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CAOS EN ARGENTINA

Al menos 18 muertos durante 48 horas de saqueos y protestas

Una juez ordena detener la represión de miles de personas en la plaza de Mayo.- Las tiendas cierran mientras el Ejército se prepara para repartir alimentos

La segunda jornada masiva de protestas y saqueos por toda Argentina, a pesar del estado de sitio decretado a última hora de anoche que suspende las garantías constitucionales como el derecho a reunión y manifestación, ha elevado a 18 la cifra de muertos. Además, hay centenares de heridos y miles detenidos por robo y otros delitos menores.

Al menos 15 de los 18 muertos, ellos tres menores, confirmados por fuentes policiales han perdido la vida víctimas de balazos, que se imputan a los propietarios de los comercios que defendían a tiros los locales atacados, mientras que el resto de las muertes se ha cometido con arma blanca. El embajador de España en Buenos Aires, Manuel Arabar, ha informado de que no hay ningún ciudadano español entre los fallecidos.

La Policía argentina ha informado de que más de un centenar de personas han resultado heridas y de un elevado número de detenciones llevadas a cabo en todo el país (más de 1.200 sólo en la provincia de Buenos Aires) por delitos menores.

El jefe de la Gendarmería Nacional, Hugo Miranda, ha advertido de que las instrucciones gubernamentales que han recibido son "respetar las manifestaciones del sentir ciudadano", pero siempre que se cuide de que "posibles infiltrados no las desvirtúen con desmanes o desórdenes".

Argentina, que vive una profunda recesión desde hace tres años -con un desempleo del 18,3% y un tercio de su población en la pobreza-, se encuentra desde anoche en estado de sitio, lo que implica la suspensión de las garantías constitucionales y faculta al Ejecutivo a detener a personas o trasladarlas de un punto del país a otro.

Batalla campal ante la Casa Rosada

Tras los graves disturbios de anoche, esta mañana se han reproducido las concentraciones de protesta en la céntrica Playa de Mayo, frente a la sede del Gobierno. La policía argentina, que ya ha detenido a 12 manifestantes, ha dado al resto un plazo de 15 minutos para que desalojen el lugar.

El agente ha lanzado su advertencia a través de un altavoz y ha recordado que el estado de sitio que rige desde última hora de ayer impide las reuniones. Cumplido el plazo del ultimátum policial, la multitud no ha abandonado el lugar y ha seguido pidiendo la reununcia del presidente, Fernando de la Rúa, que ha accedido a la Casa de Gobierno entre graves disturbios y protegido por un fuerte cordón policial.

De la Rúa ha llegado a la sede gubernamental minutos antes del mediodía (16.00 en España), momento en el que los agentes empleaban la fuerza para dispersar a los bonaerenses. Durante los incidentes, las fuerzas de seguridad han disparado balas de goma y gases lacrimógenos contra los de ciudadanos.

Gracias a la intervención de la juez María Romilda Servini de Cubría, los manifestantes han recuperado posiciones en la plaza, de la que estaban siendo barridos por agentes a caballo, con fustas y con perros. La policía se ha replegado tras una orden de la magistrada, quien ha acudido al lugar "para parar la represión". El número de manifestantes aumenta a cada minuto y se expresa al grito de "Que se vayan, que se vayan".

En el resto de las grandes ciudades ciudades del interior del país se han reproducido las manifestaciones espontáneas en las que, como anoche, los ciudadanos han golpeado cacerolas y los automovilistas han hecho sonar las bocinas de sus vehículos.

Sin embargo, el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, uno de los pocos miembros del Gobierno que se ha dirigido a la prensa, ha asegurado que la mayor parte de los argentinos han ido esta mañana "a trabajar tranquilamente" y ha indicado que un porcentaje minoritario es el que "está provocando desorden". "Nos merecemos todos un minuto de paz, un poco de tranquilidad", ha reclamado Gallo.

El cierre de los hipermercados

Varias cadenas de hipermercados, al igual que muchos dueños de pequeños comercios, han decidido hoy no abrir las puertas de sus establecimientos, para evitar nuevos saqueos de sus mercancías como los registrados ayer en todo el país. De hecho, algunas de las principales compañías extranjeras, como Carrefur y Auchan, han comunicado ya que permanecerán cerradas hasta que el Gobierno garantice "los niveles mínimos de seguridad para clientes y empleados".

Por su parte, cadenas como Coto, de origen nacional y con 96 tiendas, y Disco han abierto las puertas de sus sucursales con normalidad, pese a que las tiendas, tanto las grandes superficies como los pequeños ultramarinos, se han convertido en las últimas horas en blanco de protestas de personas que piden alimentos o los cogen por la fuerza.

Jumbo mantiene cerrados sus locales de la provincia de Neuquén y los de Lomas de Zamora y Quilmes, estos últimos en el sur del Gran Buenos Aires, "por precaución", mientras la cadena Wall Mart, que posee 11 sucursales en todo el país, aún no ha tomado una decisión.

Mientras tanto, las autoridades han ordenado a los jefes de las Fuerzas Armadas que organicen con urgencia un operativo de entrega de alimentos entre los sectores más empobrecidos de la población para evitar nuevos disturbios, para el que ha destinado una partida de siete millones de dólares.