Margarita Vargas, la millonaria venezolana que lleva 16 años junto al ‘príncipe de los Franco'

Luis Alfonso de Borbón celebra su aniversario de boda instalado en Madrid, donde lleva una vida discreta en lo personal pero activa políticamente en defensa de los intereses familiares

Luis Alfonso de Borbón y su esposa, Margarita Vargas, en Sotogrande.
Luis Alfonso de Borbón y su esposa, Margarita Vargas, en Sotogrande.Gtresonline

Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú y la venezolana María Margarita Vargas Santaella celebran este viernes 16 años de matrimonio. Se casaron en la iglesia de San Estanislao de Cracovia, en los Altos de Chavón, cerca de La Romana, en la República Dominicana. Los novios se dieron el “sí, quiero” ante unos 1.500 invitados, la mayor parte venezolanos. El novio, de 30 años, era hijo de Alfonso de Borbón, duque de Cádiz, y de Carmen Martínez-Bordiú, nieta del general Francisco Franco. Margarita, que por entonces tenía 21 años, es hija de Carmen Leonor Santaella y de Víctor José Vargas Irausquín, un magnate venezolano. La boda fue todo un acontecimiento social no exento de polémica por la ausencia de algún representante de la familia real española, emparentada con el novio. La pareja, tras residir algún tiempo en Estados Unidos, está instalada en Madrid, donde lleva una vida discreta en lo personal. Políticamente, sin embargo, Luis Alfonso de Borbón se ha convertido en el mayor activo en defensa de los intereses familiares, tanto es así que se le conoce como “el príncipe de los Franco”.

En la boda, Luis Alfonso sorprendió a todos vestido con el uniforme de Bailío de la Gran Cruz de la Orden de Malta, distinción reservada a jefes de Estado y de las Casas Reales. También llevaba la insignia de la orden dinástica francesa del Espíritu Santo. El atuendo ya insinuaba sus pretensiones dinásticas. En Francia está considerado por los legitimistas como el aspirante a un hipotético trono. Él contribuye a mantener encendida la llama participando en algunos actos y reuniones de sus partidarios. Pero mientras que ese círculo de franceses le considera su príncipe, los Franco ya le han investido.

Luis Alfonso, de 46 años, escenificó esta posición de liderazgo familiar cuando en octubre de 2019 los restos del dictador Franco fueron trasladados de la basílica del Valle de los Caídos. Con la cabeza alta, orgulloso de su misión, llevó sobre sus hombros no solo el peso físico del féretro, sino también el que le ha impuesto la historia de dos familias que han hecho recaer sobre él la responsabilidad de ser su representante. “Cuando se ataca a Franco se ataca a los míos, a la monarquía que instauró y a la Iglesia que protegió”, publicó en su cuenta de Instagram en la que se identifica como duque de Anjou en esos días.

La marcha de su madre a París y la muerte en accidente de esquí de su padre, dejaron a su abuela Carmen Franco como encargada de cuidarlo, educarlo e inculcarle las férreas creencias religiosas y patrióticas de la familia. Luis Alfonso es amigo desde la infancia de Víctor González Coello de Portugal, actual vicepresidente de Vox y diputado por Salamanca. Y se le pudo ver con el líder del partido de ultraderecha, Santiago Abascal, en una reunión pocos días después de la convocatoria de las elecciones del 10 de noviembre. En 2017, tras la muerte de su abuela —quien volcó en él toda su confianza, hasta el punto de encargarle la gestión del patrimonio familiar que no había confiado a sus propios hijos—, Luis Alfonso asumió el cargo de presidente honorífico de la Fundación Francisco Franco.

Su actividad empresarial le ha llevado a aparecer también en diversos medios latinoamericanos, que han publicado recientemente la situación complicada que Luis Alfonso de Borbón atravesaba con el Banco de Orinoco, propiedad de su suegro, donde es consejero. En las redes sociales cientos de afectados, con la etiqueta #EstafadosBOD, criticaron a la entidad y al bisnieto de Franco, de quien afirmaron que les era presentado como “el príncipe”, un título que unido al apellido Borbón influyó como garante de la solvencia de la entidad.

Por su parte, Los Vargas estuvieron encantados desde el principio con la elección de Margarita. Nada mejor para ella que un joven de profundas creencias religiosas y sangre azul en sus venas. Era la unión perfecta: ella ponía el dinero y él los apellidos. Margarita ha vivido siempre volcada en su familia. Es madre de cuatro hijos a los que imparte una educación católica tradicional. También participa en actividades solidarias para la Cruz Roja y para la Orden de Malta, de la que es dama. Su nombre se asocia a causas benéficas y al mundo de la hípica —compite desde hace muchos años—. Una de sus mejores amigas en España es Paloma Cuevas, la ahora exesposa de Enrique Ponce. Tras la separación de torero, Margarita Vargas se ha convertido en el mejor apoyo de Cuevas.

La pareja y sus cuatro hijos residen en una espectacular casa en la urbanización de La Finca, en la misma avenida que la polémica casa de Luis García Cereceda, fundador del elitista complejo de Pozuelo de Alarcón. Se trata de una propiedad de tres plantas, 1.300 metros cuadrados de vivienda y 8.000 de parcela. La casa abrió en su día una hipoteca con Banca Banif que tasó la vivienda en 6,1 millones de euros. Para cerrar el círculo de estos 16 años, el pasado mes de febrero Margarita Vargas logró la nacionalidad española.

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