara al estadounidense, George W. Bush, en su primer encuentro tras la guerra en Irak, a la que Francia se opuso con toda su fuerza, oposición que provocó un cisma en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ante la amenaza francesa, entre otros, de utilizar su derecho de veto para evitar la contienda. Finalmente, Bush, ha sido recibido "cordialmente" por su homólogo francés y han posado sonrientes para los fotógrafos. La entrevista que mantendrán será uno de los platos fuertes de la cumbre, que busca el reencuentro a ambos lados del Atlántico. Por el momento, Chirac ha calificado como "positivas" las palabras que ha cruzado con Bush, en espera de la reunión formal de mañana.

Bush espera que Chirac le reconozca su liderazgo en el globo, sin embargo, el presidente francés prefiere poner sobre la mesa otros asuntos importantes, como la aplicación de la Hoja de Ruta en Oriente Próximo, el medio ambiente o la disponibilidad de medicamentos para los países pobres. La situación económica, que en Europa atraviesa un momento difícil, será también objeto de debate.

La 'contracumbre'

Mientras los dirigentes de los países más ricos debatan, 30.000 agentes velarán por su seguridad y para evitar que la cumbre se vea perturbada por las manifestaciones de los grupos antiglobalización, que ya han protagonizado disturbios en Lausana y Ginebra. Sin embargo, los activistas cuentan en esta ocasión con uno de sus líderes en la cumbre. El presidente brasileño, Luis Inazio Lula Da Silva, ha participado, junto a otros 11 países emergentes en la reunión de los más ricos. En ella, el líder obrero y esperanza de la izquierda mundial ha propuesto un fondo contra el hambre financiado con una tasa sobre el comercio mundial de armas.

La propuesta del líder brasileño, adelantada en Davos y Porto Alegre, consiste en la creación de un Fondo Mundial "capaz de dar comida a quien tiene hambre y de crear las condiciones para acabar con las estructuras del hambre". "Existen diversas formas de financiar un fondo de esta naturaleza", a juicio de Lula. Una de las vías que propone es "una tasa al comercio internacional de armas, lo que aportaría ventajas desde el punto de vista económico y social". "Otra posibilidad sería la de crear mecanismos para incitar a los países ricos a reinvertir en este fondo un porcentaje de la deuda que les pagan los países en desarrollo", ha propuesto el presidente brasileño, para concluir que "el hambre no puede esperar".

También ha reclamado el líder obrero de Brasil la integración "sin discriminación" de los productos de los países pobres en los mercados de los países ricos. "La integración de de los países en desarrollo en la economía mundial pasa necesariamente por el acceso sin discriminación a los mercados de los países ricos », ha dicho Lula, que ha reclamado esa ayuda por parte de la Organización Mundial de Comercio, que debería acabar con las subvenciones y otros mecanismos de protección, que crean "una auténtica exclusión comercial".