La crisis del coronavirus

Comienza el reparto de siete millones de mascarillas: “¿Cuál es la del niño pequeño?”. “No hay”

“Va a ser un día muy largo y de mucha carga de trabajo. Pero la gente las necesita”, dice una farmacéutica

Cola de madrugada en la farmacia de Javier Lago, en Madrid.
Cola de madrugada en la farmacia de Javier Lago, en Madrid.fernando peinado

El farmacéutico Javier Lago tenía ordenes estrictas. Hasta las 00.01 de este lunes 11 de mayo no podría empezar con el reparto de las mascarillas gratuitas de la Comunidad de Madrid. Y así ha sido. En los primeros 45 minutos ya había repartido una veintena a seis madrileños que se acercaron a su ventanilla en la avenida Institución Libre de Enseñanza, en el este de la capital. Eran vecinos previsores que no querían aguardar una cola larga la mañana del lunes. Todos habían llamado por teléfono para asegurarse de que a partir de la medianoche iba a ser posible retirar su mascarilla.

Allí mismo continuó resolviendo dudas. “¿Cuál es la del niño pequeño?”, preguntaba Natalia Fernández, de 27 años, cuando Lago le entregó seis mascarillas y las seis tarjetas sanitarias de su familia. Una era la de su pequeño, de un año y medio. Todas las mascarillas tenían el mismo tamaño, 10 x 15 centímetros, envueltas en una bandera de la Comunidad de plástico. “No nos han dado para niños, lo siento”, le decía el farmacéutico. Si quería una tamaño bebé tendría que comprarla por siete euros.

El tío de Natalia, Xavier Fernández, quería saber cuándo iban a repartir la siguiente. Se supone que las mascarillas solo valen durante 48 horas. La Comunidad ha dicho que entregará una segunda mascarilla en los próximos días. “Pregunte usted a la presidenta, que a nosotros no nos lo han dicho”, le respondía Lago con sorna. Fernández, un inmigrante de Ecuador de 47 años, le decía que no entendía por qué no mandaban las mascarillas por correo a los domicilios. “Para las elecciones nos llenan el buzón de sobres, pero no hacen lo mismo para las cosas importantes”.

Otro beneficiario, el profesor de primaria Rafael Mármol, se marchó con las cuatro mascarillas de la familia, contento porque temía que incluso de madrugada pudiera haber una cola. Iba con los audífonos escuchando un programa nocturno de fútbol. “Me he venido ahora porque en la mañana va a ser horrible”. Calculaba lo que se había ahorrado. “Siete euros por cuatro, 28”. Lago callaba resignado. No parecía muy convencido con el regalo de la Comunidad. “Vendrá gente que luego las revenderá”, vaticinaba. “De todo hay en la vida”.

La farmacia 24 horas del número 181 del paseo de la Castellana también lleva desde medianoche dispensando las mascarillas. “No ha habido cola en ningún momento, pero no hemos parado de darlas”, explica Cristina, farmacéutica adjunta. A las ocho de la mañana, el momento en el que levantan la persiana y atienden en tienda y no solo por ventanilla a la calle, había cuatro personas esperando. Tres iban a por las mascarillas. Unos llevaban las tarjetas sanitarias de toda la familia, otros solo las suyas y lamentaban no haber aprovechado el viaje.

“No estaba muy claro si podías recoger las de todos. La próxima vez vengo con más”, decía Marta, una señora que también se llevó otros medicamentos. Los dos farmacéuticos que atienen detrás del mostrador pasan las tarjetas por un lector o apuntan en un Excel los carnés de identidad. “Va a ser un día muy largo y de mucha carga de trabajo. Pero la gente las necesita”, abunda la farmacéutica.

Otras, como la farmacia del Globo de la calle de Atocha, en la plazuela de Antón Martín, han abierto a las nueve. “Respeten la línea por favor”. Una pequeña cola de 10 madrileños esperaba el turno para recoger la mascarilla. “Hay para todos. Ayuso nos ha mandado muchas”, dice uno de los farmacéuticos.

El procedimiento de entrega siempre es el mismo. Primero, la tarjeta sanitaria. Y si no tiene, pero es residente o mutualista, deberá entregar el DNI o NIE. La farmacéutica anota a mano en un folio el número de identidad para dar constancia de que ya ha recogido la suya y, después, envían los datos por fax a la Consejería de Sanidad. “Así garantizamos la entrega” y que no se produzcan duplicidades. Los ciudadanos tienen 15 días para retirarlas a partir de hoy.

Sara y Jasmin, dos enfermeras que acaban de atender a una paciente en un domicilio, han aprovechado el viaje y han recogido las suyas. “No sabemos si son malas o buenas. A nivel profesional tenemos otras, pero es que las cambian todo el rato. Que protejan a la población está muy bien, pero nosotras hemos estado hasta cuatro días con la misma”.

En la calle Lucano, en el barrio madrileño de San Blas, han abierto a las nueve y media y, con el fin de agilizar el proceso y no colapsar el resto de ventas, han hecho dos colas, una solo para mascarillas y otra para quienes compran medicamentos. En una farmacia de Pozuelo de Alarcón, a unos 300 metros de la clínica Quirón, unas 15 personas esperaban desde primera hora en fila a que abriera a las 9.30. Todos llevaban sus mascarillas y guardaban la distancia de seguridad. Dentro, los empleados se preparaban para la entrega de estos productos sanitarios, además de despachar los medicamentos del día a día.

Los inmigrantes residentes están teniendo problemas para recoger sus mascarillas, a pesar de que el Gobierno regional aseguró el viernes que el NIE era un documento válido para ello. Ha ocurrido en más de cinco farmacias en el barrio de las Ventas de la capital. En una primera al lado de la plaza de toros de Ventas, en la avenida de los Toreros, después de hacer una cola de más de media hora la trabajadora asegura que no puede entregar la mascarilla porque el sistema no reconoce el número de NIE. Ya van tres personas con NIE a las que se deniega la mascarilla “porque el sistema no lo permite”. Eso sí, prometen consultar el caso y anotan el número del cliente para llamarle cuando lo solucionen. Al rato, llaman para comunicar que si el inmigrante está empadronado, les darán una unidad y lo anotarán como excepción.

“Si no tienes DNI o tarjeta de la seguridad social no te puedo dar la mascarilla, no me hagas perder el tiempo. El NIE no vale para nada”, contestan con malas formas en una farmacia en la calle Martínez Izquierdo. Lo mismo ocurre en la farmacia de la calle de Roma. “Solo aceptamos tarjeta sanitaria, ¿cómo vas al médico”, pregunta el farmacéutico al ver la tarjeta para extranjero. Después de recorrer cinco farmacias, en una de la calle Alcalá a la altura del número 172, un trabajador acepta entregar la mascarilla al extranjero y anota los datos en un cuaderno. “Después preguntó cómo se hace con los extranjeros”, señala.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid admite que existe un problema. “Vamos a tratar de solucionarlo”, responden fuentes del colegio, que se van a poner en contacto con Sanidad para que aclare el procedimiento. “A día hoy solo se puede con DNI y con la tarjeta sanitaria”, confiesan. En cambio, la Consejería de Sanidad asegura que "se entrega con tarjeta, DNI, NIE y también a inmigrantes indocumentado siempre que tengan ya formalizado el registro en el sistema”.

¿Qué tal va el reparto en general? “No hay motivos para la preocupación. Las mascarillas están garantizadas en todos los puntos”, dice por teléfono sobre las diez de la mañana Luis González, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. “He estado en varias esta mañana—el colegio representa a 2.900 boticas—y me dicen que no ha habido ningún problema de abastecimiento”, añade González, que aclara que la distribución de unidades “se ha hecho conforme al volumen de negocio de cada farmacia”. "El reparto [a las farmacias] comenzó el viernes, pero hemos seguido haciéndolo durante el fin de semana”, explica González. Según fuentes del Gobierno regional, se han repartido 242.966 mascarillas hasta las 12.00 sin que se hayan producido “incidentes reseñables”. Entre las 11.00 y las 12.00 horas, se han dispensado más de 101.000 mascarillas, cerca de 1.700 por minuto.

Los médicos especialistas en salud pública han protestado contra la medida. Jefes en Medicina Preventiva de los hospitales madrileños han enviado una carta al Ejecutivo en la que aducen que las mascarillas FFP2 no están recomendadas para toda la población y puede ser contraproducentes. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, han defendido sin embargo el reparto porque protegen “en exceso".

Con información de Fernando Peinado, Manuel Viejo, Juan Diego Quesada, F. Javier Barroso, Héctor Martínez Llanos y Lucia Franco.

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