Madrid quiere dar clases online desde el lunes durante el cierre de centros por el coronavirus

Los profesores, excepto los de cero a tres años, deben seguir acudiendo a su puesto de trabajo pese a la suspensión de clases

Un colegio en Madrid. Los centros escolares cerrarán durante dos semanas a partir del miércoles 11 de marzo. En vídeo, el consejero de Educación de Madrid anuncia este martes que los colegios impartirán clases a distancia. Vídeo: Sergio Pérez (Reuters) | EPV

La bomba cayó el lunes en los centros educativos por la suspensión de las clases y ayer la Comunidad lo remató con un obús directo a los profesores. Lo que parecía una decisión aplaudida en un principio por el personal docente —debido al aumento de casos en centros educativos por diferentes casos de positivo por coronavirus tanto de alumnos como de padres o profesores y el miedo generado (en centros como en Villalba, Colmenar, Torrejón o Valdemoro)—, la duda después a cuenta del teletrabajo. ¿Quién puede hacerlo? ¿Cómo se llevará a cabo? ¿están preparados los alumnos?

La duda enseguida se transformó en desconcierto. El personal docente y de administración y servicios del sistema educativo de la Comunidad de Madrid deberá seguir acudiendo a los centros escolares con normalidad —excepto el de clases de cero a tres años—, pese a que el Gobierno regional ha suspendido todas las clases desde hoy y durante quince días naturales. ¿La razón? El Ejecutivo autonómico quiere intentar que el lunes la mayoría de los alumnos sigan sus respectivos cursos online, usando las plataformas digitales de la Administración y las que han ofrecido empresas privadas como Microsoft, como publicitó repetidamente ayer el consejero de Educación, Enrique Ossorio.

“El sentido de suspender las clases es que no se produzcan aglomeraciones de personas y, en ese sentido, parece que el profesorado y demás personal que trabaja en los centros educativos sostenidos con fondos públicos no sean personas, dado que un claustro supone una concentración notable de individuos”, razonó Isabel Galvín, representante de Educación de CC OO. “Obligar a que acudan a los centros no demuestra más que desconfianza a su profesionalidad y un desprecio absoluto hacia su integridad física”.

El reto, mayúsculo, no tiene precedentes, pero al margen del teletrabajo del profesorado no todo el mundo cree que la Comunidad esté preparada. “Lo que más le preocupa al Gobierno, después de la salud de las personas, es la calidad del sistema educativo”, explicó el consejero de Educación. “Queremos dar todos los pasos para que no se pierda el servicio educativo durante todos estos días, y conseguir que el lunes se pueda considerar que las clases se siguen dando a distancia”, añadió. Eso sí, fácil no va a resultar.

“Es una tarea compleja”, reconoció. “Pero gracias a nuestros docentes, a las plataformas online, a los ofrecimientos de empresas que hemos tenido, pensamos que es posible que los alumnos puedan seguir con normalidad”, auguró.

La herramienta de la discordia

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Los sindicatos y los directores no tardaron en afear las palabras del consejero. La secretaria de UGT, Teresa Jusdado, aseguró ayer que tiene serias “dudas de que los medios y herramientas sean suficientes para hacer una labor educativa a distancia, porque los centros ni las familias están suficientemente preparados”. En la misma línea se expresó Galvín.“La nota unilateral y sin negociar no tiene en cuenta que un tercio de las familias madrileñas no tiene medios informáticos ni conectabilidad adecuados”, dijo sobre el proyecto de la administración de implantar las clases digitales, que afectaría a más de un millón de alumnos.

Los estudiantes que están en la universidad, o incluso en secundaria, están acostumbrados a usar las plataformas digitales de la educación pública regional. Los alumnos de primaria, ha reconocido Ossorio, no. Y nadie puede garantizar que todas las familias tengan un ordenador, o un móvil de última generación o la conexión adecuada.

La asociación de directores de secundaria de la Comunidad de Madrid (Adimad) fue más allá y aseguró que el método de trabajo online propuesto por la Comunidad está en fase de pruebas y los centros no están preparados para ponerlo en marcha. El sistema consiste en que los alumnos entren en una plataforma que se llama Educamadrid, a la que acceden a través de su correo electrónico. De esa manera acceden a la información que aporta el profesor e incluso reciben respuestas a sus dudas. Pero tanto la herramienta como el sistema está todavía “en pañales”, y podría estar en condiciones, quizás, en un año.

“Nosotros planteamos que utilizáramos otra herramienta de Google, que es muy operativa, pero la Comunidad quiere la suya”, explicó el presidente de Adimad. Sin embargo, por el momento, Educamadrid no les resulta nada operativa. “Pero nosotros estaremos en contacto con los alumnos de una manera u otra, porque lo primordial es que estén bien atendidos”. Ante todo, llaman a la calma ya que estarán en contacto con los alumnos y les asistirán en todo lo que necesiten. “Llevamos semanas pensando en esto, y si no es a través de Educamadrid será por otra vía”.


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