ERC y Junts aparcan la tensión para defender su acción de gobierno en el debate del Parlament

Laura Borràs rectifica y niega ahora que haya un “ultimátum” para no romper el Govern

Al fondo, el vicepresidente, Jordi Puigneró (centro a la derecha), y la 'consellera' de Presidencia, Laura Vilagrà (centro a la izquierda), presiden la reunión semanal del Govern, en ausencia del presidente catalán, Pere Aragonès, de viaje en Nueva York.
Al fondo, el vicepresidente, Jordi Puigneró (centro a la derecha), y la 'consellera' de Presidencia, Laura Vilagrà (centro a la izquierda), presiden la reunión semanal del Govern, en ausencia del presidente catalán, Pere Aragonès, de viaje en Nueva York.Quique García (EFE)

Esquerra Republicana y Junts per Catalunya divisan a la vuelta de la esquina el debate de política general del Parlament y tratan de llegar a la cita con algunos deberes hechos. Los partidos que conforman el gobierno catalán rebajan el tono de los reproches que se han intercambiado reiteradamente y coinciden en la necesidad de acertar a exponer los logros que registra su hoja de ruta. El debate comenzará el martes 27 y terminará el viernes 30, con un paréntesis de por medio, porque la diputada de la CUP, Eulàlia Reguant, debe sentarse en el banquillo de los acusados el 28 y el 29 para responder de un delito de desobediencia.

Esquerra aboga por marcar perfil efectista y pretende poner el foco en los desafíos más apremiantes, en hacer política “al servicio de la gente”, según desgranaba el partido en una carta que mandó este fin de semana a todos los grupos parlamentarios, excepto Vox. Mientras, la presidenta de JxCat, Laura Borràs, niega ahora que el debate de política general represente un “ultimátum” a ERC para que acepte las condiciones de Junts para mantenerse en el Govern. En declaraciones a TV3, Borràs apuntó este martes tener “voluntad de hacer el trabajo que la gente pide”. Suspendida como presidenta del Parlament, la líder de Junts resaltó que no faltará “sinceridad, generosidad y responsabilidad” para coser el roto que los separa de ERC.

El gesto supone un renuncio, después de que la propia Borràs cuestionara activamente la presencia de Junts en el Ejecutivo. La rotundidad de la presidenta de Junts forzó la semana a otros cargos del partido, identificados como la facción más moderada, a posicionarse públicamente en contra de abandonar el Govern. Fue el caso del consejero de Economía Jaume Giró, de la responsable de Exteriores, Victòria Alsina, o del veterano Xavier Trias, el mejor situado para ser alcaldable de Junts en Barcelona.

La portavoz del Govern, Patrícia Plaja, aseguró este martes que el Palau de la Generalitat es “el último de los espacios donde repercuten las diferencias entre los dos partidos” que forman la coalición, ya que los consejeros “se esfuerzan en que el día a día de sus departamentos esté aislado de las dinámicas de partido”. Plaja no negó las “discrepancias evidentes, conocidas”, entre los dos socios independentistas, pero remarcó que en estos momentos la “prioridad inmediata” de todos los consellers es la “elaboración y aprobación” de los presupuestos catalanes para 2023.

Pere Aragonès cumple 16 meses como president, y, tras pasarse semanas polemizando en torno a estrategias independentistas, Esquerra se apresura a repetir que se avecina un “otoño muy difícil” y que es menester tener un plan sólido para poder dar respuesta a las necesidades ciudadanas. Asuntos como el deficiente servicio de los trenes de Rodalies apiñan al independentismo.

Este martes, fuentes de la dirección de los republicanos ponían de relieve que el debate va a pasar de puntillas sobre el tema que ha monopolizado la política catalana: la crisis entre Junts y Esquerra. No habrá una posición unitaria en el debate de política general que implique un compromiso acerca de articular una dirección estratégica del independentismo. Esta ha sido una disputa recurrente entre los socios de Govern y ha puesto a Esquerra en una situación de incomodidad cuando desde Junts se ha señalado la necesidad de meter, en ese espacio de dirección, al Consell per la República que comanda Carles Puigdemont desde Bélgica.

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Junts ha reivindicado con ahínco a Esquerra el desbloqueo de esa dirección común estratégica, pero con el debate parlamentario a la vista la formación posconvergente ha rebajado el tono.

Tras la investidura de Aragonès, pareció haber consenso sobre la necesidad de configurar un Estado Mayor del independentismo, pero Esquerra tampoco se siente a gusto ahora con la Assemblea Nacional Catalana (ANC). La entidad ha criticado duramente la estrategia de los partidos que mandan en la Generalitat, incluso ha acusado a Aragonès de “inmovilista”, y flirtea con la posibilidad de elaborar una lista cívica para concurrir a las elecciones.

Junts también parece dejar en un segundo plano, al menos por ahora, otras exigencias que lanzaba a ERC. En concreto, ha reclamado configurar un frente de acción común en el Congreso y que el diálogo con el Gobierno priorice la autodeterminación y la amnistía.

Patrícia Plaja reconoció este martes que la situación en el Govern es “compleja”. Aludió a la tirante relación de los dos partidos que forman la coalición, pero puso de relieve que ambas partes tienen la voluntad de llegar a acuerdos. “La prueba más clara es que, si no fuera así, la coalición de gobierno ya se habría roto”, dijo.

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