La crisis del coronavirus

Diario de una farmacéutica rural en la España de la Covid-19

El coronavirus ha provocado el cierre de 57 farmacias en España desde que comenzó el estado de alarma

Raquel Casado, farmacéutica, en su establecimiento en Buitrago del Loyoza (Madrid) este martes. En vídeo, Casado explica su día a día.ATLAS | EP

Raquel Casado (53 años, Madrid) es farmacéutica desde hace 21 años, y ejerce desde hace 11 en Buitrago del Lozoya, un pequeño municipio del norte de Madrid. Cada mañana se levanta a las 5.30, y antes de las 8.30 ya está abriendo su farmacia. Allí trabaja hasta que dan las ocho de la tarde, cuando coge el coche y comienza el reparto de medicamentos a todas aquellas personas que no pueden acercarse a su establecimiento.

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“Primero por Buitrago, luego a la Nava, de ahí a Gandullas, de Gandullas a Aoslos, he aprovechado y he subido por Madarcos a Prádena, y ya”, explica esta farmacéutica rural que llega a su casa a las once de la noche, tras haber hecho cerca de 50 kilómetros extra.

Antes de llegar a casa, avisa a su marido y a sus dos hijas para evitar contactos de riesgo, porque en su ruta ha tenido que llevar la medicación a personas infectadas, y según se baja del coche se mete en una habitación donde se quita la ropa, la pone a lavar y se ducha. Cerca de medianoche, Casado puede estar ya por fin con su familia.

Hace unos días, esta farmacéutica se grabó haciendo este reparto que hace de forma altruista, y rápidamente su testimonio se ha vuelto viral: "El mundo rural, antes de que llegase el coronavirus, ya necesitaba apoyo. Yo quería que se nos valorase un poco, porque nos merecemos el mismo reconocimiento que los médicos, las cajeras, los enfermeros o los transportistas".

Desde que empezó la crisis sanitaria en España, ocho farmacéuticos han fallecido por el coronavirus, 276 profesionales se encuentran ingresados o en cuarentena y 57 farmacias han tenido que cerrar, según los datos compartidos esta semana del Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos de España (CGCOF). El objetivo ahora de miles de farmacéuticos es “que la cruz verde no se apague”, especialmente en el caso del mundo rural, donde esto puede suponer un grave problema para cientos de personas.

Datos sobre la situación de las farmacias en España desde el comienzo de la crisis del coronavirus.
Datos sobre la situación de las farmacias en España desde el comienzo de la crisis del coronavirus.CGCOF

En España, una de cada cuatro farmacias está en el mundo rural, y el temor al “qué le pasará a la gente si cierro” se ha generalizado, como por ejemplo en el caso de Marta Terciado, que desde hace 10 años es la única farmacéutica de Velayos, en Ávila. En el pueblo, el consultorio médico, que ahora funciona de forma telefónica, solo esta operativo una hora y media al día, y el resto del tiempo ella es el personal sanitario más cercano para 200 personas (ahora más, ya que varias familias que veranean en el pueblo decidieron instalarse allí antes de que se declarara el estado de alarma). Un caso que no es excepcional, sino que alrededor de 1.500 farmacéuticos se encuentran en la misma situación, según el CGCOF.

“Si yo no estuviese, se rompería el equipo de trabajo sanitario”, explica Terciado, que trabaja en contacto constante con el consultorio para saber quién puede estar o no infectado, para extremar las medidas de protección y que nadie se quede sin su medicación. Ella es la sanitaria que se encarga de tranquilizar a los vecinos y de recordarles las medidas de protección. Un caso que no es excepcional, sino que alrededor de 1.500 farmacéuticos se encuentran en la misma situación, según el CGCOF.

Para Cristóbal Cabrera, farmacéutico de Sanlúcar de Guadiana, en Huelva, el problema no es tanto el miedo, sino el abastecimiento. "Desde hace más de un mes no hay termómetros en los distribuidores habituales, y lo que hay es demasiado caro", explica Cabrera. "Ni siquiera encuentro guantes por Amazon".

El sistema de farmacias con más extensión de Europa

Raquel Martínez es la secretaria general del CGCOF y desde hace diez años, es farmacéutica en Almazán, en Soria, la provincia más despoblada de España. Ella entiende la situación de excepcionalidad, pero reivindica “la labor a pie de guerra” que están realizando los farmacéuticos.

“Ya no es solo la prestación de la accesibilidad al medicamento, que es algo fundamental, sino que los farmacéuticos estamos siendo un eje de coordinación entre servicios imprescindible en muchos casos”, explica Martínez. Un ejemplo de ello es el trabajo que están llevando a cabo junto a los médicos y la Guardia Civil para controlar que las personas con enfermedades crónicas que no se queden sin su medicación ni aisladas en sus casas.

Nadie les ofrece nada a cambio de los servicios extraordinarios que están realizando, son gestos altruistas, pero que esperan que cuando todo acabe, pongan de manifiesto la importancia de las farmacias para la sociedad. “Tenemos el sistema más capilarizado de toda Europa, y es algo que debemos cuidar y atender, porque las farmacias en este tipo de situaciones están demostrando ser imprescindibles”, defiende Martínez.

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