La crisis del coronavirus

“Estamos aquí, tenemos una red que cubre al 99% de la población, ¿por qué no nos usan?”

Jesús Aguilar, el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, habla sobre la capacidad “desaprovechada” de las farmacias en la lucha contra la pandemia

Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios de Farmacias, en la sede de Madrid.
Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios de Farmacias, en la sede de Madrid.Jaime Villanueva

En España hay 22.102 farmacias, el 13% están en Madrid: 2.880. De los 75.260 colegiados de todo el territorio, la comunidad tiene el 17,6%, 13.219, y de ellos, 10.229 están en activo. La red de estos establecimientos es tan densa que cubre al 99% de la población. Es una cifra que da Jesús Aguilar (Burgos, 1960), presidente desde 2015 del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, para hablar de la capacidad de estos profesionales, “desaprovechada” en la batalla contra la pandemia. Durante la primera ola, las farmacias se mantuvieron abiertas y fueron también uno de los lugares de referencia para sus usuarios. Entonces, dice Aguilar, se gestionaron los medicamentos, pero también las dudas, los miedos y los problemas de quienes traspasaban sus puertas. Ahora, el presidente de CGCOF no entiende que no se saque más partido a unos profesionales que están extensamente repartidos por todo el territorio y, además, conocen a los vecinos y sus entornos sociales.

Pregunta. Siempre que puede recuerda a las instituciones que los profesionales de Farmacia están ahí y que están “desaprovechados”, ¿por qué?

Respuesta. Porque estamos aquí, nuestra red cubre al 99% de la población, ¿por qué no nos usan? No solo desde el punto de vista sanitario sino social, para nosotros la farmacia es una conquista social, el tener una gran red donde el 99% de los ciudadanos tienen una farmacia al salir de casa. Esa gran capilaridad ha conseguido que en una situación extrema haya funcionado al 100%.

P. Se refiere a que estuvieron abiertos durante la primera ola mientras los centros sanitarios se vieron obligados a blindarse para no dejar entrar al virus.

R. Exacto. Durante el primer mes de pandemia, con todo el país confinado, 30 millones de personas pasaron por las farmacias, 2,7 millones de llamadas telefónicas se atendieron en ese tiempo. A diario visitan las farmacias 2.3 millones de personas. Más o menos son 105 pacientes por farmacia y día, por lo que se podría extrapolar a Madrid en unos 302.400 diarios. En Madrid, como en otros lugares, también se ocuparon de dispensar las mascarillas gratuitas que se dieron desde la Comunidad.

P. Hacía referencia a la visión social y no solo sanitaria de lo que ustedes viven a diario. ¿A qué se refería, esa perspectiva se ha intensificado con la pandemia?

R. Sí. Los ciudadanos van y han ido a la farmacia no solamente a por sus medicinas o dudas sobre salud, sino con sus problemas. Hemos tenido que gestionar miedos, soledades, las dificultades de las personas más vulnerables para seguir con sus tratamientos… Aquella situación que nos ocurría a todos, con miles de noticias por todas partes, con la incertidumbre, también eso lo hemos gestionado de forma directa. Y era comprensible, al final, la gente podía salir a pasear al perro, a la compra, a urgencias y a la farmacia.

P. ¿Ese papel ha tenido más importancia fuera de las ciudades, por ejemplo?

R. Sobre todo en aquellos lugares donde el único sanitario que se tiene a mano, porque somos profesionales sanitarios, son los farmacéuticos. Nuestra red tiene el 70% fuera de las capitales de provincia y el 30% dentro. En Madrid, el 63%, 1.815, están en la capital y el resto fuera.

P. ¿Vieron venir la situación a la que se enfrentaron pronto?

R. El mismo día 13 de marzo. Y lanzamos multitud de proposiciones, tanto al Ministerio de Sanidad como a las consejerías de cada autonomía, también en Madrid. Lo único que pedimos fue protegernos, que al final tuvimos que hacerlo como pudimos. Ofrecimos toda la red de farmacéuticos, 52.000, y me consta que aquí también se ofreció al Gobierno regional.

P. ¿Qué proponían entonces?

R. Iniciativas como ayudar a que llegasen los medicamentos a las personas más vulnerables, llevar nosotros mismos los medicamentos a los hospitales, insistimos en que se abriese la receta electrónica para que la ciudadanía no tuviese que ir a los centros de salud…

P. ¿Esas propuestas se han mantenido ahora?

R. Claro. Nosotros hemos seguido trabajando y hemos vuelto a insistir a las administraciones y hemos vuelto a ofrecer nuestra red, ahora en temas fundamentales como ayudarles en el cribado, ayudarles en la vacunación, ayudarles con todos los temas de los test… Lo que sea necesario, lo que haga falta.

P. ¿Por qué cree que no se materializa ese ofrecimiento?

R. No lo sé, no lo entendemos. Pero creemos que no se están usando los medios de la farmacia comunitaria. Nos cansamos de repetir que nos utilicen.

P. ¿No supondría también una ayuda para el sistema sanitario madrileño, el más golpeado hasta ahora por la pandemia y de nuevo haciendo frente a la presión asistencial de la segunda ola?

R. Claro, siempre se puede encontrar la manera en colaboración y unión directa con la consejería. Más ahora que llega el frío y la gripe. Hemos estado diciendo a los ciudadanos durante siete meses que no vayan a los centros de salud y ahora que vayan en masa a vacunarse, ¿qué va a pasar? Yo soy de la opinión de que este año vamos a tener menos gripe que otros por las medidas de seguridad e higiene que nos ha traído el coronavirus, pero eso no significa que no debamos vacunarnos, más en España, con grupos de riesgo elevadísimo, como la población mayor.

P. ¿Qué papel pueden jugar ustedes en ese terreno?

R. Hay varias formas, más o menos directas, de poder ayudar. Para poner una vacuna necesitas una enfermera y esa quizás sea la más complicada de gestionar. Pero si se encontrara la manera, se podría. Otros ejemplos: en algunas autonomías, cuando un ciudadano que es paciente de riesgo va a la farmacia y se le va a dispensar su medicación sale una nota avisando de si está o no vacunado; ahí podríamos ayudar con la campaña de vacunación. Si es cuestión de incrementar la tasa de vacunación todos los esfuerzos son pocos. Y normalmente tenemos disponibilidad de vacunas, pero este año la compra centralizada para cubrir a la población de riesgo por parte de las administraciones ha hecho que nos lleguen muy poquitas, así que tampoco podemos dispensarlas. Pero tampoco entendemos que no haya vacunas en las farmacias y a la vez empiece a haber listas de espera de semanas para que la población pueda vacunarse.

P. ¿Y en cuanto a la covid?

R. Es lo mismo. Podemos ayudar con los test. Una vez que la institución correspondiente decida cuáles, podríamos ponernos a trabajar para recibirlos, organizarnos y hacerlos. Ya trabajamos con los del VIH desde hace tiempo, nadie está diciendo que estemos sacando sangre a ningún ciudadano, pero los test de anticuerpos y los de antígenos no son distintos a los que ya hacemos. Estamos en una situación excepcional para la que se requieren medidas excepcionales, y deberíamos ir todos juntos. Deberían [las administraciones] haberse puesto con nosotros en mayo o junio, cuando la situación empezaba a estar más calmada. Ahora ya no hay que pensar en lo que no se hizo, sino en unir todos los esfuerzos, de todos, para poder salir adelante.

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