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Cataluña necesita invertir 10.000 millones en energías renovables antes de cerrar las nucleares

La Cámara de Comercio traza la inversión necesaria para tener un sistema eléctrico verde en 2050

Dani Cordero
Energías renovables Cataluña
La central nuclear de Ascó, en una fotografía de 2018.Albert Garcia

La inacción en la última década para poner en marcha parques de energías renovables amenaza con convertirse en una pesada losa para que Cataluña asuma los objetivos de descarbonización marcados por la Unión Europea para 2050. Uno de los primeros hitos está marcado para 2030 y 2031, cuando las centrales nucleares de Ascó y Vandellòs —según las previsiones del Consejo de Seguridad Nuclear— tengan que cerrar y la red de generación en la comunidad pierda sus 3.146,8 megavatios de potencia instalada. La Cámara de Comercio de Barcelona ha realizado un estudio en el que concluye que, para alcanzar un modelo plenamente eléctrico en el ecuador de siglo, será necesario invertir 59.024 millones de euros en la instalación de energía verde y que esa inversión no podrá bajar de los 10.700 millones antes de clausurar los tres reactores nucleares, en 2031.

El servicio de estudios de la entidad ha efectuado un complejo ejercicio teórico para llegar a esas conclusiones en el informe La descarbonización y transición energética en Cataluña. En las variables a tener en cuenta ha incluido cuál debería ser el crecimiento del PIB medio —calcula un ritmo anual del 1,1%— y la necesidad de sustituir la quema de combustibles fósiles tanto en centrales eléctricas como en el transporte, este último causante del 40% de la polución en Cataluña.

Con todo ello, concluye que la sustitución de las actuales tecnologías de producción por otras plenamente renovables requerirá de la instalación de mucha más potencia instalada que la existente actualmente: si en 2020 se consumieron 9 teravatios hora (TWh) de energía renovable, para 2050 sus estimaciones se sitúan en los 115,6 TWh. De ahí que consideren la necesidad de instalar 13.758 MW en 2030 y 62.980 MW de nueva potencia hasta 2050. La realidad de hoy es que solo están en funcionamiento instalaciones con un total 4.092 megavatios y que más de la mitad de ellos proceden de centrales hidráulicas.

La transformación se presenta ardua. Sobre todo si se tienen en cuenta los antecedentes. Desde 2013 no se abre un nuevo parque eólico o fotovoltaico en Cataluña, como recordó ayer la presidenta de la corporación cameral, Mònica Roca, pero es que tampoco existen proyectos suficientemente verdes que muestren una explosión de inauguraciones en los próximos años. Pese a ese inicio de casi cero para este año, en su estudio la Cámara calcula que para los objetivos finales sería necesario invertir ya en 2022 en torno a 789 millones de euros, cifra que apunta a imposible. “Esa inversión la tendrán que realizar en los siguientes ejercicios”, señala el director del servicio de estudios de la entidad, Joan Ramon Rovira, consciente del que el objetivo que marca el informe es “muy exigente”, pero también “factible”.

La presidenta de la Cámara de Comercio fue crítica con la actual situación y demandó a las administraciones “una posición social y política clara” para sobreponerse al retraso acumulado respecto al desarrollo de energías renovables en otras comunidades autónomas y otros países de la Unión Europea. Por ello, llamó a “desencallar” los proyectos presentados ante la Generalitat, que a finales del año pasado aprobó un nuevo decreto modificando, una vez más, los procedimientos para habilitar parques eólicos, fotovoltaicos y comunidades de autoconsumo. Se sumaba así a las críticas de las patronales especializadas del sector con la nueva regulación catalana. “Hay que actuar con absoluta urgencia”, dijo.

El 18% del territorio

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Uno de los datos más sorprendentes del estudio es la estimación de suelo que la Cámara calcula que será necesario para dotar a Cataluña de las instalaciones que necesita: más de medio millón de hectáreas (576.254 Ha), el equivalente a casi el 18% de todo el territorio de la comunidad. En todo caso, Rovira recordó la posibilidad que ofrecen las azoteas y los tejados de edificios para la instalación de placas solares, lo que restaría impacto sobre el consumo de suelo, y la posibilidad de deslocalizar parques eólicos al mar. En la actualidad existe un proyecto de esas condiciones para el litoral de Roses, pero ha topado con la oposición de las entidades locales como no es poco inhabitual en Cataluña.

Los más de 50.000 millones de euros que llama a invertir la Cámara no incorporan la totalidad de recursos necesarios para la descarbonización de la economía, que debería incluir cantidades adiciones para ganar capacidad de almacenamiento (básicamente hidrógeno) que permita asegurar la energía demandada cuando las fuentes renovables no tengan tanta capacidad de producción.

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Sobre la firma

Dani Cordero
Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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