Liv Strömquist: “Los hombres ahora reclaman su poder mediante la contención del amor”

La historietista sueca, que disecciona en sus cómics nuestras vidas recurriendo a pensadores clásicos y contemporáneos, reflexiona ahora sobre la belleza que “vende” Kim Kardashian y lo que esta desvela acerca de nosotros

Liv Strömquist, en un restaurante de Madrid el pasado 16 de septiembre.
Liv Strömquist, en un restaurante de Madrid el pasado 16 de septiembre.INMA FLORES

Liv Strömquist (Lund, Suecia, 1978) es una exitosa autora de cómics. En ellos, esta licenciada en Ciencias Políticas nos explica el porqué de nuestras reacciones ayudándose de las reflexiones de pensadores clásicos y contemporáneos. Ella añade su aportación, pues sus hilos narrativos ayudan a entender qué es eso que falla en nuestras vivencias que no acabamos de comprender. Divorciada, tiene dos hijos de 13 y 11 años y un tercero de 4 con su actual pareja. Su primera novela gráfica es de 2005. Luego ha publicado otras seis, entre las que destacan El fruto prohibido, sobre el invisibilizado órgano sexual femenino, y No siento nada, sobre la incapacidad de DiCaprio (y de cada vez más personas) para alcanzar el amor duradero. En la última, La sala de los espejos (Reservoir Books), trata sobre hasta qué punto la dictadura de la imagen ha minado la relación con nuestros cuerpos. La entrevista tiene lugar mientras cenamos en un italiano de Madrid a una hora a la que suele estar dormida.

P. En su nuevo cómic afirma que el hecho de que la influencer Kim Kardashian se haga fotos a sí misma tiene un lado muy positivo.

R. En las redes sociales cada vez más vemos a mujeres que antes no eran consideradas “bellas”. Ahora, siguiendo la tendencia inclusiva, tienen su oportunidad. Pero lo más relevante es que su belleza no depende de la mirada de un fotógrafo o de lo que decida Vogue. Depende de ellas mismas.

P. Pero el foco se sigue poniendo en la superficie.

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R. Kim Kardashian se embolsa todo el dinero de las fotos que ella misma genera. Pero creo que todas sus imágenes se parecen mucho a las que el fotógrafo Bert Stern tomó de Marilyn Monroe. No abraza una mirada distinta. No está fotografiando a sus parejas en actitud sexy, por ejemplo. Sigue vendiendo la misma belleza patriarcal que recuerda al porno. Ha abrazado la mirada masculina en vez de inventar algo realmente novedoso.

P. Usa la reflexión del filósofo Edmund Burke, que diferenció entre lo bello y lo sublime. Usted afirma que la belleza actual es menos sublime porque olvida su lado negativo.

R. En el arte, los sentimientos encontrados son importantes. A veces una obra te produce inquietud o te entristece. Sientes que te embauca un sentimiento más profundo y complejo. Las redes sociales nos ofrecen el botón de like, que es muy limitado. Nos invita a sumarnos a un sentimiento que no produce molestia, que entra bien, que no te altera. Lo bello tiene más dimensiones, más dramatismo. Es más: la belleza y el amor son un completo desastre.

P. ¿La belleza no aparece cuando te olvidas de tu apariencia?

R. Cuando no eres consciente de ti mismo. En el momento en que no intentamos ser “hermosos”, los demás entienden toda nuestra belleza. Internet y las redes han supuesto un cambio mayúsculo. El ojo que nos observa está invadiendo nuestras vidas. Nos preguntamos, ¿esto mola lo suficiente para subirlo a Instagram? Una fotografía no puede ser más real que la realidad misma.

P. Usa una reflexión del sociólogo Zygmunt Bauman: que la precariedad de las relaciones que construimos es una de las señas de la vida moderna.

R. Hoy en día todo es líquido. Estamos rodeados de una incertidumbre radical que nos invade desde muchos frentes: el personal, el laboral, el financiero ahora con la inflación. Todo puede pasar. Hasta que el clima cambie y las temperaturas se eleven, como está sucediendo. En el mercado de las aplicaciones para ligar se establecen también vínculos muy tenues, sin una responsabilidad hacia las personas con las que te citas. Saltas de una a otra. Más incertidumbre.

P. ¿Es todo negativo?

R. Hay mucho movimiento, pero especulativo.

P. Escribe que nuestro yo interior se puede sentir invadido por nuestro yo público.

R. Es una teoría del sociólogo británico Chris Rojek. Dice que para los famosos resulta crucial hacer una división entre su aspecto privado y el público. Cuando alguien se vuelve muy famoso, debe esconder en público muchas facetas privadas. Pongamos el caso de Britney Spears: cuando se hizo famosa era supuestamente una virgen rubia con un cuerpo ideal. Ocultaba otras facetas de su personalidad que estallaron el día que se rapó el cabello. Ahí había otra persona que también quería ser vista y querida. Ahora todos nos estamos convirtiendo en famosos a pequeña escala. Y también nosotros escondemos facetas de nuestra vida privada, pero podemos llegar a sentir opresión por parte de nuestro yo público. Los likes solo son para tu avatar, no para el auténtico tú.

P. El año pasado publicó No siento nada, en el que reflexiona sobre el hecho de que a DiCaprio, y un poco a todos, las parejas no le duren nada. Hace unas semanas DiCaprio ha roto con una nueva novia.

R. Le deseo lo mejor, pero quería analizar las relaciones líquidas. Quería responder a la pregunta de por qué ya no nos enamoramos.

P. Afirma que en el amor ha habido un cambio en los roles de género.

R. Los hombres ahora reclaman su poder mediante la contención del amor. No expresan sus sentimientos, es una nueva forma de mostrar su hombría. Antiguamente era al revés, muchos se mostraban muy seguros de sus sentimientos, era muy masculino, pero esto ha cambiado. Quizá se deba a la conquista de espacios por parte de las mujeres.

P. La ultraderecha acaba de entrar en el Gobierno sueco. ¿Teme que su país cambie?

R. Temo su discurso diferenciador, para ellos los inmigrantes están de un lado y los suecos del otro. Nos enfrentan, como si perteneciéramos a tribus totalmente distintas. Además les preocupa mucho la información independiente, quieren reducir su financiación, y son una amenaza para los artistas. Rigen en algunas alcaldías pequeñas del sur de Suecia y me consta que intentan supervisarlos.

P. Es la pregunta del millón, pero ¿por qué cala tan bien su mensaje?

R. Por un rasgo humano, una característica negativa de nuestra evolución: el deseo de proteger a nuestro grupo particular, especialmente cuando te sientes amenazado por la otredad. En Suecia su mensaje ha calado en un montón de gente joven, sienten que luchan por una causa. El nacionalismo, como sabemos, es un sentimiento muy potente. A sus seguidores les gusta su energía, les abre un camino.

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Sobre la firma

Carmen Pérez-Lanzac

Redactora. Coordina las entrevistas y las prepublicaciones del suplemento 'Ideas', EL PAÍS. Antes ha cubierto temas sociales y entrevistado a personalidades de la cultura. Es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de El País. German Marshall Fellow.

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