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“Mientras se habla de ‘modelitos’, él denuncia un genocidio”: el rap por Palestina que pone en evidencia el silencio de las estrellas

Macklemore denuncia la barbarie de Israel en la Franja de Gaza y se solidariza con las protestas estudiantiles de EE UU a través de una canción cuyos ingresos, asegura, irán destinados íntegramente a la UNRWA 

El rapero Macklemore en el escenario durante un concierto en Seattle en 2023.
El rapero Macklemore en el escenario durante un concierto en Seattle en 2023.Mat Hayward (Getty Images)

La noche del pasado lunes, hora española, mientras se desarrollaba la Met Gala, Israel iniciaba una operación terrestre en Rafah, población al sur de la Franja de Gaza donde se agolpan alrededor de un millón y medio de palestinos, y que es también uno de los principales puntos de entrada de ayuda humanitaria para la población. Las tendencias en redes sociales adquirían visos distópicos con los dos eventos solapados y comentados en directo a la vez. Horas después, el rapero Benjamin Hammond Haggerty, más conocido como Macklemore (Seattle, Washington, 40 años), compartía su nueva canción, Hind’s Hall, tema de casi tres minutos donde denuncia la masacre en Palestina, expresa su solidaridad con las protestas estudiantiles en los campus estadounidenses y critica el silencio de los artistas que han evitado pronunciarse desde el inicio de la guerra en octubre. “Es la canción más Rage Against The Machine desde Rage Against The Machine”, celebraba Tom Morello, exguitarrista de la reivindicativa banda de rap rock, en su cuenta de Twitter.

Ha prometido donar a la UNRWA (la agencia de Naciones Unidas que trabaja con los refugiados de Palestina) todos los ingresos que la canción genere una vez aparezca en los servicios de streaming. Al cierre, aún no se encuentra disponible en Spotify, Apple Music o Tidal, pero Maclklemore, en el 128 del top global, es uno de los artistas más escuchados del mundo. En Hind’s Hall, Macklemore lanza una invectiva contra el presidente Joe Biden, al que acusa de tener “las manos manchadas de sangre” por el apoyo de la Casa Blanca a Netanyahu, y asegura que no votará en las presidenciales de otoño a los demócratas, a quienes apoyó en elecciones anteriores. También cita explícitamente el Fuck Tha Police (Que le jodan a la policía) de N.W.A. para criticar la represión de los campamentos propalestinos en las universidades y, al mismo tiempo, apelar al legado de los raperos clásicos que solían creer en el poder discursivo del género.

“¿Qué pasó con los artistas? ¿Qué tienen que decir?”, se pregunta antes de lamentar que el interés de la escena ahora mismo lo ocupe el enésimo enfrentamiento entre millonarios: “Quiero un alto al fuego, no una respuesta de Drake”, dice en referencia al beef en curso entre el canadiense y Kendrick Lamar, que, además, fue recientemente acusado de eliminar de su Instagram los comentarios de usuarios a favor de Palestina. “La industria musical calla y es cómplice”.

Macklemore durante un concierto en Auckland, Nueva Zelanda, en 2024.
Macklemore durante un concierto en Auckland, Nueva Zelanda, en 2024.Dave Simpson (WireImage)

Macklemore, artista independiente (“si estuviera en un sello, me echarían hoy”, canta en otro verso de la canción) y ganador de cuatro premios Grammy con su proyecto a dúo Macklemore & Ryan Lewis, ha utilizado varias veces a lo largo de su carrera el altavoz de la fama como herramienta para la denuncia. Su canción Same Love, de 2012, leía la cartilla al mundo del hip hop al apuntar hacia la homofobia todavía presente en el lenguaje de muchos de sus colegas. Aquel sencillo se convirtió en himno extraoficial de los partidarios del matrimonio igualitario con motivo del referéndum para su aprobación, ese mismo año, en el Estado de Washington.

Asimismo, acudió a las manifestaciones de Black Lives Matter. El cantante originario de Seattle también había hablado sobre el conflicto israelí-palestino ya en octubre, cuando, en un texto que difundió en Instagram, expresó el deseo de aprender más sobre su trasfondo histórico, pero también que no necesitaba ser un experto para reconocer “un genocidio en marcha”. En sus conciertos ha dedicado palabras a la situación en Gaza y lucido la bandera palestina en el escenario. Kid Cudi, Stormzy, Tyler the Creator o The Weeknd (que ha donado más de cuatro millones de euros a ayuda humanitaria) son otros de los raperos estelares que han apoyado públicamente a Palestina.

Hind’s Hall utiliza como base la canción Ana La Habibi, de la artista libanesa Fairuz, y debe su nombre al Hamilton Hall, el edificio de la universidad de Columbia que fue ocupado el pasado abril para instalar un campamento (no solo por alumnos, también por docentes y otros simpatizantes) contra la invasión. Los manifestantes lo renombraron en honor a Hind Rajab, una niña de seis años asesinada el 29 de enero por el ejército israelí, después de horas pidiendo ayuda rodeada de los cadáveres de sus familiares y también de los sanitarios que acudieron a intentar socorrerla, igualmente tiroteados. El campamento de Hind’s Hall fue levantado a la fuerza por la policía de Nueva York el 30 de abril, cuando se cumplían exactamente 56 años de la represión de las protestas antirracistas que tuvieron lugar en aquel mismo emplazamiento: los estudiantes negros habían rebautizado, a su vez, el edificio como Universidad de Liberación Malcolm X.

Estudiantes y pancartas en la universidad UCLA de California el pasado 6 de enero, tras los arrestos por acampar y protestar en los alrededores del campus a favor del cese al fuego en Palestina.
Estudiantes y pancartas en la universidad UCLA de California el pasado 6 de enero, tras los arrestos por acampar y protestar en los alrededores del campus a favor del cese al fuego en Palestina.Brian van der Brug (Los Angeles Times via Getty Imag)

En el momento de escribir este artículo, la canción roza los 30 millones de reproducciones en Twitter. En YouTube acumula bastantes menos porque el vídeo no se ha subido al canal oficial de Macklemore hasta ayer, 8 de mayo, etiquetado por la plataforma como “contenido sensible” por las imágenes que incluye el montaje. La periodista Zoe Guy, de Vulture, ha alabado que, “en medio del beef más desagradable y quizás menos serio de la década, en el que Kendrick y Drake se están midiendo sobre quién de los dos es el peor abusador mientras una verdadera guerra diezma un país entero”, Macklemore haya “dirigido su ánimo hacia el sistema de apartheid de Israel contra Palestina”.

Entre las cifras de seguidores y el compromiso

Tanto en la carta abierta que publicó en octubre como en su reciente lanzamiento, Macklemore rechaza que se tache de “antisemita” toda oposición a las acciones del Estado de Israel y defiende que hay “hermanos y hermanas judíos” solidarizándose y clamando “por una Palestina libre”. Precisamente, el mismo 6 de mayo en que comenzó el ataque israelí a Rafah, el presidente Biden tuiteó por el Día en Recuerdo del Holocausto apelando al eslogan “Nunca más” y recibió una cascada de críticas, entre las que, entre otros, le recordaban el “Nunca más significa nunca más para todos” que ha acuñado el sector de la comunidad judía contrario a la guerra.

El rapero y periodista Toni Mejías, miembro de Los Chikos del Maíz, explica a ICON: “Por desgracia, hay muchas personas que prefieren callar que perder un solo seguidor. Saben que si se posicionan, se les va a acusar de antisemitismo y se les va a perseguir. Puede afectar a sus oyentes, a sus conciertos... en definitiva, a sus números”. Mejías recuerda cuando Michael Jordan se negó en 1990 a censurar a un candidato abiertamente racista del Partido Republicano en Carolina del Norte con la infame frase “Los republicanos también compran zapatillas”. El vocalista ve el tema de Macklemore y su viralización como una nueva prueba de que “la cultura puede ser una herramienta de denuncia para llegar al grueso de la población. Creo que es una canción muy potente. Ayer [el martes] me llegó por muchos canales. Era el momento idóneo, apoyando las protestas en las universidades estadounidenses y señalando directamente a Biden, con la importancia que puede tener de cara a las presidenciales de noviembre. Mientras se hablaba de los modelitos estrafalarios de sus compañeros de la industria [en referencia a la coincidencia de la invasión de Rafah con la Met Gala en Nueva York], él aprovechó su altavoz para denunciar el genocidio que está sucediendo en Palestina”.

Toni Mejías, de Los chikos del maíz, en un concierto en Madrid en 2023.
Toni Mejías, de Los chikos del maíz, en un concierto en Madrid en 2023.Javier Bragado (Redferns)

Las resonancias de la canción en el mundo de la música han coincidido en el tiempo con la nueva polémica en la que se ha visto envuelto el festival de Eurovisión por su posición con Israel. En la primera de sus semifinales, celebrada este martes, el sueco Eric Saade mostró en el escenario un pañuelo palestino y la organización decidió no compartir en redes el vídeo de su actuación. También prohibieron a la representante de Irlanda, Bambie Thug, salir a cantar maquillada con las palabras “Libertad para Palestina” y “Alto el fuego”. La artista ha declarado que, si no actuase, ella se uniría activamente al boicot contra Eurovisión que se está promoviendo por permitir la participación de Israel, en diferencia de criterio con el veto a Rusia por la guerra de Ucrania.

En el municipio madrileño de Rivas-Vaciamadrid, el próximo viernes 17 de mayo se celebrará la quinta edición de Grimey x Palestina, un festival solidario organizado por la marca especializada en ropa urbana y streetwear Grimey, que destina sus beneficios a la asociación Pallasos en Rebeldía en Palestina. Con las entradas agotadas desde hace semanas, el cartel lo componen figuras como La Zowi, Israel B. o Ptazeta. “Son artistas que tienen mucha relevancia entre el público más joven y, probablemente, despolitizado, por eso ayuda a visibilizar el terrible momento que viven en Gaza”, opina Toni Mejías. “También ha habido muchos conciertos en otras partes del país para recaudar dinero. Podríamos centrarnos solo en lo malo, en gente que no denunciaría ni el desahucio de su vecino, pero prefiero valorar que hay mucha gente del mundo de la cultura que no quiere callar y que pone su granito de arena dentro de sus posibilidades, haciendo equilibrios con tener que comer y seguir componiendo”.

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