El caos de las pruebas de nivel de inglés en Madrid: empresas a la caza del negocio, familias desconcertadas y centros que no saben qué hacer

Tras la renuncia del Gobierno de Ayuso a realizar los exámenes de nivel pendientes del curso pasado, colegios e institutos tendrán entre 90 y 105 euros por alumno para hacerlos por su cuenta

Un grupo de alumnos del colegio público bilingüe Luis Buñuel, en Alcobendas (al norte de Madrid), durante el inicio del curso 2017/18.
Un grupo de alumnos del colegio público bilingüe Luis Buñuel, en Alcobendas (al norte de Madrid), durante el inicio del curso 2017/18.Uly Martín

Los teléfonos de muchos de los 822 colegios e institutos bilingües sostenidos con fondos públicos de la Comunidad de Madrid no han parado de sonar desde el lunes. Era el primer día laborable después de que se conociera que el Gobierno regional ha renunciado a organizar los exámenes de nivel de inglés para los alumnos de sexto de Primaria y cuarto de Secundaria (ESO), como adelantó EL PAÍS. Llaman padres alarmados por el anuncio de que las pruebas las tendrán que contratar los propios centros y llaman también las empresas que se han lanzado a la caza del negocio que ha comenzado a gestarse. Tras ser anulados por un error de la Administración los dos contratos para examinar a los más de 60.000 alumnos que cerraron el curso 2021-2022 sin saber su nivel de inglés, ahora cada centro tendrá un presupuesto de entre 90 y 105 euros por estudiante para contratar por su cuenta esas pruebas pendientes desde el curso pasado. Un negocio sobre el que de repente tienen que decidir los directores de los centros, uno a uno, mientras atienden a las dificultades del comienzo del curso, la falta de recursos y las preguntas de las familias.

Los padres del instituto Jane Goodall, en San Blas-Canillejas, comenzaron a preocuparse el sábado, cuando leyeron la noticia. Ana Navarro, la presidenta del Ampa, empezó a recibir llamadas y correos y el lunes se fue a hablar con el director.

“Me dijo que estaban analizando todavía el correo que les había llegado de la Comunidad de Madrid y que habían empezado a recibir ofertas de empresas privadas que se ofrecían para hacer el examen”, explica. “Pero, claro, ¿quién te asegura a ti que esas empresas ofrecen títulos homologados?”, continúa. “¿Ese es un trabajo que tienen que hacer ahora los directores, con todo lo que tienen encima al principio de curso? Las familias hacemos un esfuerzo sobrehumano para que nuestros hijos estudien en un centro bilingüe, ahora no pueden dejar a los chicos sin la titulación oficial, que es lo prometido. Así no se hacen las cosas”, se queja. Y denuncia que no solo están afectados los alumnos de primero de la ESO y primero de Bachillerato, a los que les tocaban las pruebas el curso pasado por estar en sexto de primaria y cuarto de la ESO, sino también los que están ahora en segundo de la ESO, porque el año que les tocaba no lo hicieron por la pandemia. “Es decir, tenemos la mitad de los alumnos sin haber pasado el examen cuando les tocaba”, zanja. “Esto es un desastre”.

Procedimiento desierto

El problema surgió el pasado abril, cuando se hizo oficial que los centros bilingües se iban a quedar sin examen de nivel de inglés hasta el próximo curso. ¿La razón? La empresa PeopleCert, que realizó el curso anterior unos exámenes caóticos cuyos resultados además entregó tarde, había presentado la única oferta aceptada para realizar la prueba, pero tan a la baja que a la Administración le pareció imposible que pudiera hacer los exámenes con ese cálculo de gasto-beneficio. Así, el procedimiento fue declarado “desierto”.

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Esa decisión fue una bomba para las familias de los alumnos de sexto de Primaria y cuarto de Secundaria de los centros bilingües, los que cada año pasan por esa prueba para acreditar su nivel por dos razones: conseguir un título oficial y establecer, en el caso de los que comienzan Secundaria, el nivel de inglés que cursarán. Si consiguen superar la prueba, entonces se incorporan a la vía denominada Sección (con cinco asignaturas impartidas en inglés, de las que una es Inglés Avanzado) y, si no alcanzan ese nivel, lo hacen por el denominado Programa (también tienen cinco asignaturas en inglés, pero la asignatura específica de inglés no es de un nivel tan alto).

Una diferencia vital para la organización de los centros, por lo que la Administración, aunque fuera tarde, y con el curso ya terminado, intentó solucionarlo: abrió dos nuevas licitaciones para la organización de los exámenes, sin publicidad y por invitación a un grupo de empresas preseleccionadas por la propia Comunidad, que ganaron el Trinity College London (cuarto de Secundaria) y la University of Cambridge local examinations syndicate (sexto de Primaria).

Fin de la historia. O no. PeopleCert recurrió ambos acuerdos ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública, y este le dio la razón: la Consejería de Educación había elegido un procedimiento de contratación erróneo, pues, dice el tribunal, People Cert debía haber sido “la única empresa invitada”, ya que había cumplido todos los requisitos en el concurso original. En consecuencia, la Comunidad renunció a hacer el examen. Y con el nuevo curso en marcha, ahora les pasa a los centros la obligación de hacerlo. Una decisión que ha abierto miles de dudas, y que provoca que los teléfonos de los colegios e institutos no dejen de sonar.

“Nos llueven un montón de ofertas [de empresas que quieren realizar el examen]”, resume Esteban Álvarez, portavoz de los centros públicos de Secundaria (Adimad) y director de un centro bilingüe.

Óscar Centeno, portavoz de los directores de colegios de Infantil y Primaria, explica que con él se puso en contacto Cambridge English Assessment para ofrecerse, y que ahora recibirá por correo sus condiciones. “Lo normal es que tiremos por los de Trinity College o Cambridge, que son los más conocidos. Ahora se han lanzado al negocio”, cuenta. Aunque, explica Centeno, los centros deberán contratar o no, según sus características. “Los colegios que solo dan clases hasta Primaria, lo que tienen que hacer es ponerse en contacto con los institutos donde han ido a matricularse esos alumnos que se perdieron el examen para decir que fulanito de tal estaba en la lista y se iba a presentar a un nivel determinado”, avanza el director, según lo que le han informado desde la subdirección general de bilingüismo. “Los CEIPSO [centros públicos con Primaria y Secundaria] y los institutos sí tendrán que contratar y organizar el examen”, aclara, aunque los directores todavía están esperando a recibir unas segundas instrucciones por parte de la Comunidad de Madrid para saber qué tipo de contrataciones pueden hacer.

“El momento de realizar estas pruebas era el curso pasado, se perdió la oportunidad por la mala gestión de la Consejería. Ahora todo es incertidumbre, no se sabe cómo se realizarán, se vuelve a cargar con más trabajos a los centros educativos, nada tiene sentido”, se queja Carmen Morillas, presidenta de la FAPA Francisco Giner de los Ríos. “Desde la federación consideramos que las pruebas deberían realizarlas las Escuelas Oficiales de Idiomas, dotándoles de los medios necesarios para su realización y no como se está haciendo ahora, externalizando un servicio que a los madrileños nos cuesta varios millones de euros”.

¿Es eso factible? “La preparación de pruebas de nivel del marco de referencia adaptadas a la edad escolar obligatoria requiere de especialistas para este tipo de ejercicios”, replican a esa posibilidad desde la Consejería de Educación, donde aseguran que no habrá ningún problema con los alumnos que han cambiado de centro al promocionar de Primaria a Secundaria. “La consejería dispone de los datos de matriculación de los alumnos en las pruebas no realizadas y de los centros en los que estos alumnos se encuentran ahora, por lo que se facilitará a los directores toda la información, así como la asesoría que necesiten por parte de la Administración”, afirman en la Administración regional. “Si hubiera casos puntuales en los que los alumnos se hayan ido a un centro no bilingüe u otras excepciones, se estudiarán uno a uno para darles la mejor solución”.

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