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Self, el restaurante de Barcelona donde el camarero es una Inteligencia Artificial

Ubicado en el aeropuerto de El Prat, el robot interpreta los pedidos, los entrega a los viajeros y alerta al personal de la falta de productos en el ‘stock’

Self, el primer robot con inteligencia artificial que se implementa en un aeropuerto.Raul Munoz

Cuando uno piensa en las cualidades necesarias para ser un buen camarero, lo habitual es que surjan respuestas como: conocer a fondo el menú, ofrecer buenas recomendaciones, anticiparse a las necesidades del cliente y mantener la calma bajo presión. El camarero del restaurante Self, ubicado en la terminal 1 del aeropuerto de Barcelona-El Prat, cumple todos esos requisitos. En lugar de ojos atentos, incorpora cámaras capaces de leer textos; sus manos son garras mecánicas cuyos cinco dedos cuentan con sensibilidad táctil. Pero no es una máquina cualquiera: también es capaz de interpretar los pedidos y dirigirse al cliente con amabilidad gracias a la tecnología de inteligencia artificial (IA) integrada en su sistema. Lo único que aún no puede hacer es recoger la basura. Ese sigue siendo, por ahora, un proceso humano.

Self es el nombre del robot y también del restaurante experimental que lo hospeda, creador y criatura en un mismo concepto. Situado junto a la puerta de embarque B24, en un punto estratégico para quienes viajan con el tiempo justo, el modelo lleva un año operativo. El robot trabaja dentro de una cabina acristalada que funciona a la vez como vitrina para las miradas curiosas que graban videos para las redes sociales. Su función es interpretar los pedidos que recibe, recoger los productos en las estanterías con sus brazos mecánicos y entregarlos al cliente a través de una cinta transportadora.

Según explica Raquel Giménez, responsable de marketing de Áreas en España, la compañía detectó “una clara evolución en las expectativas del viajero, más digital, más autónomo y más orientado a la eficiencia y, como empresa pionera en el sector, decidimos liderar ese cambio desarrollando un concepto disruptivo”. Para la empresa, implantar el proyecto en uno de los aeropuertos más importantes de España y Europa lo convierte en un laboratorio real para testar e impulsar nuevas soluciones. El recinto concentra un alto volumen de pasajeros, una gran diversidad de perfiles y una necesidad constante de optimización operativa.

El perfil de los clientes replica el del propio aeropuerto: viajeros internacionales, pasajeros frecuentes y turistas ocasionales. El proceso comienza cuando el cliente realiza su pedido en las pantallas instaladas frente al local, similares a las de las grandes cadenas de comida rápida. En algunos casos, con el apoyo de una responsable de atención al cliente. “No todos los viajeros están familiarizados con este tipo de tecnología y sabemos que, al principio, es necesario el acompañamiento humano”, señala Giménez. Una vez confirmado el pedido, el robot inicia su recorrido de interpretar el pedido, localizar el producto y lo entrega al cliente.

Los alimentos bocadillos, ensaladas y otros preparados listos para consumir— se elaboran en una cocina independiente por personal humano en un modelo híbrido que, según la empresa, siempre existirá. “La tecnología y el equipo se complementan y con Self retiramos lo trabajos repetitivos del proceso productivo”, resume la empresa, donde solo una parte de este ciclo es visible para el consumidor. La oferta gastronómica se ha diseñado a partir de los productos más demandados en el aeropuerto como comidas rápidas y bebidas como café, agua o refrescos. El robot, además, es capaz de alertar al personal cuando detecta que algún artículo está a punto de agotarse.

En el interior de la cabina, el sistema combina hardware y software. El robot incorpora algoritmos de inteligencia artificial que le permiten aprender y optimizar cada pedido, tomando decisiones en tiempo real para mejorar la eficiencia operativa. Gracias a la visión artificial, reconoce formas, lee textos y escanea códigos con precisión, lo que garantiza exactitud en la entrega y trazabilidad del producto. El hardware, su aspecto físico, no tiene la composición de un cuerpo humano completo, si no de un gran brazo mecánico capaz de hacer un giro de 360 grados. El desarrollo tecnológico es fruto de la colaboración entre la empresa valenciana JR Robótica y la catalana AEV, con la gestión centralizada por Áreas, grupo especializado en restauración y retail en entornos de viaje, con más de 2.000 establecimientos en Europa y América.

La automatización del servicio no es un fenómeno aislado. En ciudades como Londres, los supermercados sin cajeros han normalizado la compra autónoma mediante sistemas de escaneo y pago automático desde la primera década de los años 2000 y, al principio, la eficiencia del método ha dividido opiniones ya que, en algunos casos, tardaba más. En China, algunos restaurantes incorporan cintas transportadoras y robots móviles que llevan los platos directamente a la mesa, reduciendo la intervención humana en sala. El modelo llegó a Barcelona en 2023. También en aeropuertos y estaciones de Asia y Estados Unidos proliferan las máquinas que preparan café o entregan pedidos sin contacto. Self se inscribe en esa tendencia global que traslada la lógica de la eficiencia tecnológica al sector servicios, tradicionalmente asociado al trato personal.

En El Prat, el proyecto funciona como un piloto. Como ocurre con muchos desarrollos tecnológicos, actúa como banco de pruebas para ajustar detalles operativos antes de una posible expansión. La empresa no concreta aún su apetito del mercado, pero sí apunta a dos líneas claras: por un lado, la automatización de los servicios más administrativos para mejorar eficiencia de su stock, control y escalabilidad; por otro, la incorporación de tecnología en determinadas fases del servicio al cliente como la propia robótica, entrega de pedidos, pagos o preparación de productos estandarizados donde la innovación puede aportar agilidad sin comprometer la experiencia del viajero. La inteligencia artificial aún no sabe preparar un plato, pero se acerca cada día más a la cocina.

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