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AMENAZA DE GUERRA | La posición de Europa

Los líderes europeos admiten que reconsideraron su postura sobre Irak tras las protestas

Los Quince afirman en una declaración de mínimos emitida anoche que la paz aún es posible si Irak colabora al máximo

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) consiguieron ayer articular una mínima posición común ante el conflicto de Irak, que hoy explicarán a los 13 candidatos a la adhesión. Pese a la enorme distancia que les separa y forzados por sus opiniones públicas, proclamaron su deseo de resolver la crisis de forma pacífica al tiempo que lanzaron una seria advertencia al régimen de Sadam Husein de que sólo desarmándose podrá evitar el uso de la fuerza.

Los gobernantes de la UE, aleccionados por las masivas manifestaciones celebradas este fin de semana en toda Europa, realizaron así un difícil ejercicio de equilibrismo entre partidarios y contrarios de la guerra y se pusieron de acuerdo sobre una nueva declaración relativa a Irak en la que reafirman su convicción de que "la guerra no es inevitable". Hoy, la troika de la UE -compuesta por la actual presidencia de la Unión, la anterior y la próxima- explicará a los jefes de Gobierno de los 13 países candidatos a la adhesión, afines en su mayoría a las tesis duras de Washington, la posición adoptada anoche.

Pero ya se conocen las valoraciones realizadas por los principales líderes de esta dividida Europa. Así, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, afirmó que las conclusiones de la cumbre responden a las expectativas de los manifestantes. En la rueda de prensa con el primer ministro griego, Costas Simitis, y mister Pesc, Javier Solana, el presidente del Ejecutivo comunitario indicó que la posición común había sido "la decisión correcta en el momento correcto". Para Simitis, el acuerdo "consolida" la paz y responde de "manera positiva" al mensaje de los ciudadanos. En la otra cara de la moneda, el presidente de turno de la UE reconoció las "enormes divergencias" de los Quince.

"Plena satisfacción" de Aznar

A pesar de que el mensaje de la UE difiere de las posiciones belicistas defendidas por el Gobierno español, el presidente, José María Aznar, expresó su "plena satisfacción" por lo que considera un "firme paso adelante" de la UE y por hecho de haber contribuido "de forma intensa" a lograrlo. Según Aznar, este texto común "recoge los puntos" que España defendió al suscribir la carta de los Ocho. Pero la posición que sale reforzada de la cumbre no es la de España sino la pacifista defendida por Alemania. Así, el canciller alemán, Gerhard Schröder, afirmó que los líderes de la UE han escuchado el deseo de los ciudadanos de Europa, en la que por primera vez se menciona la fuerza "como último recurso".

Para el primer ministro británico, Tony Blair, cuyas tesis son las más cercanas a Washington en el marco de la UE, los puntos en común que los Quince comparten permiten transmitir a Irak el mensaje claro y contundente de que ésta es su última oportunidad para un desarme pacífico. "Todo el mundo quiere que este conflicto se resuelva de manera pacífica, pero eso sólo puede ocurrir sobre la base del cumplimiento íntegro de la decisión de las Naciones Unidas, y eso conlleva una cooperación con los inspectores, no parcial sino total", advirtió.

El presidente francés, Jacques Chirac, arremetió contra los candidatos -Polonia, República Checa y Hungría- que se han alineado con los ocho, a los que advirtió que su actitud podría dificultar su integración. Y el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, manifestó su escepticismo ante el desarme de Irak y subrayó que no es importante el número de inspectores o el tiempo que permanezcan en el país, sino la colaboración del régimen iraquí. "La solución pacífica está en manos de Irak pero su desarme voluntario sería un milagro", recalcó el líder italiano, para el que el aparente giro hacia la paz de la UE no tiene nada que ver con las protestas ciudadanas.

Contactos diplomáticos

La agenda internacional de hoy en torno a la crisis de Irak está cargada de actividad diplomática. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, será recibido en audiencia por el papa Juan Pablo II, en un momento de intensa actividad de la Santa Sede en contra de la guerra. Por otro lado, el Consejo de Seguridad de la ONU celebra una reunión con las naciones que no pertenecen al máximo organismo de Naciones Unidas, en la que está previsto que estos países expresen su oposición a un ataque y su deseo de dar mayor tiempo a los inspectores.

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