La OMS recomienda para mayores de 65 años la vacuna de AstraZeneca, que Europa está reservando para los más jóvenes

Los expertos del organismo aseguran que genera una respuesta inmune suficiente y que es recomendable incluso en países donde circulen las variantes más contagiosas del coronavirus

Raimundo Araujo, de 90 años, recibe la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca, en Manaos (Brasil), el 9 de febrero.
Raimundo Araujo, de 90 años, recibe la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca, en Manaos (Brasil), el 9 de febrero.BRUNO KELLY (Reuters)

”No hay razones para no administrar a mayores de 65 años la vacuna de AstraZeneca”. Con estas palabras, Alejandro Cravioto, presidente del comité de expertos que asesora a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las vacunas contra la covid-19 ha cuestionado este miércoles la estrategia que Europa está siguiendo con este medicamento. Países que representan a al menos dos tercios de toda la población de la UE —entre ellos Francia, Alemania e Italia— han anunciado que administrarán esta vacuna solamente a los menores de esa edad. Algunos, como España o Bélgica, la han rebajado a los 55 años.

Las razones que dan los expertos de la OMS son las mismas que han utilizado países como el Reino Unido para inyectar el fármaco anglosueco a los mayores: aunque en los ensayos clínicos contaban con poca población de más de 55 años y no había una muestra estadísticamente significativa como para probar su eficacia entre ellos, la respuesta inmunitaria es muy similar a la de personas más jóvenes. “Como hemos identificado a los mayores de 65 años como grupo prioritario, no debería haber un límite de edad para administrar la vacuna”, ha señalado Cravioto, quien también ha recomendado que se aplique el fármaco indistintamente de la variante del virus que predomine. A pesar de que la vacuna ha mostrado una respuesta algo inferior con la británica y sensiblemente menor con la surafricana, incluso así protege de la enfermedad. Y, lo que es más importante, en palabras de Cravioto, “hay pruebas indirectas” de que evita las formas más severas de la covid. No se puede hacer esta afirmación de forma tajante, ya que las muestras siguen siendo muy pequeñas para que la evidencia sea sólida.

El doctor Alejandro Cravioto en una conferencia virtual de la OMS. En vídeo, Cravioto recomienda la vacuna de AstraZeneca también para los mayores de 65.

En cualquier caso, la OMS considera que ante la escasez de vacunas que hay ahora mismo en el mundo, los países no deberían ser timoratos a la hora de aplicar la de AstraZeneca para proteger, en mayor o menor medida, a los ancianos, que son los más vulnerables a sufrir las consecuencias más graves de la covid, incluida la muerte. En España, 6 de cada 10 personas que fallecieron en la segunda ola tenía más de 80 años. Los expertos del organismo también recomiendan la vacuna incluso a otros grupos en los que no está suficientemente probada, como embarazadas o mujeres lactantes, siempre que se tengan alto riesgo de contagio. Las razones son las mismas: no hay signos de que sea insegura e, incluso aunque ofreciera una protección menor, cosa que está por ver, ya sería más que no estar inmunizado.

Si se hubiera decidido vacunar a los mayores con el fármaco de AstraZeneca, su inmunización masiva podría haber comenzado esta misma semana. Solo en febrero se va a recibir 1,8 millones de dosis, suficientes para poner el primer pinchazo a casi la mitad de los mayores de 80 y continuar después con el resto, ya que entre la primera y la segunda inoculación han de pasar 12 semanas. Pero los ancianos tendrán que esperar hasta finales de este mes y principios del próximo, en función de las comunidades autónomas.

La decisión se tomó la semana pasada por mayoría del comité de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud, formado por técnicos de las comunidades autónomas y del ministerio. El argumento es que la vacuna no está probada en mayores y que para los más vulnerables es mejor esperar a las vacunas más eficaces: la de Pfizer y de Moderna. La ministra de Sanidad, Carolina Darias, reiteró ayer tras el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que se trata de una decisión “basada en la prudencia y la evidencia científica”. “Estaremos atentos al ensayo clínico que AstraZeneca está haciendo en Estados Unidos con mayores de 65 años y si se prueba eficaz, la aplicaremos”, añadió. Los resultados de estos estudios no están previstos hasta finales de marzo.

Las principales sociedades médicas del país se muestran de acuerdo con el argumento del ministerio. Si no hubiera previsión de contar con los fármacos de Pfizer y Moderna en el corto plazo sí verían con buenos ojos usar el de AstraZeneca, pero ante la inminencia de que les llegue el turno, prefieren ser conservadores. Así se han manifestado la sociedad de Medicina Preventiva, de Salud Pública, de Gerontología, de Vacunología y de Epidemiología.

En la comisión de Salud Pública de la semana pasada, cinco comunidades autónomas pidieron ser más flexibles con la vacuna y pinchar también a mayores de 55: Cataluña, Andalucía, Madrid, Aragón y Castilla y León. La primera ha pedido en la reunión de este miércoles con el ministerio subir el límite a 65 y, al menos Andalucía y Madrid han solicitado que se fuera más allá. El Gobierno se negó e impuso un plan que tiene que ser único en toda España.

La limitación etaria de la vacuna de AstraZeneca choca con otras voces, minoritarias entre la comunidad científica de España, pero que sí suenan en el extranjero, que exigen usar la vacuna con mayores para protegerlos cuanto antes. “¿Hay alguna razón por la que la vacuna no debería funcionar en los mayores de 65 años (donde se sabe que se da la respuesta de anticuerpos) cuando funciona en los menores de 65 años? Este falso razonamiento da como resultado que el grupo de edad más vulnerable se vea privado de una vacuna que ya escasea en la UE”, argumentaba Kent Woods, que fue director de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en una entrevista con EL PAÍS.

La propia EMA aprobó el fármaco anglosueco para cualquier persona mayor de 18 años, sin limitar ni por edad ni por patologías previas. Los que están siendo más conservadores son los estados, que tienen la última palabra sobre a quién ponen la vacuna.


Sobre la firma

Pablo Linde

Empezó a escribir sobre el coronavirus prácticamente cuando se descubrió y desde entonces se ha dedicado a cubrir la pandemia. Comenzó a publicar en EL PAÍS en 2007, centrado en asuntos relacionados con la sanidad y la salud, lo que le ha valido ganar varios premios nacionales, como el Prismas de divulgación científica o el Boehringer de medicina.

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