ASAMBLEA DE MADRID

Ayuso planea una rebaja del IRPF de 300 millones que favorece especialmente a las rentas altas

La líder del PP abre este jueves el debate de investidura e iniciará el viernes su mandato si obtiene el apoyo de Vox

La presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a su llegada a la primera sesión del pleno de su investidura en la Asamblea de Madrid, este jueves. En vídeo, Díaz Ayuso ha anunciado la inminente aprobación de la rebaja fiscal de medio punto en el IRPF este jueves.FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ

Isabel Díaz Ayuso planea aprobar este año una rebaja de medio punto en todos los tramos del IRPF que entraría en vigor a partir de 2022. La medida tendría un coste de 300 millones de euros para las arcas públicas y en términos absolutos beneficiaría especialmente a las rentas altas. Ese será uno de los principales anuncios de la líder del PP durante el discurso que protagonizará este jueves en la Asamblea de Madrid, donde previsiblemente el viernes será investida como presidenta regional gracias al apoyo de Vox.

La rebaja en el IRPF, que Díaz Ayuso lleva sin ejecutar desde que la prometió en 2019, convertiría a la Comunidad en la región con el tramo mínimo del impuesto sobre la renta más bajo de toda España (8,5%), y en términos relativos concentraría el ahorro en las rentas más bajas (5,6%, frente al 2,8% de las altas). Sin embargo, en términos absolutos ocurriría lo contrario. Además, las rentas altas también se beneficiarían de la rebaja en todos los tramos de la escala del impuesto.

Los propios datos de la Comunidad de Madrid reflejan que el ahorro sería mayor cuanto más alta sea la renta. En el tramo más bajo, los contribuyentes de hasta 12.450 euros se quedarán con 4,42 euros más en la cuenta que antes, según los cálculos de la consejería de Hacienda. En comparación, los contribuyentes desde 53.407,21 en adelante ahorrarán de 507,76 euros para arriba. Los algo más de 3,3 millones de declarantes de IRPF en la Comunidad se beneficiarían en promedio de una reducción de su factura por IRPF de 98,75 euros (un 3,44% de su cuota íntegra autonómica).

Ese planteamiento está lleno de aristas económicas y políticas. La reforma fiscal patrocinada por Díaz Ayuso llega en un escenario financiero especialmente complejo como consecuencia de la pandemia.

La enfermedad llegó a llevarse por delante el 12,5% del PIB regional. Provocó, también, una crisis recaudatoria sin precedentes, como en el conjunto del país. Y dejó al anterior gobierno de la Comunidad, formado por PP y Cs, sin margen de maniobra: como adelantó EL PAÍS, los socios tuvieron que aparcar el proyecto de reducción del IRPF que incluía su acuerdo de gobierno. Ahora, Díaz Ayuso reactiva la rebaja al mismo tiempo que solicita más de 22.000 millones de euros de los fondos europeos al Estado, y justo cuando vuelve a recibir una inyección extra de dinero procedente del Gobierno central.

En paralelo, aprobar la reforma, que también reclama Vox en los mismos términos, es una apuesta política de la máxima magnitud.

Primero, situaría a Díaz Ayuso en el polo opuesto al Gobierno de Pedro Sánchez, que viene reclamando desde hace dos años una armonización (al alza, en el caso de Madrid) de los impuestos autonómicos. Segundo, permitiría a la líder conservadora recuperarse de uno de los episodios más dolorosos de su carrera: ser la primera presidenta del PP en Madrid que no baja impuestos desde 2004, ya que Cs y Vox dinamitaron en marzo de 2020 un modesto acuerdo fiscal (16,4 millones con 30.000 beneficiados). Y tercero, volvería a convertir a la región en el escaparate de lo que ofrece Pablo Casado para toda España, recordando una y otra vez que las arcas públicas regionales han dejado de ingresar 53.000 millones en los últimos 17 años debido a la apuesta de los conservadores por las rebajas fiscales.

“Mantengo mi firme compromiso de acometer la mayor rebaja fiscal de la historia”, dijo la presidenta en el Foro ABC, cita a la que acudió en febrero. Aquello fue una apuesta a futuro. La presidenta transmitió entonces que no había margen para acometer la reforma inmediatamente. De hecho, no se incluyó como parte del acuerdo presupuestario que negoció esos días el PP con Vox y Cs. Entonces llegó el adelanto electoral. Díaz Ayuso retomó el plan como una de sus propuestas estrella. Y la victoria del 4-M lo cambió todo. El compromiso estaba adquirido de nuevo, y hay elecciones en solo dos años (2023). Ahora o nunca.

Además de esta rebaja en el IRPF, Díaz Ayuso anunciará este jueves que los jóvenes madrileños que vivan de alquiler podrán deducirse en el IRPF hasta un máximo de 1.200 euros, un 20% más del límite actual.

De esta forma, se podrán beneficiar de este incremento los contribuyentes menores de 35 años (o de hasta 40 cuando tengan obligaciones familiares o estén en el paro) cuya base imponible no sea superior a 25.620 euros en tributación individual o a 36.200 en conjunta. Esta iniciativa, para la que se invertirán 10 millones de euros, afectará a cerca de 50.000 contribuyentes.

La presidenta en funciones planteará este jueves en la Asamblea una intervención de profundo calado ideológico, según su equipo, en la que contrastará el modelo que propone el PP para Madrid con el que está implementando el Gobierno de PSOE y Podemos en toda España. En paralelo, ofrecerá medidas con las que enfrentar las pandemias dentro de la pandemia: la crisis económica, social y sanitaria que ha acompañado al virus desde marzo de 2020. Habrá también un guiño medioambiental.

La catarata de anuncios en la que previsiblemente se convertirá el debate de investidura marca el camino de la legislatura. Son solo dos años. En 2023 hay elecciones de nuevo. La Comunidad de Madrid, y con ella su presidenta y el resto de partidos, entran en una larga precampaña electoral.

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