La crisis del coronavirus

Tras suprimir las pizzas, Madrid deja sin menú a los niños vulnerables de escuelas infantiles

La alternativa del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a la comida rápida ha dejado sin almuerzos a los pequeños de centros de 0 a 6 años

Josefa Labrada posa con el menú repartido por la Comunidad de Madrid en una escuela primaria en el barrio de La Peseta en Madrid.
Josefa Labrada posa con el menú repartido por la Comunidad de Madrid en una escuela primaria en el barrio de La Peseta en Madrid.Andrea Comas

Elsa, Alba y Mireia se habían alegrado cuando su madre les dijo que iba al colegio a recoger algo distinto a la comida del Telepizza que habían aborrecido. Pero cuando Josefa Labradas regresó a casa con solo dos menús de lentejas y croquetas las tres hermanas se llevaron un chasco. “¿Y la mía?”, preguntó la pequeña Elsa, de 3 años, según narra su madre. Labradas tuvo que pedir a las niñas que compartieran la comida y además cocinó unos macarrones con chorizo para que no quedaran con hambre.

La pequeña Elsa, que aprende en una escuela infantil del sur de Madrid capital no estaba en la lista que la Comunidad de Madrid le entregó a las empresas de catering que ese lunes 18 de mayo comenzaban a alimentar a los niños de familias pobres de la región. Es el nuevo formato que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha encontrado para sustituir, tras un aluvión de críticas, a las empresas de comida rápida que durante dos meses alimentaron a los 11.500 alumnos de familias sin recursos que tienen reconocida la renta mínima de inserción (RMI) en la región de Madrid.

La comunidad ha recurrido en su nuevo formato a las empresas de catering escolar especializadas, que hacen las entregas en los colegios de la región. Es una opción algo más saludable porque los menús incluyen verduras, pescado o fruta fresca, pero la solución al desaguisado ha dejado en una posición aún peor a los niños de 0 a 6 años que estudian en escuelas infantiles porque al menos antes podían recibir algo de comida.

Cientos de padres con hijos en esas escuelas se han encontrado en la misma situación que Labradas y nadie les ha dado una explicación hasta hoy.

La Consejería de Educación explica a este periódico en un correo electrónico que los menores de estas escuelas han quedado fuera del nuevo formato porque se trata de “un bajo número de peticiones”. El correo no detalla cuántos niños se han visto afectados.

La consejería añade en ese mensaje otro motivo: que los niños de 0 a 3 años tienen menús muy específicos y adaptados. “Muchos de ellos toman purés, comidas trituradas o comidas especiales, se llegó a la conclusión de que en su caso, estas comidas las proporcionara Asuntos Sociales y otras entidades sociales”, detalla.​ Pero las escuelas afectadas aseguran a este periódico que todos sus alumnos (hasta los 6 años) han quedado excluidos y las familias no han sido informadas de ninguna otra alternativa.

El programa para alimentar a los niños de familias con RMI beneficia a niños que durante el curso reciben una beca para alimentarse en los comedores escolares. Durante la crisis, familias de otras comunidades han recibido cheques para comprar en el supermercado.

La escuela de Elsa se llama El Títere y en ella estudian más de 100 niños de 0 a 6 años. Con el nuevo formato, 35 niños de familias que perciben la RMI han quedado fuera, según su directora, Isabel Rico. Los padres que asisten a esta escuela del barrio de Pan Bendito, en Carabanchel, solían recoger los menús tras hacer cola en el Telepizza de la cercana Avenida Abrantes, el punto de recogida más cercano. Un empleado del establecimiento les informó el jueves 14 de mayo de que ese día iba a ser el último. Nadie les dio nueva información, así que recurrieron a Rico en busca de ayuda.

“Son familias en una situación de gran vulnerabilidad”, dice ella. “Se trata de trabajadores pobres que con la pandemia están sufriendo muchísimo y esta ayuda alimenticia debería ser un alivio".

Los padres de Elsa son comerciantes ambulantes que se han quedado sin otro ingreso que la RMI durante la pandemia. Labradas mostraba este lunes los dos menús que de nuevo iban a tener que compartir las tres hermanas. Eran unos nuggets de pavo, estofados de patata con verduras y dos manzanas. Son pequeñas porciones que son comida insuficiente para las hermanas mayores, Mireia, de 14 y Alba, de 10. “¿Por qué tienen que pasar hambre las criaturas?", se lamenta ella.

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