ELECCIONES COMUNIDAD DE MADRID

El último obstáculo para Díaz Ayuso

La izquierda busca dar un vuelco a la campaña en el único debate de candidatos. La presidenta encaja impasible las polémicas por sus deslices

Isabel Díaz Ayuso se toma una foto con dos seguidoras durante una visita a Fuenlabrada, este lunes. En vídeo, declaraciones de la candidata del PP a la Comunidad de Madrid.FOTO: ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ / EUROPA PRESS. VÍDEO: EFE

No hay desliz ni afirmación falsa que logre erosionar a Isabel Díaz Ayuso. Día tras día, la presidenta madrileña prosigue su cruzada contra el “sanchismo liberticida” cabalgando sobre una ola de euforia anticipada con el combustible de las encuestas. Distendida y retadora, Díaz Ayuso recorre los más diversos foros diciendo cosas como que a Madrid llegan “ciudadanos de otros rincones de España huyendo de las fábricas de pobreza que provoca la izquierda”. Lo aseguró este martes en La Sexta, donde sostuvo también, apelando a la ciencia, que “los cierres masivos no paralizan el virus” y que el Hospital Zendal es “el mejor del mundo especializado en pandemias”. Horas antes, en una charla en el Nueva Economía Fórum, había declarado que sin ella, “cogobernarían” en Madrid “los independentistas y los herederos de ETA”.

Este es el discurso que sulfura a la izquierda y levanta de sus asientos a la derecha: el ayusismo, una forma de agitación política no siempre fiel a los hechos, contra la que casi nada han podido hacer hasta ahora sus rivales. Las encuestas han ido creando un aura de invencibilidad de la presidenta madrileña, como si para ella valiese algo parecido a aquello de lo que presumía Donald Trump: “Podría disparar a la gente en la Quinta Avenida y me seguirán votando”. Hasta ahora no ha habido controversia —y han sido unas cuantas— de la que no haya salido indemne la presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a la reelección. Y a pesar de todo, la izquierda aún sueña con cazarla en alguna emboscada. Buena parte de sus esperanzas de conseguirlo están depositadas en la noche de este miércoles, en el único debate entre candidatos de toda la campaña.

El debate ha sido un asunto incómodo desde el principio para los asesores de Díaz Ayuso. Está todavía presente el recuerdo de los que se celebraron en la campaña de 2019, en los que la actual presidenta no tuvo un papel muy lucido, aunque en este tiempo ha ganado desenvoltura. Quien más expone en un debate es el que encabeza la carrera y, en su caso, todo indica que lleva una ventaja sustancial. Por eso su equipo se negó a someterse a más de uno y exigió que se celebrase en una fecha alejada de la jornada electoral: si hay algún patinazo, que quede tiempo para enterrarlo. La confrontación entre los candidatos se celebrará en Telemadrid, con difusión en TVE y La Sexta para que toda España pueda asistir a esta batalla que sus protagonistas han convertido en el gran duelo político nacional.

Para la izquierda, no habrá ocasión mejor hasta el 4 de mayo de intentar arrinconar a Ayuso por una vez. El candidato socialista, Ángel Gabilondo, no celebró actos este martes por la tarde para preparar el debate. Mónica García, la aspirante de Más Madrid, busca confirmar la línea ascendente que le apuntan las encuestas y superar su principal carencia: es la menos conocida (57,7%, según el CIS) de los seis que se medirán esta noche. Para Pablo Iglesias, se trata de dar un vuelco a su campaña, hasta ahora bastante más gris de lo esperado. El desempeño del candidato de Unidas Podemos en estas lides cuenta con antecedentes para insuflar en sus filas el optimismo que le niegan las encuestas. El propio Iglesias recordó este martes que “Podemos no existiría sin los debates televisivos”. Y sentenció: “Empieza otra campaña”. El sorteo del orden de intervenciones le ha hecho un guiño: abrirá y cerrará el programa.

En el espacio político más próximo a Ayuso, el desafío será hacerse oír en la confrontación entre la presidenta y la izquierda. Para Ciudadanos, ya todos los duelos son una final, y su candidato, Edmundo Bal, está también ante lo que se antoja como la última oportunidad de remontar a las encuestas. Y a Rocío Monasterio, de Vox, le cabe la papeleta de demostrar que ella es en realidad más ayusista que Ayuso.

Empresarios elogian a Vox

Monasterio pudo disfrutar este martes de las puertas abiertas de los empresarios. Primero, en el Foro Empresarial de Madrid y después, en la patronal regional, que anuncia una ronda para exponer sus propuestas a todos los partidos. En el Foro, la candidata de Vox se llevó los elogios de su presidente, Hilario Alfaro, quien llegó a decirle que las propuestas de su partido están “más centradas y más cerca de las soluciones que necesitamos como empresarios y como sociedad civil” que las del Gobierno de Ayuso. “Gracias por el trabajo que estáis haciendo”, concluyó Alfaro, tras alentar a la candidata a “aguantar el tirón” cuando le toque negociar unos presupuestos con Ayuso. Monasterio, por lo general feroz detractora de las subvenciones públicas, le había regalado los oídos anteriormente prometiendo que Vox nunca consentirá que en los presupuestos de Madrid solo haya “migajas para los empresarios”.

Casi al tiempo que la candidata recibía estos parabienes, la Fiscalía abría diligencias a su partido por empapelar el metro de Madrid con carteles de su incansable campaña contra los menores inmigrantes. El ministerio público estudiará si pueden incurrir en delito de odio.

Los rivales de Ayuso, más allá de la convicción en las propias fuerzas —que en algún caso, como el de Iglesias, es mucha—, intentarán también poner al descubierto las debilidades ajenas. Que la presidenta la pifia a veces es una realidad que ni sus colaboradores niegan. Este mismo martes dio otra prueba en su entrevista en La Sexta, donde comentó de pasada que el 8 de mayo, cuando expire el estado de alarma, mantendrá el toque de queda. “No se puede”, le contestó al poco en Twitter Edmundo Bal —además de candidato de Ciudadanos, eminente jurista— para hacerle ver que la ley no se lo permite. Santiago Abascal también corrió a su cuenta en la red social para reescribir el lema de la presidenta: “Toque de queda de Ayuso... o libertad”. Un desliz más, en una lista ya muy larga. De momento, simples pellizcos en la piel de elefante de Díaz Ayuso.

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