La crisis del coronavirus

Madrid improvisa en 48 horas la vacunación de ancianos y profesores

La falta de planificación y el caos provocado por los anuncios contradictorios del Gobierno se traduce en una jornada frenética para los profesionales sanitarios

En vídeo, Isabel Díaz Ayuso anuncia una nueva campaña de vacunación que iniciará este juevesEuropa Press

Los centros de salud afrontan una frenética cuenta atrás para organizar la vacunación de 130.000 mayores de 80 años, que arrancará este jueves sin que los profesionales encargados de poner las inyecciones tuvieran detalles del operativo hasta este martes. El caos sembrado el lunes por los anuncios contradictorios del Gobierno —que primero fijó el inicio de la campaña para la próxima semana y luego lo adelantó a mañana— se tradujo este martes en quejas de los trabajadores por la falta de planificación. En paralelo, Isabel Díaz Ayuso avanzó que espera poder vacunar masivamente a partir de abril.

El lunes por la mañana, Ignacio Aguado, vicepresidente regional, anunció que la vacunación de los mayores de 80 años que no viven en residencias comenzaría la próxima semana y se haría en hospitales. Horas después, un tuit del viceconsejero de Sanidad Pública, Antonio Zapatero, enmendó al portavoz gubernamental, y fijó el inicio del operativo para este jueves y en los centros de salud. En consecuencia, los profesionales sanitarios vivieron el martes una jornada frenética, y llena de dudas, mientras empezaban a descontar 48 horas para organizarlo todo y luego comenzar a administrar 130.000 dosis destinadas a pacientes mayores de 80 años —50.000 entre mañana y el lunes, y 80.000 el resto de la próxima semana—.

“Ni se sabe cuándo los centros de salud van a recibir las vacunas, ni en muchos de ellos hay las jeringuillas adecuadas, las de 1 mililitro, para aprovechar las seis dosis”, denuncia Víctor Jiménez

“Es imposible entender nada”, lamentó Víctor Jiménez, vicepresidente de la Asociación Madrileña de Enfermería (AME). “Las cosas cambian por momentos, por minutos, es una noria”, añadió. “Ni se sabe cuándo los centros de salud van a recibir las vacunas, ni en muchos de ellos hay las jeringuillas adecuadas, las de 1 mililitro, para aprovechar las seis dosis”, denunció. “Las enfermeras están dispuestas a realizar un sobreesfuerzo porque esto es una inversión de futuro, para que los mayores puedan mejorar su salud, y si hay que dejar de hacer alguna actividad, como el seguimiento de pacientes crónicos, de manera temporal, se acepta para que así baje la incidencia del coronavirus”, añadió. “Pero no puede ser la improvisación continua”.

Bien avanzado el día, la Comunidad convocó a la Comisión Central de Salud Laboral, un órgano paritario entre sindicatos y administración. Allí trasladó a los representantes de los trabajadores la misma información que a los 262 directores de los centros de salud madrileños: que en las próximas semanas habrá unos 15.000 mayores de 80 años citados por las tardes para vacunarse —hasta alcanzar los 350.000—; que estos podrán acudir acompañados de un familiar o cuidador; y que habrá una distribución diaria de jeringuillas y vacunas ajustadas a las citas concertadas en cada centro.

Con los profesionales sumidos sin previo aviso en la tarea de hacer las llamadas para dar hora a los pacientes, esas explicaciones no convencieron a los sindicatos. CCOO Madrid, por ejemplo, censuró la “improvisación”, la “imprevisión” y el “desprecio a los profesionales” que a su juicio denota el plan de vacunación de la Comunidad.

Así, la jornada comenzó con el anuncio de que 130.000 ancianos mayores de 80 años y miles de profesores menores de 55 se vacunarían en los centros de salud, y por la tarde. La coincidencia en el mismo espacio y horario de uno de los grupos de edad más frágiles frente al ataque del coronavirus con otro de los más expuestos a la enfermedad generó inquietud inmediatamente. Pese a que esos detalles habían sido proporcionados por el Gobierno en una nota de prensa, la Consejería de Sanidad los rectificó luego ante los profesionales: los mayores de 80 años sí acudirán a los centros de salud, mientras que los profesores serán citados en los servicios de emergencia de atención primaria o en los rurales, según documentación a la que accedió este diario.

La contradicción entre lo anunciado y lo dispuesto mostró la dificultad de poner en marcha el operativo de vacunación contrarreloj. No fue el único ejemplo.

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Mientras comienza la vacunación de los mayores de 80 años, los profesionales de los centros de salud esperan a que las Consejerías de Sanidad y Políticas Sociales terminen de preparar la lista de grandes dependientes que no están en residencias, y la de sus cuidadores, a los que también deben vacunar. El criterio de los gestores gubernamentales es que los que puedan trasladarse acudan al centro de salud, y los que no, reciban la visita de enfermeros de atención primaria en sus domicilios. Sin embargo, ayer los encargados de administrar las inyecciones no sabían nada del proyecto. Mientras, los teléfonos de los centros de salud repiqueteaban como avanzadilla de los pacientes en búsqueda de aclaraciones que nadie podía darles.

El lunes, Díaz Ayuso reconoció que la estrategia de vacunación regional se diseña “día a día” y en función de las dosis recibidas. Sin embargo, los gestores regionales se han inspirado en el modelo de Reino Unido y Rusia, y, especialmente, en el de Israel, donde abundan los macrocentros de vacunación. Finalmente, han optado por un modelo que, en los despachos de la Real Casa de Correos, se define como “mixto”.

Fallos de organización

Madrid apuesta por una mezcla de grandes infraestructuras —para recibir cuantos más pacientes mejor— con la red de 266 centros de salud regionales —para aprovechar su implantación en todo el territorio y la cercanía con las residencias de la población a la que atienden—. La estrategia no solo ha generado críticas entre los profesionales sanitarios por emplear lo que ellos tildan de “vacunódromos”. También les ha sumido en la incertidumbre, ya que las horas previas al inicio de la vacunación en los centros de salud se desconocía cómo sería el proceso.

“El plan de vacunación en la Comunidad de Madrid es un auténtico desastre”, criticó el martes Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS). “Hay una clara descoordinación, una falta de organización patente en la Consejería de Sanidad, no saben qué hacer con las vacunas”, añadió, mientras los profesionales de los centros de salud encadenaban reuniones presenciales y telemáticas para intentar organizarse. “Los anuncios se hacen sin que los profesionales sepan nada. Así no podemos seguir. Las cosas se están haciendo muy mal”.

Hasta ahora, las vacunas se han empleado en grupos seleccionados por el Ministerio de Sanidad, y con el objetivo de proteger a los más vulnerables, o a los trabajadores que están en la primera línea de la lucha contra el virus. Como resultado, el 98% de los residentes en centros sociosanitarios regionales y el 80% de los profesionales de los centros sanitarios está vacunado, según el Gobierno.

Este martes, sin embargo, todo empezó a cambiar en la región. Para empezar, 400 personas fueron convocadas al hospital Isabel Zendal para recibir la primera dosis de la vacuna, que se les administró a inspectores de Salud Pública, de Políticas Sociales, Seguridad Social, médicos forenses, profesionales de los centros de menores, trabajadores de ayuda a domicilio, estudiantes de Ciencias de la Salud, veterinarios, personal de Sanidad Exterior y de Aeropuertos Nacionales (Aena).

La inoculación de la vacuna a los 110.000 profesores de los colegios públicos, concertados y privados arrancará este jueves, previa cita, y por la tarde, en los servicios de urgencia de atención primaria, y la semana que viene en el Isabel Zendal y el estadio Wanda Metropolitano. También desde el jueves se vacunará a policías municipales, bomberos y personal de protección civil con la vacuna de AstraZeneca en el Wanda Metropolitano. Posteriormente, se añadirán al operativo de vacunación los puntos de administración del Wizink Center y el Palacio Vistalegre.

El Gobierno espera que toda esa infraestructura se pueda poner al servicio de la vacunación masiva a partir de abril, según avanzó el martes Díaz Ayuso. La Consejería de Sanidad cree que para entonces ya habrá empezado a recibir una nueva vacuna, fabricada por Janssen, que facilitaría todo el proceso al ser de una sola dosis y de más fácil conservación que las de sus competidores. Ese preparado, sin embargo, no ha recibido aún el visto bueno de las autoridades europeas.

“Lo tenemos para el mes de abril, para esta primavera”, dijo Díaz Ayuso durante su intervención en el Foro ABC, en respuesta a una pregunta sobre cuándo empezará la macrovacunación en Madrid. “La idea es hacerlo de manera masiva lo antes posible”.

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