Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
FRANCIA

Chirac asume la competencia de seguridad interior con la creación de un nuevo Consejo

Acabar con el aumento de la delincuencia fue la promesa estrella del presidente en la reciente campaña para las presidenciales

La creación hoy del Consejo de Seguridad Interior, bajo las riendas del recién reelegido presidente francés, el neogaullista Jacques Chirac, quiere mostrar la voluntad de acción de éste y de su Gobierno de derechas contra la inseguridad, a menos de cuatro semanas de las elecciones legislativas. Con esta decisión, Chirac asume un mayor cota de poder efectivo al ejercer una competencia antes reservada al primer ministro.

El Consejo tendrá como misión "impulsar la política de seguridad interior, fijando las orientaciones y las prioridades", "coordinar la política de seguridad manteniendo la coherencia de las acciones de los distintos ministerios" y evaluar dicha acción y "garantizar" que los medios estén "adecuados" a los retos de seguridad interior. Este Consejo constituye "la primera etapa de la nueva política de seguridad" prometida por el presidente Chirac durante la campaña electoral, según ha anunciado el portavoz presidencial Jean Francois Copé.

El Consejo, creado en 1988 y retomado por el Gobierno del socialista Lionel Jospin, que lo mantuvo bajo su control, pretende ser la primera piedra del dispositivo para combatir la inseguridad, una promesa faro de Chirac en su campaña por la reelección.

Al anunciar la creación del organismo, por decreto, en el Consejo de ministros, el portavoz del Gobierno, Jean-Francois Copé, ha señalado que se reunirá por primera vez la semana próxima.

Compuesto por el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, y los titulares de Interior, Justicia y Defensa, el organismo está ampliado "de forma permanente" a los de Economía, Presupuesto y Ultramar, y, según los casos, podrán participar los responsables de Asuntos Urbanos, Educación, Transportes y Juventud, ha precisado Copé.

El organismo deberá armonizar las acciones interministeriales, en particular entre el súper Ministerio de Interior, Seguridad Interior y Libertades Locales del neogaullista Nicolas Sarkozy, número dos del Gobierno, y el de Justicia, liderado por su correligionario Dominique Perben.

Se rumorea que Philippe Massoni, asesor personal de Chirac para temas policiales desde octubre pasado, ex prefecto de policía de París (1993-2001) y veterano de los servicios de información gaullistas, dirigirá la secretaría permanente del nuevo Consejo. Sin embargo, este extremo no ha sido confirmado por el portavoz del presidente, que se ha limitado a decir que el jefe del organismo será designado por Chirac.

Más medios para las fuerzas del orden

La primera misión, según fuentes gubernamentales, será poner en marcha los grupos regionales de intervención, integrados por policías, gendarmes, magistrados, agentes de Aduanas y del fisco, que actuarán contra las redes mafiosas en los barrios difíciles.

El otro brazo del plan de Chirac contra la inseguridad es la elaboración de dos proyectos de ley para dotar de más medios a las fuerzas del orden y a la Justicia. Pero el futuro de esos textos dependerá del veredicto del electorado en las elecciones legislativas de los próximos 9 y 16 de junio.

Chirac, que como sea quiere obtener una mayoría de derechas en las Legislativas y evitar otros cinco años de cohabitación, y el Gobierno de Raffarin tienen poco margen de maniobra de aquí a la primera vuelta de las legislativas.

Hasta el momento, Raffarin y Sarkozy se han limitado esencialmente a anuncios y a visitas sobre el terreno. El ministro efectuó visitas nocturnas a comisarías de París y Raffarin se le unió esta semana en una visita al metro.

El Gobierno ha anunciado la creación de un mando único para coordinar la acción de las fuerzas del orden en los transportes públicos en París y la duplicación del número de agentes. Pero sendas medidas ya habían sido decididas por el anterior ministro de Interior, el socialista Daniel Vaillant, en 2001.

Con la vista puesta en las legislativas en las que esperan desquitarse del fracaso de Jospin en las presidenciales, los socialistas acusan al Gobierno de ser un "vendedor de ilusiones". El Ejecutivo "se agita", propone "recetas que nunca han dado resultados" en materia de seguridad y "lanza puñados de ilusiones", según ha dicho hoy el dirigente socialista Bruno Leroux.

En los sindicatos de policía hay cierto escepticismo ante las declaraciones del Gobierno, como la del brazo derecho de Sarkozy, Patrick Devedjian, de que "el azul marino va a estar de nuevo de moda", en alusión a los efectivos antidisturbios (CRS).

"De nada sirve lanzar a los CRS en el terreno y proceder a detenciones masivas si no hay suficientes efectivos detrás para establecer los procedimientos" judiciales, indica un portavoz del Sindicato Nacional de Oficiales de Policía. Según este portavoz, "el sistema está paralizado por falta de medios" y las operaciones "mediáticas precipitadas no sirven de nada".