Las empresas pisan fuerte en el metaverso

El nuevo mundo virtual abre un nicho de oportunidades tanto en el ámbito empresarial como laboral para diversas corporaciones


Neal Stephenson es un viajero en el tiempo. En 1992, el escritor estadounidense describió, en su novela Snow Crash, un mundo virtual convergente con el mundo real, llamado metaverso, e introdujo palabras que hoy son de uso común, como avatar. En el libro, Stephenson habla de un escenario en el que la economía mundial se ha derrumbado y los gobiernos están a merced de las grandes corporaciones. Para escapar de él, la gente se conecta al metaverso. El protagonista de la historia pasa mucho tiempo en este sitio, en el que existen oficinas, parques de diversiones, complejos de entretenimiento y tiendas. De hecho, los anuncios de las empresas (descritos con luces llamativas) abundan. Nada más alejado de lo que sucede hoy en día, cuando diversas empresas, como Coca-Cola, Samsung o Louis Vuitton, ya han dado el salto al mundo virtual actual, el del siglo XXI.

Y no han sido las únicas compañías en lanzarse a la piscina posreal. En enero de este año, Warner Music anunció el lanzamiento de un sitio virtual en The Sandbox (un metaverso basado en Ethereum). Allí, la firma de discos ha comprado un pedazo de terreno (virtual) en el que creará una combinación de parque temático musical y un lugar de conciertos. The Sandbox es una de las grandes plataformas del mundo virtual, donde han aterrizado diversas empresas: Adidas, Atari, Gucci, incluso Carrefour o PwC (Hong Kong). Nike, la firma de ropa deportiva, ha creado Nikeland en el metaverso de Roblox. En ese sitio virtual, los usuarios socializan y participan en promociones de la marca. “El metaverso es una tecnología en desarrollo que muchas empresas están explorando”, dice Alfonso Sánchez, country manager de Baufest España, una consultora tecnológica internacional. “Se puede socializar, intercambiar bienes, explorar, todo aquello que alguien puede hacer en el mundo real. Por ello, afirmamos que el metaverso afectará a todos los negocios con los que los consumidores interactúan todos los días”, abunda.

“El metaverso es la próxima gran plataforma tecnológica”, afirma un análisis de Bloomberg. Es una oportunidad de mercado de casi 800.000 millones de dólares hacia 2024, destaca la agencia. Los principales actores del mercado —The Sandbox, Roblox, Decentraland, Meta (Facebook), Unity, Epic Games, ByteDance, Tencent, NetEase, Lilith, miHoYo, ZQGame y Nvidi— quieren una parte de esta jugosa tarta. Su objetivo es seguir aumentando el número de usuarios (el metaverso de Meta ha rebasado ya los 300.000, por ejemplo, o The Sandbox, con dos millones de usuarios registrados a marzo de 2022), pero también quieren atraer a muchas más compañías que den vida a este universo paralelo. “Ya son varias las empresas que han empezado a trabajar en el metaverso, precisamente para ver cómo puede ayudarlos a ofrecer mejores servicios y productos”, afirma Ferran Burriel, CEO de nothingAD, una agencia de marketing digital.

Imágenes del porvenir

Por ejemplo, la marca de lujo Gucci creó el pasado año un espacio digital temporal de su exposición centenaria en la plataforma de videojuego Roblox. O también Hyundai, que lanzó también en Roblox la Hyundai Mobility Adventure, un espacio donde se presentaban los productos más nuevos de la firma y las futuras soluciones de movilidad. “Por otro lado, tenemos a empresas que son medianas y pequeñas que, en general, son muy pocas las que se han adentrado, y de forma tímida, al metaverso. Mediante algún sorteo, regalando algún cupón para usarlo en el mundo real, etcétera”, dice Burriel. Pero “esto no está más que empezando y habrá que ver la velocidad que va a coger. Pero ciertamente, esto irá a más”, advierte el experto. Sobre todo en el modelo económico que se está generando. “Un entorno completamente descentralizado en el que los usuarios pueden ser los que custodien su propia identidad, su información y sus acciones, sin que tengan forzosamente que confiar en grandes compañías tecnológicas”, resalta Enrique Dans, profesor de Innovación en IE Business School.

El metaverso es una evolución de la web que se ha desarrollado gracias a mecanismos basados en la criptografía y la cadena de bloques (blockchain). Su objetivo es “devolver el poder a los usuarios que durante años han atesorado las big tech, y dotar a la web de mecanismos mucho más fiables”, detalla el experto del IE Business School. “La capa gráfica y los entornos tridimensionales son simplemente una opción, no lo más importante”. La economía que se está creando, según los expertos consultados, permitirá que las compañías evolucionen hacia organizaciones descentralizadas y autónomas (DAO, por sus siglas en inglés), que vinculen a sus trabajadores, proveedores y clientes, mediante los llamados smart contracts, y muchos elementos más de protocolos basados en la cadena de bloques.

“El metaverso es una web en la que, independientemente de que te muevas por ella con un avatar y un visor 3D o en una simple pantalla, podrás hacer cosas con las que no te podrán engañar, porque la capacidad de engañar caerá víctima de la impenetrabilidad de los contratos inteligentes y de la criptografía”, afirma Dans. “Observamos que las organizaciones ya están comenzando a analizar el metaverso en relación con las oportunidades de negocio que ofrece. Además, buscan también que sea un entorno donde se sientan accesibles y seguras”, agrega Sánchez, de Baufest España. De momento, las grandes empresas son las que están invirtiendo más recursos en este sitio. “De hecho, se espera que al menos el 70% de las grandes marcas tendrá presencia en el metaverso en el próximo lustro. Y seguirán el mismo camino las cadenas minoristas”, explica Sánchez.

Para Dans, este nuevo mundo ofrece la oportunidad a las empresas de generar una nueva relación con sus clientes, una más justa y con un balance adecuado y no abusivo. “Si creen que se trata simplemente de firmar un acuerdo con Meta, fichar a unos diseñadores, comprar unas gafitas y jugar a moverse por un videojuego, se equivocarán y perderán miserablemente el tiempo…”, concluye.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS