El presidente del Colegio de Médicos de Madrid: “Sorprende que el plan de las urgencias se haga de forma tan precipitada”

Manuel Martínez-Sellés admite que ha echado de menos que la Administración se pusiera en contacto con la institución, aunque defiende la reforma y la telemedicina en casos protocolizados

Manuel Martínez-Sellés, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, en el patio de la sede en Madrid.
Manuel Martínez-Sellés, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, en el patio de la sede en Madrid.Jaime Villanueva

No es fácil ser el presidente del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem) en estos momentos y Manuel Martínez-Sellés, de 51 años, lo asume consciente de que su función institucional representando a los médicos colegiados le obliga a pasear por un alambre sin perder el equilibrio. Para algunos, su postura poco crítica con el Gobierno regional lo sitúa entre los aliados de la Consejería de Sanidad. Él asegura que un conflicto como el de las urgencias extrahospitalarias se soluciona con datos técnicos, con la ayuda de los expertos y no “de forma tan brusca” como se ha hecho. El cardiólogo, nacido en Lisboa (Portugal), es catedrático de Medicina de la Universidad Europea de Madrid, presidente electo de la Sociedad Española de Infecciones Cardiovasculares y jefe de Sección de Cuidados Cardiológicos Agudos en el Hospital Universitario Gregorio Marañón, donde recibe a EL PAÍS y donde admite que ha echado de menos que la Administración se pusiera en contacto con el Icomem. También añade que se resiste a “demonizar” Madrid y defiende la opción de la telemedicina, que “ha venido para quedarse”, pese a que reconoce que en las urgencias “el contacto con el paciente directo” es lo “deseable”.

Pregunta. ¿Cree que el conflicto actual es político, como dice la presidenta de la Comunidad de Madrid, o realmente los médicos están tan descontentos?

Respuesta. Se está politizando todo. Es muy triste que, en vez de verlo desde el punto de vista de las necesidades que existen y adecuar la reestructuración que se ha llevado a cabo desde un punto de vista asistencial, geográfico, técnico, se esté politizando todo. Nosotros creemos que se ha hecho de forma brusca, precipitada. [...] Es evidente que en algunos sitios había sobrecarga asistencial y en otros sitios, no. Y luego otra cosa que hay que tener en cuenta también es la situación geográfica, hay sitios donde se está muy lejos de un hospital y eso hay que tenerlo en cuenta.

P. ¿El colegio es consciente de lo enfadados que están los médicos?

R. Sí, sí, lo primero que he dicho es que se ha hecho de forma precipitada. Este plan y esta reestructuración la veo necesaria, adecuada si se hace de forma progresiva, contactando a los profesionales, que den cuenta de las necesidades que hay de conciliación familiar y de saber con antelación dónde se va a trabajar, respetar los horarios. Yo no estoy en contra de este plan, pero sí tal y como se ha hecho. Sorprende un poco que esto se haga de forma tan urgente. Lo ideal sería darnos su tiempo, incluso vamos a ir abriendo centros de forma progresiva, vamos a ver cuáles son las necesidades reales que hay en cada sitio. Vamos a ver si en los sitios hay un mínimo de material para atender las urgencias. Por ejemplo, un electrocardiograma o un desfibrilador, vamos a adoptar medidas. Lo que a nosotros nos ha causado un poco de extrañeza es que esto se haya hecho de un día para otro, casi con nocturnidad y alevosía, porque hubo profesionales que recibieron incluso mails por la noche.

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P. Hace unos días EL PAÍS publicó precisamente unos datos que se habían dado a conocer en el Icomem sobre el burnout o desgaste profesional entre los profesionales de las urgencias extrahospitalarias y la atención primaria. Eran bastante llamativos. El 92% de los facultativos decía que tenía un agotamiento emocional, el 86%, el síndrome de despersonalización. El 73% baja de realización personal. ¿A qué se debe esto?

R. Probablemente lo que esté fallando en Madrid sea lo mismo que en el resto de España y el mundo. Los datos de burnout y de alteraciones en el ámbito psicológico psiquiátrico son muy frecuentes dentro de los médicos. Hay publicaciones recientes alertando de las cifras de burnout y, sobre todo, en los médicos jóvenes en formación están aumentando de forma muy preocupante. ¿Qué es lo que ha hecho que esto suceda? Probablemente no sea solo un motivo, sino una serie de motivos. Es indudable que la pandemia ha tenido mucho impacto. Nosotros en el Colegio de Médicos tenemos lo que llamamos el PAIME, que es el plan de atención integral al médico enfermo, que está muy enfocado en patologías del ámbito psicológico, psiquiátrico y lo que hemos visto ha sido un incremento muy grande de la demanda.

P. ¿Y cuáles son esas causas?

R. Está claro que se han vivido situaciones muy duras, en la primera ola hubo momentos en los que se trabajaba de forma inadecuada, había que tomar decisiones que eran muy difíciles y que tenían repercusiones. Se han presenciado muchas muertes, de pacientes que morían solos, que solo tenían el médico y a la enfermera a su lado. Bueno, todo esto, lógicamente, ha podido dejar secuelas. Una de las cosas que está muy claro, que se relaciona con el burnout, es la sobrecarga asistencial, el tener que ver a muchos pacientes en poco tiempo. Al final también acaba teniendo consecuencias en los médicos, una sensación de estrés de no poder hacer tu trabajo de forma adecuada. También desde el punto de vista económico, porque es triste que con respecto a los países de nuestro entorno, somos sin duda en el que los médicos no solo tienen peores condiciones de trabajo, sino también cobran menos. Y estamos viendo en los últimos años un aumento de la demanda de certificados que nos piden nuestros colegiados para ir a trabajar al extranjero, que también es un motivo de preocupación. Estas situaciones de burnout vienen a reflejar que las condiciones de trabajo son muy mejorables y es verdad que el tema económico no es para mí lo más importante, pero mentiría si digo que eso no es un tema importante. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid seguimos teniendo una carga, mientras que en el resto o en la mayoría de las comunidades, no. Aquí a todos los médicos nos quitan 222 euros al mes.

P. ¿Por qué pasa eso en Madrid?

R. Nos obligaron a pasar de 35 a 37 horas y media semanales por una situación de crisis económica que iba a ser provisional. Lamentablemente, ese derecho a recibir todo tu salario, que en otras autónomas ya se ha recuperado, pues aquí nos siguen quitando eso, aparte de cómo está con la inflación. Ojalá mejoren las condiciones a nivel económico, de tiempo por paciente, las condiciones también de trabajo, que los médicos puedan trabajar con seguridad, con el equipamiento que necesitan.

P. Madrid es la segunda comunidad por debajo de toda España en condiciones laborales.

R. Yo estoy un poco en contra de demonizar Madrid.

P. Pero hay fuga de médicos que deciden irse de Madrid en parte por eso. Por ejemplo, hay un grave problema con los residentes de Atención Primaria que no se quedan cuando terminan la residencia.

R. Muchas de las cosas que estamos hablando pasan en toda España y demonizamos Madrid, cuando objetivamente, por ejemplo, hablamos de los residentes que el año pasado cuando se hizo el examen MIR quedaron más de 200 plazas que no se cubrieron, la gran mayoría en el ámbito de Atención Primaria. Pero en Madrid no quedó ninguna vacante. Se cubrieron todas. En Cataluña más de 80 [vacantes]. Es decir, que tan mal no debemos estar cuando la gente se quiere seguir viniendo a formar aquí. Ahora, estoy de acuerdo en que Madrid merece una atención especial. No tanto porque las condiciones en Madrid sean distintas a las de otras ciudades, pero el nivel de vida en Madrid es mucho más elevado. Es decir, si a un médico en Madrid le pagan lo mismo que al médico de…

P. O menos. Está la segunda por la cola en cuento a salario.

R. Según como se compare, en algunas cosas sale mejor Madrid y en otras no, porque luego está el salario base. Pero bueno, si es menos, peor todavía; pero aunque se le pagase lo mismo, no quiero poner ejemplos con otras provincias, pero es evidente que el precio del alquiler o el nivel de vida de Madrid es distinto que en otras provincias.

Manuel Martínez-Sellés, este jueves en Madrid.
Manuel Martínez-Sellés, este jueves en Madrid.Jaime Villanueva

P. Volviendo a lo de los residentes, es verdad que en Madrid se copan todas las plazas de MIR y es normal….

R. Es normal. Aunque, como digo, en Barcelona hay muchos hospitales y no se copan todas, ¿no? Me parece bien decir las cosas que van mal en Madrid y creo que hay que decirlo, pero también hay que decir las cosas que van bien. Habitualmente los números más bajos de MIR [los que mejor nota sacan en el examen] se quieren venir a formar a Madrid.

P. Según datos oficiales de 2021 y 2022, de los 443 médicos de familia que hicieron el MIR, sólo se quedaron 37 después de terminarlo. Y de pediatría, seis de 155. ¿Por qué pasa eso?

R. Bueno, es un problema que, como digo, es muy conocido, y no es específico de Madrid. En el caso de la medicina de familia, es que muchos que se han formado como médicos de familia acaban su formación y deciden dedicarse a medicina de urgencias. ¿Por qué? Porque probablemente tengan mejores horarios, mejores retribuciones económicas. Eso sí que es motivo de reflexión. Si queremos que el sistema sanitario funcione bien, la medicina de familia tiene que funcionar bien.

P. La pediatría. Ahora mismo está pasando algo grave, y es que los centros de salud de Madrid se están quedando sin pediatras y a los médicos de Atención Primaria que estaban ocupando plazas de pediatría les están destituyendo, siguiendo lo que establece el estatuto marco.

R. Mi opinión es que hay una situación ideal, que es que todos los niños sean atendidos por pediatras. ¿Es eso posible actualmente? No. Lamentablemente, no es eso posible. Es decir, que tenemos que ser conscientes de esa situación. Mejor que a ese niño le vea un médico, que a lo mejor efectivamente no es pediatra y ha hecho una formación concreta. No lo sé. Tenemos que llamar al realismo. Busquemos que los mejores profesionales puedan atender a estos niños.

P. El gran debate ahora es el tema de la telemedicina. ¿Cree que es viable que se lleve a cabo en 34 centros sin un médico de presencia? Hay centros privados que ya lo utilizan, pero siempre con un médico de presencia.

R. No podemos engañarnos pensando que la telemedicina no ha venido para quedarse. Es evidente. Pero tampoco podemos engañarnos pensando lo opuesto, que es que te resuelve todo. Es muy complejo. En el colegio tenemos un comité de telemedicina. En el Marañón nosotros hacemos teleconsulta, con teléfono, no es ni con video. Y es evidente que la teleconsulta está indicada en algunas situaciones concretas y es totalmente resolutiva y fenomenal. ¿Cuál es la principal conclusión de este comité en el colegio? Que hay que hacerlo todo de forma protocolizada. Es decir, la telemedicina puede tener su utilidad en unas situaciones y no en otras. Es un error tirar piedras contra la telemedicina. Lo digo porque al final también esto puede generar una preocupación en los pacientes que digan: “Oye, pues yo lo que he escuchado es que la telemedicina es mala”.

P. Pero hablamos de centros que realizan una labor de urgencias. ¿Es lo mismo una urgencia que una consulta normal?

R. Incluso en urgencias. Hay países que nos llevan mucha delantera, como en Canadá, que para llegar a un hospital o a un centro de salud que lo mejor está a ocho horas o más tienen experiencia con videollamadas en urgencias, con todo protocolizado. Es verdad que la urgencia, por definición, es un ambiente donde el contacto con el paciente directo es muy deseable, la exploración física.

P. ¿Usted ha echado de menos que la Consejería se pusiera en contacto con el Colegio de Médicos?

R. Sí, lo he echado de menos.

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Sobre la firma

Berta Ferrero

Especializada en temas sociales en la sección de Madrid, hace especial hincapié en Educación o Medio Ambiente. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU (Valencia) y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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