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‘Little Italia’ a la madrileña: los extranjeros mayoritarios en los barrios ricos son italianos

Los procedentes de este país europeo eligen las zonas más caras de la capital como el centro, Salamanca, Retiro o Chamberí. Apenas un 6% se desplaza a los barrios más baratos

Escaparate de la tienda de Gucci en el número 49 de la calle de Serrano, en el madrileño barrio de Salamanca.
Escaparate de la tienda de Gucci en el número 49 de la calle de Serrano, en el madrileño barrio de Salamanca.Samuel Sánchez
Elena Reina

Los barrios más ricos de la capital tienen un dueño extranjero apenas mencionado: los italianos. Sin tanta publicidad como la migración venezolana, colombiana o mexicana que ha invertido en los últimos años en las zonas más acomodadas de la capital y la ha apodado la Nueva Miami, el padrón municipal de Madrid muestra que los italianos son la población extranjera imperante. En las calles más caras del centro, en edificios donde el valor del metro cuadrado de un piso es nueve veces lo que gana una familia trabajadora al mes, en el distrito de Salamanca, Retiro, Chamartín o Chamberí, hay empadronados 13.000, según las cifras del Ayuntamiento. A diferencia de otras nacionalidades, la gran mayoría de los italianos huye de las zonas más baratas. Solo un 6% se desplaza al triángulo obrero del sur y noreste. En este rincón del Madrid caro se ha instalado el núcleo silencioso del Little Italia castizo.

Hay una esquina entre Ríos Rosas, el consulado italiano y la Scuola italiana, donde han estudiado los hijos de la clase intelectual española e italiana desde los años 40, donde el vermú es Cinzano, los patrocinios de Mahou pierden contra Campari y donde los camareros no tienen como requisito hablar español. En el Mercato Italiano, que vende embutidos y quesos recién traídos de Sicilia, Milán o Sorrento, una mujer detrás de la caja advierte en italiano: “¿Entre el café Illy clásico o intenso? Intenso. Pero es que yo soy italiana”.

Los datos del padrón madrileño los ubican en las zonas más boyantes, pero también los del Consulado italiano. Las cifras que proporciona a este diario la embajada de ese país —que a menudo no cuadran con las del Ayuntamiento, pues no todos se inscriben en el registro consular— coinciden en apuntar Chamberí como uno de los distritos más codiciados por los italianos que eligen la capital. Especialmente entre los barrios de Trafalgar y Almagro, donde el metro cuadrado cuesta de media unos 6.000 euros. “Muchos eligen esta zona y las más cercanas del barrio de Salamanca porque llevan a sus hijos a la Scuola”, explican desde la embajada. En ese cuadrante se ubica la mayoría de comercios y restaurantes de comida de este país.

Cerca de ahí, en Recoletos, un barrio del distrito de Salamanca, se encuentran los pisos más caros de la capital, según los últimos datos de vivienda del Ayuntamiento. En sus casonas señoriales que se levantan en uno de los paseos madrileños por excelencia, el metro cuadrado cuesta 9.000 euros, la cifra más alta de toda la ciudad. Y entre estas calles que rodean la Biblioteca Nacional vive un 20% de personas llegadas de fuera de España, especialmente con pasaporte de Italia.

Las cifras de italianos en el Madrid rico varían mucho dependiendo de si se tiene en cuenta el pasaporte o su lugar de nacimiento. Es decir, si nacieron en un país diferente a Italia, pero obtuvieron la nacionalidad. Los datos revelan que los extranjeros ricos que viven en Madrid tienen en su mayoría nacionalidad italiana, pero más del 60% no nació en ese país. Fuentes de la embajada explican que han registrado un importante aumento de argentinos y venezolanos que han solicitado la ciudadanía italiana en los últimos años. Un trámite que se puede pedir sin límite de parentesco, no importa si era abuelo, bisabuelo o más lejano, explican desde el consulado.

De los más de 32.000 residentes con pasaporte italiano, poco más de 12.000 nacieron en Italia. Sucede a la inversa con las grandes fortunas latinoamericanas, pues el número de los que viven en Madrid que nacieron en países como Venezuela o Colombia aumenta si se compara con los que tienen la nacionalidad de esos países. En la capital hay empadronados alrededor de 52.000 que tienen la nacionalidad venezolana, pero hay más de 90.000 que viven en Madrid y nacieron en Venezuela, es decir, que muchos deben tener otro pasaporte.

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Los italianos eligen las zonas acomodadas de la capital por encima de cualquier otro barrio. Algo que no pasa con el resto de extranjeros, que en su mayoría viven al sur de la capital y al noreste, especialmente en el triángulo latino de los distritos de Carabanchel, Puente de Vallecas y Ciudad Lineal (concretamente en el barrio de Pueblo Nuevo). Pues las duras condiciones del alquiler, los precios disparados y la escasa oferta, ha desplazado a casi todos a zonas más asequibles, del otro lado del río y fuera de la M-30, como sucede también con la mayoría de españoles de clase trabajadora.

El 40% de los italianos elige vivir en zonas carísimas, donde los pisos cuestan de media alrededor de un millón de euros. Y aunque muchos otros eligen barrios que siguen siendo caros, como los de Arganzuela (con precios de 4.330 euros el metro cuadrado), apenas el 6,7% de los italianos que viven en Madrid lo hacen en las zonas más baratas, como Villaverde, Puente de Vallecas y Usera. En el barrio de San Cristóbal, donde cuatro de cada 10 habitantes es de fuera, sobre todo de Marruecos (más de 1.500), solo hay 16 italianos.

La cifra de italianos en Madrid ha aumentado en la última década un 30%, aunque las cifras totales son reducidas si se comparan con la llegada de otros extranjeros de América Latina. Los venezolanos se han convertido este año en la principal nacionalidad, después de la española, por delante de la rumana, la china o la ecuatoriana, como sucedía hace una década. En Madrid conviven 280.000 personas con pasaporte de algún país de América Latina. Pero, a diferencia de los italianos, solo una minoría de los latinoamericanos puebla las zonas más adineradas, un 16%.

“Es muy atractiva España para los italianos”, cuenta una fuente de la embajada. Según lo que han observado en el Consulado en los últimos años, son especialmente los estudiantes de Erasmus, los que después de un año de estudios suelen fijar su residencia en el país, además de muchos empresarios que abren una sede de sus firmas en la capital. “Les gusta el estilo de vida. Somos muy parecidos culturalmente. Les gusta la forma de gozar la vida, de disfrutar”, agrega.

Dónde vive el resto de extranjeros ricos

El barrio de Goya, en el distrito de Salamanca, es principalmente de las grandes fortunas latinoamericanas. La mayoría de los extranjeros que ahí residen, en una zona con unos precios de más de 6.800 el metro cuadrado, son venezolanos, colombianos y mexicanos. Aunque hay un grupo grande también de italianos y franceses, no superan a los residentes de América Latina en número. En el segundo distrito más caro de Madrid, Castellana, reside también un grupo grande de mexicanos, peruanos y colombianos, además de que los italianos siguen siendo mayoría.

Los filipinos con dinero residen en El Viso, en Chamartín, una de las comunidades más grandes de esta nacionalidad en el Madrid acomodado. Aunque cerca del 50% del total que viene de este país lo hace en Tetuán, uno de los distritos con las rentas más bajas. También en El Viso vive una gran parte de hondureños y portugueses, que no figuraban en la lista de los más numerosos en el resto de barrios acomodados.

Sol es uno de los barrios de Madrid con mayor proporción de extranjeros empadronados. Un 34% de los que ahí residen tienen un pasaporte distinto al español. Esta zona, que figura entre las más caras, con un precio de 5.200 euros el metro cuadrado, es también de los venezolanos e italianos, aunque también hay muchos franceses, estadounidenses e ingleses.


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Sobre la firma

Elena Reina
Es redactora de la sección de Madrid. Antes trabajó ocho años en la redacción de EL PAÍS México, donde se especializó en temas de narcotráfico, migración y feminicidios. Es coautora del libro ‘Rabia: ocho crónicas contra el cinismo en América Latina’ (Anagrama, 2022) y Premio Gabriel García Márquez de Periodismo a la mejor cobertura en 2020

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