Las mutuas sanitarias privadas ganan terreno en los barrios más pobres de Barcelona

El Ayuntamiento de Colau llama a reforzar la atención primaria para evitar fugas a la cobertura de pago

Cola de usuarios ante el CAP Guinardó de Barcelona, en enero de este año.
Cola de usuarios ante el CAP Guinardó de Barcelona, en enero de este año.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

La Encuesta de Salud Pública que hace el Ayuntamiento de Barcelona cada cinco años revela en su edición de 2021 que, después de la pandemia, las mutuas sanitarias privadas se han disparado en todos los barrios, pero sobre todo en los más pobres de la ciudad. En global, los vecinos que tienen mutua han alcanzado un récord histórico: más del 40% (42,7% entre las mujeres y 40,6% entre los hombres). El porcentaje supera el 50% en los barrios con rentas más altas. Y en los que tienen las rentas más bajas ha saltado del 7,2% entre las mujeres en 2016 al 18,9% en 2021; y del 14,7% al 21,9% entre los hombres.

El máximo histórico de doble cobertura sanitaria en Barcelona coincide con la saturación de la atención primaria. De 10 preguntas sobre la atención primaria que incluye la encuesta, en siete de las respuestas los usuarios creen que el servicio empeora: cuestiones como la espera para ser atendidos, si les atiende siempre el mismo médico, si el facultativo conoce sus problemas de salud o si en su ambulatorio le pueden ayudar sobre cuestiones de salud mental. Solo en tres aspectos ven mejora: la atención telefónica, por internet o si recomendarían su médico a un amigo o pariente. La encuesta ha sido presentada este miércoles en el Ayuntamiento de Barcelona.

La doble cobertura sanitaria también ha aumentado en el global de Cataluña tras la pandemia: se disparó en 2020 y en 2021 recuperó los niveles de 2019, con un 28,7%. La contratación de sanidad privada ha sido históricamente más alta en Barcelona que en el resto de Cataluña, por la proximidad de hospitales privados en la gran ciudad.

La concejal de Salud, Gemma Tarafa, ha pedido a la Generalitat que refuerce la atención primaria: “La doble cobertura pone en riesgo la calidad de un sistema público de salud, lo dijo incluso el ex consejero Josep Maria Argimon. Si no reforzamos la primaria, la gente se va a la privada por la saturación, sobre todo para evitar esperas y para las cuestiones no graves”. “En ningún caso estamos en la situación de Madrid, pero que Madrid no nos marque el camino”, ha advertido. Tarafa reivindica que en el presupuesto para 2023 del Govern el área de Salud contemple que el 25% de los fondos se destinen a la atención primaria. La gerente de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, Carme Borrell, ha añadido que “está muy descrito que una mejor atención sanitaria mejora la salud de la ciudadanía”.

Pasada la pandemia del coronavirus, la encuesta también muestra que se recupera la esperanza de vida en la ciudad, que sufrió una sobremortalidad de 4.300 personas en los peores meses de 2020. La población se redujo debido a los fallecidos y a que la cifra de nacimientos fue la más baja en 50 años. La esperanza de vida al nacer era en 2021 de 87,6 años en las mujeres y de 81,6 años en los hombres. Y la esperanza de vida en buena salud es de 78,8 años en las mujeres y 74,3 años en los hombres.

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La encuesta 2021 también revela que todos los indicadores vinculados a la salud mental empeoran y por primera vez ofrece cifras sobre el uso patológico del juego. Es más frecuente en hombres, y en hombres jóvenes. Un 6,5% de los hombres declara que hacen un uso problemático del juego (supone cuestiones como haber mentido a su entorno o necesitar jugar cada vez más dinero). Las cifras se disparan en el caso de los hombres de 25 a 34 años: practican el juego problemático en un 18,2%. El porcentaje baja hasta el 1,7% en las mujeres. Barcelona, ha recordado Tarafa, ha aprobado una normativa urbanística que impide abrir nuevas salas de juego, aunque cierre alguna de las actuales.

El 14% de los barceloneses que necesitarían ir al psicólogo no se lo pueden pagar

Como han mostrado ya estudios sobre salud mental en todo el mundo, la pandemia también ha empeorado la salud mental en Barcelona. En 2021, el 31,4% de las mujeres y el 21,6% de los hombres presentan mala salud mental. El salto es especialmente grande en el caso de las mujeres de entre 15 y 24 años: de 20 puntos porcentuales desde 2016. "Para los más jóvenes la pandemia es una parte muy impotante de su vida", señala Carme Borrell.

Y lo peor es que el 14% de los barceloneses que necesitarían ir al psicólogo no lo hacen porque no se lo pueden pagar (un 15,2% de las mujeres y un 11,7% de los hombres). Un porcentaje que sube hasta el 20% en los barrios más vulnerables de la ciudad. Tampoco pueden permitirse el dentista el 12,3% de las mujeres y el 8,1% de los hombres que requerirían atención en salud bucodental.

El empeoramiento de la salud mental se refleja también en las ideas suicidas. El 13% de las mujeres y el 10,8% de los hombres han pensado en suicidarse. Y el 3,3% de las mujeres y el 1,9% de los hombres mayores de 15 años declara haberlo intentado.

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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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