“Vamos hacia un trabajo menos estable y peor pagado”

David Card, especialista en mercado laboral y catedrático de la Universidad de Berkeley, advierte de que la crisis acabará con puestos en el sector público que dependen de los ingresos fiscales

David Card, en una imagen de archivo.
David Card, en una imagen de archivo.Kike Para

David Card (Canadá, 1956) es catedrático de la Universidad de Berkeley y especialista en el estudio del mercado laboral. Ha centrado su atención, mediante el análisis empírico, en cuestiones como la desigualdad, el encaje de la inmigración en el mercado laboral (ha encontrado que su impacto sobre los salarios es pequeño) o las consecuencias de establecer un salario mínimo. En 2014 Card recibió el premio Fronteras del Conocimiento, otorgado por la Fundación BBVA, en la categoría de Economía, junto con el británico Richard Blundell. Un premio que recuerda con orgullo y al que siempre está atento. “En mi promoción de premiados había un científico que trabajaba en el deshielo de la Antártida. Sentí que se merecía el premio más que yo. Ahora su trabajo me parece incluso más importante de lo que me pareció entonces”, dice Card.

Especial: El nuevo contrato social

España tiene una elevada tasa de paro desde hace 40 años. Además, el empleo temporal tiene un gran protagonismo. El Gobierno lleva en su agenda el cambio de la última reforma laboral. Además, quiere individualizar la atención a los parados para facilitar que encuentren trabajo y preparar el mercado a la revolución tecnológica

PREGUNTA. ¿Cómo ha afectado la pandemia de la covid-19 al mercado de trabajo?

RESPUESTA. De varias maneras. La primera, y más obvia, es la pérdida de puestos de trabajo allí donde baja la demanda: la hostelería, el turismo, etcétera. La segunda es la pérdida de puestos en el sector público que dependen de los ingresos fiscales; esto está teniendo un gran impacto en economías como la estadounidense.

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P. ¿Y afectará la caída del consumo?

R. Sí, de hecho, esa es la tercera manera en la que el virus puede afectar: el efecto de “recesión” que surge cuando disminuye el gasto porque la ciudadanía teme que la coyuntura económica vaya a peor y prefiera ahorrar. Es un fenómeno que suele afectar a la construcción, la industria del automóvil, etcétera.

P. ¿Cómo será el trabajo del futuro?

R. Esta crisis ahondará en la tendencia hacia un trabajo menos estable y peor pagado. Hemos estado yendo en esa dirección durante muchos años en Estados Unidos y durante al menos 20 en muchos países europeos. Los salarios del trabajador medio no han aumentado mucho en EE UU desde 1979.

P. El Gobierno español subió el salario mínimo a 950 euros a principios de año. ¿Qué efecto tiene este salario en el mercado de trabajo?

R. Los críticos creen que el salario mínimo es un destructor de empleos. A mí la reciente experiencia en Alemania, que lo introdujo en 2015, me resulta muy reveladora: a pesar de todos los temores que suscitó en los economistas, parece que los efectos de destrucción de empleo fueron pequeños.

P. Ya antes de la pandemia una de las grandes cuestiones en el mundo del trabajo era el efecto del acelerón tecnológico en el empleo. ¿Se adaptará el mercado laboral a avances como la inteligencia artificial o la robótica, o nos sustituirán las máquinas?

R. Mi abuelo nació en 1896 y en su vida experimentó la electrificación, el reemplazo de caballos por automóviles (o por tractores en las granjas), la introducción de los aviones, los vuelos espaciales, el teléfono, los satélites o la informática. Comparado con esto, pienso que el impacto de los robots y la inteligencia artificial será modesto. Aunque es difícil calibrar estos cambios cuando estás metido en ellos.

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