Esquerra y Junts pugnan por la victoria el 14-F con un PSC al alza, según el CIS catalán

El independentismo revalidará la mayoría absoluta y Ciudadanos se desploma

El candidato a la presidencia de la Generalidad de Cataluña, Pere Aragonès, interviene en el inicio de la campaña electoral el jueves.
El candidato a la presidencia de la Generalidad de Cataluña, Pere Aragonès, interviene en el inicio de la campaña electoral el jueves.David Zorrakino / Pool

Esquerra Republicana ganará las elecciones el 14-F con una franja entre 34 y 35 escaños y mantendrá como en 2017 un reñido pulso con Junts, su socio de govern, que le pisa los talones con entre 32 y 34 diputados. El Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat ha difundido este viernes una encuesta que arroja que el independentismo mantendrá la mayoría absoluta y que el PSC, que sería tercero, da un notable salto hasta los 26 y 29 escaños -suma ahora 17- pero no alcanza a ganar las elecciones como pronosticó el CIS en una encuesta este mismo enero. El independentismo lograría el 51,2% de los votos y franquearía el listón del 50% de los votos que siempre se han marcado las fuerzas favorables a la secesión.

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Los republicanos, liderados por el vicepresidente Pere Aragonès, no parecen sufrir el desgaste de la gestión de la pandemia hasta el punto de que estarían en condiciones de elegir entre reeditar el Govern independentista y esta vez ostentando la presidencia o de impulsar un tripartito con PSC y En Comú Podem. ERC suma 32 diputados y pasaría a tener entre 34 y 35; Junts cuenta con 34 y podría conservarlos o retroceder hasta los 32. La pugna evoca a la vivida en 2017 que acabó ganando la lista de Carles Puigdemont. En la franja alta, alcanzarían la mayoría absoluta en solitario y ese escenario sí que complicaría las opciones de un tripartito. El CEO no pronosticaba esa hipótesis desde hace un año y en realidad eso no pasa desde hace una década.

La CUP, el tercer partido independentista en discordia, encabezada por Dolors Sabater, exalcaldesa de Badalona, la política más valorada según el sondeo, doblaría su representación y pasaría de cuatro a ocho diputados. Tras un enconado debate y un cambio de estrategia, los anticapitalistas aseguran que no entrarán un gobierno autonomista como el actual. Con una horquilla de entre 70 y 77 diputados, el independentismo revalidaría la mayoría absoluta, fijada en 68. Ahora suman 70. El PDeCAT, el partido de Artur Mas, encabezado por la exconsejera Àngels Chacón, destituida por el expresident Quim Torra, se quedaría fuera de la Cámara.

Por segunda vez en un estudio demoscópico, el CEO augura que los secesionistas rebasarán la barrera del 50% de los votos —el 51,22%—, la frontera que esgrimen como trampolín. Laura Borràs, candidata de Junts —el cabeza de lista simbólico es Puigdemont— cree que basta franquear el listón para impulsar la vía unilateral. ERC ve esa condición necesaria pero no suficiente y se desmarca por completo de esa posibilidad. La CUP es partidaria de un nuevo referéndum en 2025. Con todo, la encuesta refleja que el “no” a la independencia se impone por tres puntos al “sí” (47,7 frente a 44,5).

El sondeo se realizó entre los pasados 13 y el 21 de este mes, en el intervalo, por tanto, en que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya acordó suspender (lo hizo el día 19) de forma provisional (ayer ya de forma definitiva) el decreto de aplazamiento de las elecciones del 14-F. En medio de esa incertidumbre, el sondeo se realizó sobre un universo de 1.100 personas, inferior a la media que utiliza normalmente el CEO y muy por debajo de las 4.000 encuestas del CIS. El estudio refrenda, como el de ese instituto demoscópico, que casi un 33,7% de los encuestados no saben a quién votar y un 9,8% no sabe o no contesta.

Tras la caída en 10 puntos de la participación en las elecciones de Portugal, la gran incógnita será la que se registrará el 14-F. Un 62% de los encuestados dicen que irán a votar, Si se confirmara ese porcentaje, supondría un desplome de 17 puntos respecto a las elecciones del 21-D de 2017, en pleno procés y con el 155 en vigor cuando fue del 79%. En las de 2015 fue del 75%.

Los comunes se estancan, el PP dobla escaños y Vox irrumpiría en el Parlament con grupo propio

Los socialistas están convencidos de que ganarán los comicios pero el sondeo rebaja el impacto de la irrupción de Illa en la política catalana. El PSC le extrae un notable rendimiento al exministro y da un fuerte estirón al pasar de 17 a entre 26 y 29 escaños pero queda tercero y lejos de ganar. Con todo, en el debate convocado ayer por La Vanguardia los candidatos independentistas rebajaron sus críticas entre sí y las vertieron contra Illa. El sondeo revela que el socialista es el cuarto político mejor valorado por detrás por este orden, de Sabater, Borràs y Aragonès y parece despertar ciertas simpatías más allá de su propio electorado. El de ERC lo aprueba mientras el del PSC no hace lo propio con Aragonès.

El estudio refrenda la tesis de En Comú Podem que pide a Illa “humildad” porque los números, dicen, no le dan para formar solo un gobierno con los comunes. Jéssica Albiach, candidata de los comunes, ha pedido a los socialistas “humildad” porque avisa que una alternativa de izquierdas no puede ser solo “cosa de dos”. PSC y ERC se vetan mutuamente. Los comunes cuentan con ocho escaños y podría mantenerlos o retroceder a seis. Ciudadanos y PP insisten en que acabarán pactando si les salen las cuentas. El eventual tripartito no tiene garantizada totalmente la mayoría absoluta: suma entre 66 y 72 escaños.

Ciudadanos, liderado por Carlos Carrizosa, primera fuerza en 2017, sufriría un catastrófico desplome al poder perder un tercio de sus apoyos: 36 a entre 12 y 13. En este caso, tampoco salen las cuentas cuando Inés Arrimadas plantea a Illa un ejecutivo de dos fuerzas liderado en este caso por su partido. Carrizosa mostró ayer sus dudas de la objetividad de la encuesta al insinuar que estaba cocinada para contentar a las dos fuerzas independentistas. Bajo la batuta de Alejandro Fernández y la complicidad de Pablo Casado, volcado desde hace meses con la cita electoral, el PP sale del pozo y podría doblar sus escaños: de cuatro a nueve. Vox irrumpiría por primera vez con un grupo propio en el Parlament: entre cinco y seis escaños.


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