Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Cataluña feudo taurino

En esta materia, los nacionalistas valencianos están en un estado evolutivo más avanzado que sus colegas catalanes

Un toro embolado en un correbous.
Un toro embolado en un correbous.JOSEP LLUÍS SELLART

Ayer día 11 de septiembre terminaron los actos de las Fiestas de la población valenciana de Sueca, las primeras íntegramente postpandémicas. La novedad de este año es que el Ayuntamiento de Sueca, presidido por Dimas Vázquez, decidió no autorizar los tradicionales actos taurinos tan característicos de las fiestas patronales de multitud de poblaciones de la Comunidad Valenciana. La Associació Cultural Taurina Xe Quin Bou Sueca y sus seguidores han visto así todo su gozo enterrado en un pozo.

Con esta decisión Sueca se ha unido a otras ciudades valencianas como Tavernes de la Valldigna, cuyas fiestas empezaron el 9 de septiembre y finalizarán el próximo lunes. Sin esperar a instrucciones de más arriba, el alcalde Sergi González Frasquet decidió suprimir los festejos taurinos haciendo uso de la autonomía municipal.

Un rasgo que comparten las ciudades de Sueca y Tavernes de la Valldigna es la posición antitaurina de los nacionalistas valencianos integrados en la coalición Compromís y su sintonía con el Partido Socialista. En Tavernes, el alcalde Sergi González es de Compromís y gobierna en coalición con el PSPV, cuyos dos concejales son fundamentales para apuntalar una mayoría absoluta. El caso de Sueca es un poco al revés: el alcalde Dimas Vázquez es un socialista rebelde (se le abrió un expediente de expulsión tras pactar su acceso a la alcaldía con el PP y Cs) que en el asunto taurino ha recibido el apoyo de Compromís, que aquí está en la oposición, y no la del partido naranja, su socio de gobierno.

Mientras tanto, ¿qué sucede en Cataluña con el tema taurino y cuál es la actitud de los nacionalistas catalanes?

El caso de Amposta puede resultar ilustrativo. Amposta es un antiguo feudo convergente (CiU ostentó la alcaldía durante 28 años, 20 de los cuales bajo la batuta de Joan Maria Roig) que en 2015 cayó en manos de Esquerra Republicana, siguiendo el patrón de otras poblaciones en las que (ex)convergentes y republicanos luchan cuerpo a cuerpo. En 2019 la lista de Adam Tomàs se impuso nada más y nada menos que con el 62% de los votos y 16 de las 21 concejalías. Pues bien, sobre el tema taurino uno de los hits del verano fue la entrevista a Tomàs que publicó el diario Ara. Al ser preguntado por la intención de la CUP y los comunes de llevar una resolución al Parlament para prohibir los festejos taurinos, Tomàs se cubrió de gloria con un bonito ejemplo de whataboutism (o tu quoque por usar un término más clásico): “Es una barbaridad tener un pájaro enjaulado o un perro grande en un piso de 50 metros. Esto también podría ser maltrato animal”. En otras palabras: dado que los antitaurinos también maltratan a los animales enjaulándolos o confinándolos en un espacio reducido, los protaurinos tienen vía libre para seguir martirizando a los toros, y todo en nombre de una “fuerte tradición”. Decididamente, en esta y acaso otras materias, los nacionalistas valencianos están en un estado evolutivo más avanzado que sus colegas catalanes.

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