MADRID NUEVO NORTE

El estilo Aguirre se impone: hoy Madrid Nuevo Norte

Ayuso y Almeida dan el pistoletazo de las obras de la Operación Chamartin en la Puerta del Sol

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (2i); el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (4d); el vicepresidente regional, Ignacio Aguado; y la vicealcaldesa, Begoña Villacís, durante la presentación este martes de la maqueta del proyecto final Madrid Nuevo Norte.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (2i); el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (4d); el vicepresidente regional, Ignacio Aguado; y la vicealcaldesa, Begoña Villacís, durante la presentación este martes de la maqueta del proyecto final Madrid Nuevo Norte.Chema Moya / EFE

El 11-M iba a ser un jueves histórico en Madrid. Y fue el peor día de la historia reciente de la capital. El 11 de marzo de 2004 estaba previsto que se aprobara el proyecto Madrid Nuevo Norte en el Ayuntamiento. Diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes se llevó la vida de 192 ciudadanos horas antes de la firma de aquel acuerdo. El atentado yihadista de 2004 aplazó la junta de Gobierno municipal para una semana después. Pero la victoria socialista de Zapatero en las elecciones generales frenó por completo aquella gigantesca operación urbanística que se puso en marcha en octubre de 1993 con el Gobierno de Felipe González. 17 años después, ya sí, la Operación Chamartín—conocida ahora como Madrid Nuevo Norte― se podrá visitar, al fin, en una maqueta. Otra más. Ya que hace un año, en el portal del Paseo de la Castellana número 120, también había otra expuesta. De hecho, la visitaron más de 26.000 madrileños. Aun así, el Gobierno de la Comunidad, el Ayuntamiento de la capital y el Ministerio de Fomento convocaron a los medios este martes en la Puerta del Sol para anunciar que las obras empezarán el año que viene. Y, de paso, exponer la maqueta final en el kilómetro cero de la ciudad.

Este martes también se cumplía un mes desde que finalizara el decreto del estado de alarma. Desde entonces, la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha lanzado a los medios un gran anuncio a la semana: el hospital de pandemias—con su visita incluida a ver las obras—, un plan de viviendas con la liberalización de más de un millón de metros cuadrados de suelo público, los cuatro aviones con toneladas de material sanitario o el último: el inicio de las obras de la Operación Chamartín en 2021. Ayuso quiere transmitir a los madrileños una sensación de nueva normalidad proactiva. Que la Comunidad está en marcha. Que aquí hay negocio, que los cimientos y las palancas de los planes del Gobierno no están parados. La mayoría de estos anuncios ya estaban previstos e incluso algunos, como el de la Operación Chamartín, ya se habían aprobado el pasado 25 de marzo. La diferencia es que ahora el anuncio lleva incluida una foto. Y la política, ya se sabe, vive de las imágenes.

La acción comunicativa de Miguel Ángel Rodríguez, jefe de Gabinete de Ayuso y exdirector de comunicación del PP y exportavoz del Gobierno de Aznar, transmite una línea muy clara tras los meses más duros de la pandemia: confrontación directa con el Gobierno de Pedro Sánchez y vender a toda costa que el Gobierno de Madrid está muy activo, pese a las conocidas discrepancias públicas entre la presidenta y el vicepresidente, Ignacio de Aguado. Tanto, que hasta la propia Ayuso se planteó adelantar las elecciones este año con tal de romper el pacto de Gobierno de coalición con Ciudadanos.

A todo esto hay que sumar que la Comunidad no tiene presupuestos para el año que viene, no ha sacado adelante ni una sola ley y la gestión de las residencias durante la pandemia —más de 6.000 ancianos fallecidos con covid-19 o con síntomas hasta el mes de junio— y de los hospitales —los más afectados en todo el país por el coronavirus, la dimisión de la directora general de Salud por no estar de acuerdo con la presidenta en plena crisis y unos profesionales que llevan arrastrando unas condiciones laborales pésimas durante años— han abierto una brecha aún mayor dentro del Ejecutivo.

Pese a todo, el plan es transmitir acción de Gobierno. Una línea idéntica a la que empleaba la expresidenta Esperanza Aguirre durante sus años en el poder. Aguirre buscaba continuamente titulares en los medios de comunicación. Detrás de todo este nuevo propósito de Ayuso está Miguel Ángel Rodríguez, conocido en los medios con el acrónimo de MAR. Rodríguez está muy unido a la presidenta. Ayuso, que también es periodista, hizo un trabajo universitario sobre el papel comunicativo de MAR en el Gobierno de Aznar en 1996. 14 años después ya trabajan juntos. Ella como presidenta de la Comunidad de Madrid y él como su jefe de gabinete.

Rodríguez, que suele eludir las exposiciones públicas, estuvo ayer presente en el acto de la Puerta del Sol. Pese a llevar mascarilla, abrazó a algunos concejales del Ayuntamiento. Charló con el alcalde, José Luis Martínez Almeida, e intercambió algunas palabras con la vicealcaldesa, Begoña Villacís. Cerca de él también se situó el consejero de Hacienda—y hombre de máxima confianza de Ayuso en el Gobierno, Javier Fernández Lasquetty. Lasquetty fue el cerebro de la fallida privatización sanitaria que emprendió la expresidenta Aguirre. El Aguirrismo, que nunca se fue del todo, vuelve a asomar la cabeza en la región con estos últimos movimientos y anuncios de la presidenta.

El discurso de Ayuso fue breve. No hay día que no invoque a la libertad para referirse a la idea que ella tiene de la Comunidad. “Somos un ejemplo de libertad. Somos la comunidad con menos impuestos y a la vez la que ofrece más oportunidades. Somos una región fiable con un gobierno estable”. Tanto, que necesita a Vox para sacar cualquier plan adelante, excepto para el de convocar a los fotógrafos y a la prensa.

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