LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Los profesores denuncian caos y desinformación ante el inicio de la vacunación este jueves en Madrid

A un día para que empiece la inoculación del fármaco de AstraZeneca, los docentes se muestran indignados mientras CC OO avanza que demandará a la Administración

Una docente recibe la vacuna de AstraZeneca, en el pabellón 3 del hospital Isabel Zendal de Madrid, el miércoles.
Una docente recibe la vacuna de AstraZeneca, en el pabellón 3 del hospital Isabel Zendal de Madrid, el miércoles.M. Fernández / Pool

Los profesores madrileños están enfadados. Saben que este jueves empieza la vacunación de su gremio, pero la información que les ha llegado es escasa, limitada y caótica. Para empezar, algunos no entienden por qué el colectivo más vulnerable, los mayores de 55 años, se ha quedado fuera del proceso. “Esperarán nuevas indicaciones”, se limita a anunciar la Comunidad de Madrid. La incógnita tiene a los docentes de mayor edad en alerta. Los 110.000 profesionales que sí entrarán en el proceso de vacunación tampoco saben si deberán acudir al centro de salud de su lugar de trabajo o al de su lugar de residencia. O si la cita se producirá en horario lectivo. Y tampoco por qué los comités de salud siguen paralizados, sin que la información fluya como debería ser normal en casos supuestamente previstos como este.

El desconocimiento sobre el procedimiento, que empezará en tan solo 24 horas, es absoluto y a eso se le une otra preocupación: si se producirán de nuevo aglomeraciones, como aquellas en las que se vieron implicados a principios de curso cuando la Administración organizó una jornada en la que miles de profesores y personal no docente fueron citados para realizarse pruebas serológicas. Quedan horas y, más que enfadados, están indignados. Algunos de ellos, además, amenazan con no vacunarse. “Para que me pongan aguarrichi...”, explica J. L., un profesor de 53 años de un colegio de Vallecas en referencia a la AstraZeneca, la vacuna destinada a personas de 18 a 55 años de algunos colectivos como el de los docentes.

Los directores de los centros no saben ya cómo canalizar las dudas que les llegan de sus profesores. “Nos preguntan como si nosotros supiéramos algo, pero no, tampoco nos han dicho nada. Hay mucho desconcierto. No se puede hacer peor”, admite Esteban Álvarez, presidente de la asociación de directores de Secundaria de Madrid (Adimad). Por eso, después de preguntar a sus superiores, los docentes han acudido a los sindicatos, que tampoco les pueden servir de mucha ayuda. CC OO, de hecho, ha avanzado que está preparando una demanda para llevar a los tribunales a la Comunidad de Madrid porque desde julio no se han vuelto a reunir los Comités de Seguridad y Salud de las Juntas de personal docente no universitario de las direcciones de área territorial.

“En enero, esta federación escribió al consejero por los incidentes derivados de la situación climática y advirtió que no se ha tenido en cuenta a los comités de salud, por lo cual no se han podido ejercer derechos reconocidos como los de consulta, propuesta o participación”, dice Isabel Galvín, representante de Educación Madrid del sindicato. Aparte, dice, las direcciones de área se han negado a aportar datos epidemiológicos para conocer la situación por zonas, las bajas, el número de personas afectadas o de fallecidos y las necesidades de sustituciones.

El desconcierto, por tanto, viene de lejos. Concretamente desde que empezó el curso. La Consejería de Educación, para más controversia, aporta unos datos que ni los sindicatos ni los propios profesionales validan. “Los últimos que disponemos, correspondientes al 17 de febrero, son de 25.098 alumnos (1,86%) y de 1.062 aulas (1,63)% en cuarentena”, dice un portavoz de la Administración. “Eso debe ser solo de Primaria, porque nosotros en los institutos tenemos una media de 10 alumnos semanales en cuarentena, bien por ser contacto estrecho, bien por ser positivo”, replica Álvarez. “Es imposible que sean reales, porque lo que estamos viviendo en la tercera ola es tremendo”, continúa.

En la misma línea se expresa Cristina González, profesora de inglés de 56 años del instituto Juan de Mairena en San Sebastián de los Reyes. “Esos datos son completamente irreales”, denuncia, enfadada, sobre todo porque por su edad no sabe cuándo podrá vacunarse y ve que la pandemia no está tan controlada en los centros educativos como dan a entender. “Yo no entiendo nada. La Comunidad no para de dar bandazos. Estamos indignados porque nos da la sensación de que están improvisando”. Ella, de hecho, pertenece al grupo de edad que tendrá que esperar para inocularse la vacuna y lo está “deseando”.

No es el caso de todos los docentes. Además de la indignación por el caos y la falta de información, un grupo de docentes “cada vez más numeroso”, según el docente de Vallecas, ha decidido que no se pondrá la vacuna si finalmente les toca la de AstraZeneca. “He leído que la eficacia con la variante Sudafricana es del 22% y a mí el binomio riesgo-beneficio no me compensa”, explica A. F., profesora de inglés de 47 años. Asegura que estaba convencida de ponerse la vacuna tanto ella como a sus hijos, hasta que se enteró de que les tocaba inocularse el fármaco anglosueco. “Si me dijeran que me ponen la Pfizer o la Moderna, voy de cabeza”, asegura.

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Países que representan al menos dos tercios de toda la población de la UE —entre ellos Francia, Alemania e Italia— han anunciado que administrarán esta vacuna solamente a los menores de 65 años. Pero la mala fama se está extendiendo tanto, que muchos están renunciando a ponérsela. Mientras que Gran Bretaña ha vacunado masivamente a su población con este vacuna, Alemania ha logrado solo del 15% de las dosis que ha entregado la compañía

Sin embargo, Alejandro Cravioto, presidente del comité de expertos que asesora a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las vacunas contra la covid-19 cuestionó a EL PAÍS la estrategia que Europa está siguiendo con este medicamento. “Como hemos identificado a los mayores de 65 años como grupo prioritario, no debería haber un límite de edad para administrar la vacuna”, señaló Cravioto, quien también ha recomendado que se aplique el fármaco indistintamente de la variante del virus que predomine. A pesar de que la vacuna ha mostrado una respuesta algo inferior con la cepa británica y sensiblemente menor con la surafricana, incluso así protege de la enfermedad. Y, lo que es más importante, en palabras de Cravioto, “hay pruebas indirectas” de que evita las formas más severas de la covid.

La administración de la vacuna a los docentes en Madrid se realizará por las tardes de los centros públicos en alrededor de 70 dispositivos asistenciales de Atención Primaria, así como en el hospital público Enfermera Isabel Zendal, según informó este martes la Comunidad de Madrid. La citación se realizará de forma centralizada, a través de los listados que facilita la Consejería de Educación de Madrid a la de Sanidad y la Administración va a habilitar a partir de este miércoles un servicio de información específico para despejar dudas a la población en general sobre este proceso de vacunación a través del teléfono 900 102 112. Pocos confían en que la centralita no se colapse, como ha pasado durante todo el curso con temas relacionados con el coronavirus.


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