El relevo del jefe de investigación de Mossos inquieta a jueces y fiscales

El mando destituido lideró las pesquisas contra altos cargos de Junts per Catalunya

Rosa Bosch (izquierda), Josep Maria Estela y Eduard Sallent integran la nueva jefatura de Mossos.
Rosa Bosch (izquierda), Josep Maria Estela y Eduard Sallent integran la nueva jefatura de Mossos.Albert Garcia

La destitución fulminante del jefe de investigación de los Mossos d’Esquadra, el intendente Toni Rodríguez, ha causado malestar en algunos sectores de la judicatura y la fiscalía en Cataluña. El martes, un día después de ser presentado públicamente como nuevo responsable del cuerpo en sustitución del major Josep Lluís Trapero, el comisario Josep Maria Estela comunicó a Rodríguez su destitución como responsable de la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC). Preguntado en el Parlament, el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, se desmarcó de la decisión, que atribuyó a la jefatura y vio como algo “normal”.

Bajo el mando de Rodríguez, la CGIC y las unidades que dependen de ella han investigado casos de corrupción que han afectado a responsables políticos del Govern y a personalidades de Junts per Catalunya. “La imagen que traslada una decisión así, tan repentina, no es buena. La administración debe tomar sus decisiones, pero los jueces necesitamos a policías que se tomen las investigaciones en serio”, explica una veterana magistrada, que describe a Rodríguez como un investigador de diente afilado a quien no le tiembla el pulso a la hora de perseguir a poderosos, incluso cuando están entre los suyos.

El intendente y su equipo son los responsables de que el exconsejero de Interior Miquel Buch esté contra las cuerdas por el presunto empleo de fondos públicos para facilitar un servicio de escolta al expresident Carles Puigdemont, huido a Bélgica de la justicia. El pasado junio, después de que la fiscalía pidiese seis años de cárcel y 15 de inhabilitación para Buch, el Govern le nombró presidente de Infraestructures, con un sueldo de más de 115.000 euros.

Si la actual presidenta del Parlament, Laura Borràs, está a un paso de sentarse en el banquillo —por prevaricación, malversación, falsedad y fraude— es consecuencia del trabajo del intendente y los suyos, que rastrearon los correos electrónicos de la etapa en la que presidió la Institució de les Lletres Catalanes (de 2013 a 2018). Borràs fraccionó, presuntamente, contratos por valor de 260.000 euros para adjudicárselos a dedo a un colaborador suyo, Isaías H.

Las unidades de investigación de los Mossos también detuvieron, en octubre de 2018, al presidente de la Diputación de Lleida, Joan Reñé, por los supuestos sobornos que recibió de un entramado de empresas constructoras a cambio de adjudicaciones públicas. El avance de la causa permitió descubrir que parte de los pagos se vehicularon, presuntamente a través de la productora audiovisual Triacom, lo que permitió entroncarla con el caso 3%.

Jueces de instrucción de Barcelona y fiscales consultados por EL PAÍS coinciden en destacar la buena sintonía con los investigadores por “los buenos resultados aportados” en diversas causas de calado. “Hemos aplaudido muchas veces sus actuaciones, intentan ir siempre hasta el final sin aceptar presiones de ninguna clase”, explican fuentes del ministerio público que califican de “sorprendente” la celeridad con la que la nueva jefatura ha decidido prescindir del jefe de la investigación. “Cuando llega un responsable nuevo, ha de poder montar su equipo de confianza. Pero llama la atención que haya sido de forma tan rápida, no se entiende”, explican.

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La pugna entre mandos

El Departamento de Interior está ahora en manos de Esquerra Republicana, que llevaba tiempo cavilando la salida de Trapero al considerar que estaba enrocado en una posición intransigente sin aceptar ninguna sugerencia política sobre el modelo policial. A eso se suma que el exvicepresidente Oriol Junqueras nunca perdonó que el major aludiera en la Audiencia Nacional —donde fue juzgado por la presunta pasividad en el referéndum independentista del 1-O— a un “plan” para detenerle a él y a Puigdemont.

El lunes, el consejero Elena anunció la destitución de Trapero para dar relevo generacional y “feminizar” el cuerpo. El nuevo jefe, un hombre, estará acompañado por la intendente Rosa Bosch y el comisario Eduard Sallent, que ya fue jefe de los Mossos en la etapa Buch y está considerado próximo a Junts. El partido de Puigdemont evitó criticar la salida de Trapero pese a que lo había restituido en el cargo, apeñas un año antes, tras su absolución.

Rodríguez es un mando próximo a Trapero. Una de sus personas de confianza y responsable de la unidad anticorrupción, José María Lazo, ha presentado su dimisión, por lo que ambos puestos están ahora vacantes. Fuentes cercanas a los mandos caídos en desgracia consideran que, con los cambios, Interior busca cierta capacidad de acceso a información policial y unos Mossos con menos músculo investigativo en asuntos sensibles gracias a mandos “más dóciles y tibios”. Otras fuentes señalan, sin embargo, que era necesario un cambio en los métodos de trabajo en el marco de los “cambios globales” que pretende impulsar el cuerpo.

Sobre la firma

Jesús García Bueno

Periodista especializado en información judicial. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona, donde ha cubierto escándalos de corrupción y el procés. Licenciado por la UAB, ha sido profesor universitario. Ha colaborado en el programa 'Salvados' y como investigador en el documental '800 metros' de Netflix, sobre los atentados del 17-A.

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