MasterChef

El restaurante de Pepe Rodríguez, de ‘MasterChef’, al límite por culpa de la pandemia

El Bohío, con una estrella Michelin, se ha visto gravemente afectado por las restricciones del coronavirus: “Voy a dar todo lo que pueda para mantenerlo”, afirma el mediático cocinero

Pepe Rodriguez, en una presentación de 'MasterChef', en diciembre de 2020.
Pepe Rodriguez, en una presentación de 'MasterChef', en diciembre de 2020.Daniel Gonzalez / GTRES

Los cocineros Samantha Vallejo-Nágera, Jordi Cruz y Pepe Rodríguez se han convertido en mucho más que chefs. Son rostros populares que cada semana se cuelan en los hogares gracias a su aparición en el popular programa MasterChef, de Televisión Española. Llevan casi una década al frente del concurso de cocina, pero también han seguido cada uno con sus negocios: Vallejo-Nágera con una empresa de catering, Cruz con el tres estrellas Michelin AbAc y Rodríguez con El Bohío, situado en Illescas, Toledo. Sin embargo, este último no pasa por su mejor momento. Como el propio Rodríguez ha contado, su establecimiento está pasando un momento muy complicado a causa de la pandemia.

“Hay un momento en que cada uno tiene un límite”, ha explicado el restaurador en una entrevista con la revista Lecturas. “No las tengo todas conmigo. Estamos en ese límite”, detalla Rodríguez en la charla, y aunque obviamente no quiere echar el cierre a su restaurante, asegura: “No descarto nada”. “Yo voy a dar todo lo que pueda para mantenerlo hasta que un día diga: ‘Señores, hasta aquí hemos llegado”, afirma.

Las restricciones por la pandemia del coronavirus han hecho que el cocinero tenga que echar el cierre de su establecimiento en alguna ocasión, y por tanto ha tenido a sus empleados en varias ocasiones en un ERTE, aunque explica que en este momento están todos trabajando. “El trabajo ha descendido un 40 o 50%. No puedes tener la misma plantilla”, reflexiona. Una situación por la que han pasado muchísimos negocios de hostelería: se calcula que unos 85.000 establecimientos han echado el cierre de forma definitiva. Unos 355.000 empleados del sector han estado en un ERTE. De hecho, el propio Rodríguez se manifestó el pasado mayo de 2020 frente al Congreso de los Diputados junto a un centenar de compañeros cocineros para reclamar medidas específicas para el sector.

El de Rodríguez, por privilegiado, no ha estado menos afectado por la pandemia. El suyo llegó a ser el restaurante mejor valorado de España en la aplicación El Tenedor, en la que los usuarios califican la calidad de los establecimientos. Nació como una pequeña tasca familiar de la mano de su abuela Valentina y de su tía Romana, que en 1935 abrieron una sencilla casa de comidas que se convirtió en el único punto donde parar a almorzar entre Madrid y Toledo. Pero él, tercera generación, tomó las riendas —después de formarse con grandes como Martín Berasategui o Ferrán Adrià— y lo ha reconvertido a su vez en un lugar de peregrinaje donde mezcla la gastronomía popular manchega con la alta cocina, y donde da de comer a 60 comensales en dos plantas, en un edificio que poco tiene que ver con aquel de hace 85 años y que ha sometido a una reforma integral. Entre las elaboraciones del toledano, casado y con tres hijos, están platos estrella como la pringá del cocido, berza y su caldo, la ropa vieja con el caldo de cocido, las lentejas con butifarra, el cabrito asado con cebolletas o la media croqueta de jamón. Su trayectoria le hizo alzarse con el Premio Nacional de Gastronomía en el año 2010 y le ha otorgado una estrella Michelin.

Esta no es la primera dificultad económica que atraviesa el cocinero. Él mismo ha contado que cuando le ofrecieron ser jurado de MasterChef aceptó en buena parte por dinero, porque El Bohío atravesaba una mala situación a causa de la crisis. Además, Rodríguez le confesaba a ICON hace apenas un año, antes del estallido de la pandemia de coronavirus, que la posibilidad de ampliar el negocio estaba ahí. “Siempre ha habido ofertas para abrir en Madrid, pero si no lo hice durante la crisis, que en Illescas pegó muy duro, no lo voy a hacer ahora”, relataba. Quizás esa decisión, que muchos considerarían conservador para un chef que podría haber triunfado con facilidad en la capital, le ha salvado.

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