PATRIMONIO CULTURAL

El Gobierno gallego blinda la Casa Cornide, el otro palacete coruñés en manos de los Franco

La apertura del expediente como Bien de Interés Cultural protege “los valores” del edificio del siglo XVIII en su “integridad” y otorga a la Administración los derechos de tanteo y retracto en su compraventa

Protesta convocada por Defensa do Común y apoyada por la asociación vecinal de la Ciudad Vieja de A Coruña para exigir a los Franco la devolución de la Casa Cornide, al fondo, el pasado 27 de diciembre.
Protesta convocada por Defensa do Común y apoyada por la asociación vecinal de la Ciudad Vieja de A Coruña para exigir a los Franco la devolución de la Casa Cornide, al fondo, el pasado 27 de diciembre.M. Dylan / Europa Press

El pasado verano, mientras se celebraba el juicio por la demanda del Estado para la devolución de Meirás, los Franco pusieron a la venta, por un precio “a convenir”, el otro palacete que lograron para sí el dictador y su esposa en la provincia de A Coruña en 1962. Había sido a través de una subasta pública a la que no se presentó el matrimonio, sino un mando falangista y un amigo del Jefe del Estado, Pedro Barrié de la Maza —dueño del Banco Pastor y de Fenosa—, al que se le adjudicó por 305.000 pesetas. Al día siguiente de la puja, la propiedad era transferida a Carmen Polo. Y el Ayuntamiento de A Coruña, que había sacado a subasta el inmueble, celebraba el “alto honor” que suponía para la ciudad que “la Señora” la escogiese “como sede para una de sus residencias particulares”. Después de años de reivindicación por partidos políticos como el Bloque Nacionalista Galego y de colectivos sociales como Defensa do Común, la Xunta ha anunciado que este mismo mes el palacio urbano que poseen los Franco en el corazón de la Ciudad Vieja de A Coruña quedará protegido como Bien de Interés Cultural.

Esta figura administrativa fue la herramienta utilizada también por la Consellería de Cultura para blindar, al menos, los posibles intentos de venta de la familia Franco en el caso del pazo de Meirás, las estatuas de los profetas Isaac y Abraham originarias de la catedral de Santiago y la biblioteca de Emilia Pardo Bazán. Antes de convertirse en bien estatal por una sentencia judicial que aún debe ratificar el Supremo, Meirás se llegó a ofrecer en la inmobiliaria MiKeli por ocho millones. La Casa Cornide apareció anunciada en julio en Philippot & Lloyd con abundantes fotografías de su interior y una descripción de sus 11 habitaciones, con 13 baños, a lo largo y ancho de 1.430 metros cuadrados. El hecho de que se convierta en BIC confiere a la Administración los derechos de tanteo y retracto en caso de que los Franco consigan un comprador.

Los actos de protesta se han repetido en los últimos años ante el palacete para pedir su devolución al pueblo y varias de las más importantes instituciones culturales gallegas, además del propio consistorio coruñés, reclamaban a la Xunta su protección como BIC. El consejero de Cultura, Román Rodríguez, ha anunciado hoy en el Parlamento gallego que el expediente se incoará “este mismo mes” y ha recordado que esto “garantiza la protección integral de sus valores desde el mismo momento” en que se empieza a tramitar “hasta su aprobación definitiva”. La decisión cuenta con los informes favorables de tres órganos consultivos: el Consello da Cultura, la Real Academia Galega y la Universidade de Santiago de Compostela. La mansión perteneció al historiador, geógrafo, naturalista, escritor y político ilustrado José Cornide y fue construida entre 1750 y 1760.

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Según documentos sacados a la luz por el historiador Manuel Pérez Lorenzo y el investigador Carlos Babío, la casa llegó a los Franco gracias a una supuesta trama orquestada entre cargos de la dictadura y el Ayuntamiento, que “trataban de no despertar sospechas” esquivando “una adjudicación directa”. El inmueble, que había llegado a ser en otros tiempos casa consistorial y colegio, fue primero traspasado por el gobierno local al Ministerio de Educación y luego este se lo devolvió al Ayuntamiento por medio de una permuta en 1962. Carmen Polo, según estos autores, estaba interesada en el edificio desde los años 50.

Manuel Monge, impulsor de Defensa do Común y miembro de la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica da Coruña, explica que la operación fue “diseñada” por Juan Sánchez-Cortés, subsecretario del Ministerio de Hacienda, más tarde presidente de SEAT y procurador en las Cortes. En una carta, este hombre del régimen defiende las ventajas de llevar el bien a subasta: “así se lo hemos explicado a Su Excelencia por ser la mejor fórmula”, escribía, para evitar “una adjudicación directa de bienes que fueron del Estado al propio Caudillo”.

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