Cesc Gay: “Me han influido más Leonard Cohen o Tom Waits que Molière”

El director de cine y dramaturgo barcelonés se ha convertido en uno de los mejores cronistas de esa clase media burguesa, tan ridícula como sofisticada. Su último filme, ‘Sentimental’, está nominado a cinco Premios Goya

Cesc Gay posa pensativo en las dependencias de su productora en Barcelona
Cesc Gay posa pensativo en las dependencias de su productora en BarcelonaCaterina Barjau

Todo empezó en 2013 con un gemido. Una vecina expresó de tal modo el placer que llegó nítido a oídos de Cesc Gay (Barcelona, 1967). Con la respiración relajada, tras la correspondiente pausa, el director de cine que mejor cuenta lo que la gente no cuenta se propuso contar la vida después del clímax y empezó a escribir teatro. Así nació Els veins de dalt (Los vecinos de arriba, estrenada en 2015, cuyos derechos han sido vendidos a más de 20 países con éxito rotundo en todos ellos). De ella surgió la película Sentimental, de reciente estreno. Nominada a cinco Goyas, entre ellos, Mejor Película, es una comedia dramática más sangrante que la obra original y coincide en la cartelera de Barcelona con la nueva aventura teatral de Gay: 53 diumenges, otra comedia de raza. El director que nos tenía acostumbrados a una peli de culto cada tres años ahora está por todas partes y a las puertas de un nuevo rodaje. “Es una coincidencia cósmica, intenté que no fuera así, me daba pudor coincidir con dos productos porque temía que se molestaran, pero resulta que se retroalimentan, lo que demuestra que nuestra profesión es un caos y lo mejor es dejarse llevar”.

Estamos en un despacho de su productora de siempre, Imposible Films, rodeados por las fotografías de las localizaciones de Barcelona donde se cruzarán las historias de la futura Cosas que no se pueden contar. Es el día después del estreno de 53 diumenges en el Romea. Teatro, cine. Dos maneras diferentes de trabajar: “Al teatro he llegado desde un lugar irresponsable, como quien va de fiesta. Me ha salido una parte más canalla, he encontrado un tono de humor, como el músico que solo encuentra el tono con la acústica y no con la eléctrica. En cine estoy en modo más serio, el humor entra luego y, claro, el proceso de ensayos y de construcción de una obra es muy agradable en comparación con la empresa militar que supone hacer una peli”.

En el reciente documental de Poldo Pomés y Xavier Mas de Xaxás Reus, París, Londres. El teatro libre de Lluís Pasqual, el fundador del Teatre Lliure confiesa que en un momento de bloqueo absoluto fue al Piccolo Teatro de Milán a ver a su maestro Strehler para decirle: “Giorgio, il teatro mi fa squifo” (el teatro me da asco), a lo que el italiano repuso: “A me mi fa vomitare” (a mí me hace vomitar). “Yo en teatro no he estado contra las cuerdas”, confiesa Gay, “pero en el cine, sí. No lo he contado nunca. Fue en el rodaje de En la ciudad. Muy al principio se me cruzaron los cables, me sentí mal y me encerré en un lavabo a vomitar. Estaba ante grandes actores y ante una historia compleja y me di cuenta de que estaba subiendo al Everest con bambas… Uno de esos momentos de apuro en los que la vida te recuerda que esto va en serio”.

Woody Allen o Yasmina Reza son influencias obvias en Cesc Gay, que continuamente retrata a una clase media burguesa. “Una cosa es lo que vemos, leemos o escuchamos y otra lo que se nos queda. John Cassavetes decía que la persona que más le había influido era Ernst Lubitsch, cuyas pelis no tienen nada que ver con las suyas. A mí seguramente me han influido más Leonard Cohen o Tom Waits que Molière. A lo mejor lo que te gusta no se refleja, pero está ahí. Es cierto que cuando empecé mis referentes eran Éric Rohmer o Jim Jarmusch por la simplicidad de medios, por el humor… pero no sé si es influencia directa y se refleja”.

En cualquier caso, clasificar las obras de teatro de Cesc Gay es más fácil que sus películas: son comedias. Su cine precisa de un apéndice. “A mí me gusta el cóctel, combinar, puedo hacer Truman, con una esencia seria y emotiva, pero con capas de humor. O Sentimental, que es una comedia que se vuelve amarga. Los productores lo llaman comedia dramática. Y sí, ahí me muevo”

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Sobre la firma

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Es autor de novelas como 'Los Baldrich', 'La estación perdida', 'Los buenos amigos' o 'Jauja' y del libro de viajes 'París'. Su obra narrativa ha sido reconocida con distintos premios. Es profesor en la Universidad Sciences Po de París. Como periodista fue Premio Pica d´Estat 2011. Es colaborador habitual en El Ojo Crítico de RNE y en EL PAÍS.

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