Ayuso, tras las polémicas con su padre y su hermano: “A mi familia, disculpas, y gracias”

Del aval a una empresa participada por su progenitor al contrato por el que cobró su hermano, los allegados de la presidenta suman tres años en el ojo del huracán

Isabel Díaz Ayuso, en la segunda jornada del congreso extraordinario del PP de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, en la segunda jornada del congreso extraordinario del PP de Madrid.JUAN CARLOS HIDALGO (EFE)

Isabel Díaz Ayuso, contundente siempre con sus rivales (“a la política hay que venir llorado de casa”, le recetó hace dos semanas a Mónica García, de Más Madrid), se emociona al hablar del coste que está teniendo su éxito político para su familia. Ese instante emotivo se ha producido este sábado, durante el discurso con el que ha clausurado el congreso extraordinario que la ha proclamado presidenta del PP de Madrid. Díaz Ayuso pena por el desgaste al que, según ella, somete a sus allegados que sea la política de moda en la derecha, y al hacerlo trae al escenario dos polémicas que no nombra. La primera: el aval concedido por la compañía semipública Avalmadrid a una empresa participada por su padre, que nunca fue completamente devuelto. Y la segunda: el contrato de la empresa Priviet con la comunidad que ella preside, que permitió a su hermano ganar más de 55.000 euros, y que investiga la Fiscalía Anticorrupción.

“De mi familia, poco puedo decir más que pedirles disculpas, y darles las gracias”, ha dicho Díaz Ayuso al final de un discurso repleto de críticas a la izquierda. “Disculpas porque es una familia normal y corriente a la que han robado la tranquilidad y el anonimato, que están pagando como nadie apellidarse Díaz, y no digamos Ayuso, pero que nunca eligió esta situación”, ha añadido. “Y gracias por ser un ejemplo. Nunca le han podido quitar el humor, la autenticidad, y la fortaleza”, ha seguido. “Y así me contestan siempre: nosotros estamos bien si tú estás bien”.

Primero fue el caso Avalmadrid, que estalló en 2019. Esta entidad semipública, según el discutido dictamen de una comisión de investigación parlamentaria de la pasada legislatura, dio un trato “preferente” y “personalizado” a Díaz Ayuso en 2011, cuando informó a la entonces diputada popular sobre las condiciones de un aval concedido a una empresa participada por su padre (MC Infortécnica) para que lograra un crédito de 400.000 euros. El dinero de la operación nunca se recuperó en su totalidad. Y antes de cualquier impago, la hoy presidenta de la Comunidad de Madrid aceptó la donación del piso paterno, que así quedó luego fuera del alcance de los acreedores.

Ya en este 2022, llegó el caso mascarillas. Anticorrupción lleva semanas investigando un contrato de 1,5 millones de euros concedido por la comunidad por la vía de emergencia (a dedo) a la compañía Priviet, liderada por un amigo de la infancia de los hermanos Díaz Ayuso en Sotillo de la Adrada (Ávila). Según reconoció la propia líder conservadora, como fruto de las gestiones para conseguir los tapabocas, la empresa contratada pagó a su hermano Tomás más de 55.000 euros. Desde entonces, ambos están en el ojo del huracán: el acuerdo, que se firmó tras presentar Priviet una breve oferta comercial de tres líneas, fue considerado sospechoso por Pablo Casado, entonces líder del PP, y desató una guerra con Díaz Ayuso que acabó con el presidente nacional fuera de la política. Y algo más: sometido a la damnatio memoriae, o condena de la memoria, que se practicaba en la antigua Roma.

“El sacrificio, el desgaste personal, es tal...”, acaba resumiendo una fuente de la confianza de la presidenta regional sobre los duros meses de enfrentamiento interno, gobierno regional y preparación del congreso en el que casi nadie se acordó de Casado.

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Casado, borrado del congreso

Así, tras dos días de largos discursos en el congreso extraordinario de Madrid, solo una persona se ha acordado del presidente caído en desgracia: ha sido Ana Camins, la secretaria general saliente y amiga íntima del líder defenestrado, que se atrevió a nombrarlo en el estrado durante su intervención del viernes. El resto de intervinientes, de Isabel Díaz Ayuso a Alberto Núñez Feijóo, ha guardado silencio.

Todo rastro del hombre que presidió el PP hasta marzo ha quedado borrado. En un ejercicio colectivo de desmemoria, los videos que han proyectado las pantallas gigantes, conectando con imágenes el pasado y el presente de la formación, han obviado a Casado. El mensaje es evidente: su presidencia no existió, fue una pesadilla, un mal sueño. Así se entierra en el PP la guerra civil entre Díaz Ayuso y su antiguo amigo, que abrió en canal el partido y amenazó con dinamitarlo.

“Todos sabemos que este congreso llevaba demasiado tiempo pendiente”, ha dicho Feijóo este domingo. “Extendernos sobre ello es un ejercicio de nostalgia que no lleva a ninguna parte”, ha añadido antes de rematar: “Nos hemos preocupado demasiado sobre las cuestiones internas, yo no pienso dedicarle ni un segundo No me interesa el pasado, sino lo que va a pasar”.

“Este congreso ha costado un pelín”, ha ironizado luego Díaz Ayuso, que pidió la convocatoria del cónclave en septiembre de 2021, y no lo obtuvo porque Casado se opuso a que concentrara el poder institucional y orgánico mientras no se aclaraban las circunstancias en las que el hermano de la presidenta había ganado más de 55.000 euros tras un contrato para traer mascarillas de la empresa Priviet con la Comunidad de Madrid.

En 2019, cuando Casado presentó a Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida como sus candidatos para Madrid, optó por una cita de Shakespeare para reflejar que daba igual que fueran unos absolutos desconocidos, y que lo importante era su coincidencia en los puntos clave del proyecto del PP. “We few, we happy few, we band of brothers”, recitó. “Es decir, los pocos que tenemos claras las cosas, los felices pocos que tenemos claro cómo hay que apelar a la mayoría social”, tradujo, alabando las virtudes de tener cuadros convencidos que se quieren como hermanos. Tres años después, los pocos ya son apenas ninguno. Casado está fuera de la política, y Martínez-Almeida ya está subordinado a Díaz Ayuso, jefa absoluta y sin ataduras del PP de Madrid.

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Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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