LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La sanidad madrileña sufre un doble colapso: pandemia al alza y efecto nevada

‘Filomena’ llegó el viernes a la Comunidad, inmersa en una tercera ola de coronavirus que mantiene al sistema sanitario tensionado con UCI al 90% de ocupación y la atención primaria saturada

Instalaciones del hospital Enfermera Isabel Zendal, en Madrid, (España).
Instalaciones del hospital Enfermera Isabel Zendal, en Madrid, (España).Europa Press

Filomena llegó el viernes y en cinco días ha hecho mella en un sistema sanitario ya tensionado por una tercera ola que alcanza los 627 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días y tiene sus unidades de cuidados intensivos al 90% de ocupación. Todas las áreas están sufriendo el temporal y a ello se suma una pandemia al alza: consultorios cerrados, analíticas y PCR canceladas por la imposibilidad de trasladarlas a los laboratorios, personal doblando y triplicando jornadas porque el relevo no podía llegar, además de urgencias repletas de fracturas y reservas de sangre vaciándose por falta de donaciones. Una tormenta perfecta.

Cuando el temporal comenzó, el primer problema fue la movilidad de los sanitarios, la gran nevada imposibilitaba salir de los turnos o entrar a ellos, y los traslados a hospitales o a atender urgencias se complicaron hasta casi desaparecer. La atención primaria fue la primera afectada. María Justicia, médica de familia, dice que Filomena “ha precarizado, más si cabe, la atención primaria”: “Ya veníamos de una situación precaria, que la pandemia agudizó y que el temporal ha terminado de hundir. Ahora se ha puesto de relieve no solo el déficit de recursos humanos sino de infraestructuras”.

Centros sin calefacción ni agua, interiores a ocho grados y personal trabajando con abrigo, techos con filtraciones que gotean, aparcamientos hundidos, especialistas trabajando, por teléfono, desde los centros más cercanos a sus casas para no desatender a sus pacientes… “La cantidad de incidencias es bestial”, cuenta Justicia, presidenta de atención primaria en la Asociación de Médicos y Titulados Superiores: “Hay sitios en los que no se pueden ni lavar las manos, en medio de una pandemia. La Consejería de Sanidad está proporcionando bidones de agua hasta que puedan repararse las averías, pero la situación es demencial”.

También en la logística. Desde el viernes hubo que cancelar la realización de PCR y cualquier otra analítica en los centros de salud, las que se hicieron a partir de la tarde de ese día no pudieron llegar hasta los laboratorios. Y siguen sin poder hacerlo, confirma un portavoz de la consejería, que asegura que se retomarán en cuanto la situación lo permita: “Mantenemos las de los test rápidos de antígenos, que se han venido incrementado durante esta semana. En dos días hemos realizado cerca de 18.000. Hemos logrado adoptar de manera rápida las medidas preventivas en los pacientes positivos”.

Sin embargo, no todas las PCR que había programadas se han reconvertido en prueba de antígenos [pruebas rápidas para la detección de covid que todavía los científicos no recomiendan para asintomáticos sino para pacientes con síntomas en los primeros cinco días de evolución], y durante los últimos tres días ha habido colas en los centros de especialidades a la espera de una prueba que no iba a realizarse. Este miércoles por la mañana, Eva Porcel esperó a -7 grados durante más de dos horas: “Y todo para decirte que no te hacen la PCR que te prescribió tu centro de salud”.

Esa movilidad de la población, ya fuera hacia centros de salud, al supermercado, al trabajo o a pasear por la nieve, también ha repercutido en las Urgencias de los hospitales, que han visto cómo descendía levemente por el temporal la afluencia de pacientes de covid y otras patologías y aumentaba la de traumatología. Este miércoles, el Gregorio Marañón tenía 60 roturas de muñeca, en La Paz se atendieron 109 de estas urgencias solo el martes, el 28% del total, y en el Ramón y Cajal, entre el martes y el miércoles, tuvieron que ingresar 43 pacientes por fracturas, “no pocos trabajadores del hospital”, apunta Agustín Utrilla, el director médico de este centro.

“Lo más complicado es el equilibrio entre altas e ingresos”, explica Utrilla. Los que tienen que ser dados de alta no pueden salir y es inevitable ingresar a quien lo requiere. Y eso ha afectado a pacientes covid. “Hoy”, dice, por el miércoles, “después de varios días de angustia, la UME [Unidad Militar de Emergencias] nos ha ayudado a sacar a 26 que no requerían camilla, porque las ambulancias no pueden ni acceder ni dejar a los enfermos en sus casas”. Y a eso, añade, “hay que sumar que ha coincidido con el inicio de la vacunación y la subida de contagios que se está produciendo en las últimas semanas”.

Lo confirma Rosario Torres, coordinadora en funciones de Urgencias de La Paz: “En los últimos 15 días se ha visto un aumento de pacientes covid pasando de una media de 70 pacientes al día a 120 en los últimos días. Hoy, por ejemplo, de los que tenían que ingresar, 11 se han derivado al Zendal y está previsto que en las próximas horas sea alguno más”. Ese nuevo centro de emergencias que, como el resto, ha sufrido el cierre de vías que provocó la nevada, haciendo difícil el traslado de enfermos hasta allí. “Aun así, en esta tercera ola estamos en situación de poderla abordar con serenidad y solvencia, aprovechando lo aprendido y optimizando al máximo los recursos”, dice Torres.

Filomena dificulta esos recursos por el momento y está retrasando las áreas de algunos centros, como las quirúrgicas, que por bajas reservas de sangre en el Centro de Transfusión han intentado aplazar lo no urgente varios días. “El viernes entraron apenas 500 donaciones, la mitad de lo necesario, sábado y domingo prácticamente nada, el lunes poco más de 400 gracias a los hospitales [que solicitaron a su plantilla donar voluntariamente por las circunstancias]”, explica una portavoz del Centro.

Desde varios hospitales explican que el retraso de los pacientes en acceder al sistema sanitario, ya sea por precaución de los propios enfermos o por las dificultades de movilidad por las circunstancias meteorológicas, está haciendo que “lleguen enfermos, de nuevo, como ocurrió en la primera ola, que necesitan directamente ingresar en la UCI”, detallan desde el Marañón. “También de patologías no covid”, suma Agustín Utrilla, del Ramón y Cajal: “Lo que es un dolor de estómago acaba siendo un cáncer de colon perforado”. Ahora, resume este director médico, “vienen semanas difíciles, la que viene será donde se vean las navidades y me horroriza pensar qué nos vamos a encontrar”. A partir de ahí, “será vacuna contra virus”.

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