El Ars Electronica une oxitocina, aceite de oliva y vino

Barcelona será sede en 2022 el International Symposium on Electronic Art (ISEA)

'Euronnection', de Anaisa Franco, controla las reacciones de la luz dentro de una escultura. / EVA GUILLEMET
'Euronnection', de Anaisa Franco, controla las reacciones de la luz dentro de una escultura. / EVA GUILLEMETEL PAÍS

La oxitocina es una hormona conocida sobre todo para facilitar el parto, aunque también tiene un papel importante en las relaciones afectivas y sexuales. Aumentar los niveles de oxitocina en el cuerpo es el objetivo de Oxytocina Machina, una instalación de realidad virtual que permite la interacción en tiempo real entre personas físicamente lejanas. La obra es una de las propuestas del Ars Electronica Garden Barcelona, una de las sedes internacionales del más importante festival de arte, tecnología y sociedad del mundo, que a raíz del Covid ha fragmentado su programación en un centenar de ciudades del mundo. El festival, que se celebra hasta el domingo, tiene su sede principal en Linz (Austria), en los jardines de la Universidad Johannes Kepler, el astrónomo que formuló la revolucionaria teoría de los movimientos de los planetas alrededor del sol. De allí que las sedes internacionales se llamen garden, jardín.

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El Garden Barcelona ha sido inaugurado este miércoles por el director del Institut Ramon Llull, Francesc Serés, la consejera de Cultura Natàlia Garriga, el teniente de alcalde de Cultura Jordi Martí y el rector de la Universitat Oberta de Catalunya Josep A. Planel, que aprovechó la ocasión para anunciar que International Symposium on Electronic Art (ISEA), uno de los eventos académicos de referencia en el ámbito del arte electrónico, celebrará en Barcelona su edición 2022. En su segunda edición, el Garden ha ampliado el número de entidades colaboradoras favoreciendo la relación activa entre el mundo artístico y los laboratorios de investigación y poniendo de manifiesto el carácter poliédrico, heterogéneo e interconectado de la comunidad artístico-tecnológica catalana, pionera y de referencia internacional desde finales de los años 90.

Tras estrenarse en 2020 en Arts Santa Mònica, en plena pandemia, este año el Garden Barcelona tiene sus sedes principales en Canòdrom, que empieza una nueva etapa como Ateneo de Innovación Digital y Democrática y el Instituto de Arte y Cultura Espronceda. Es precisamente en Espronceda donde se expone Oxytocina Machina, que conecta a través de unas gafas y unos guantes de realidad virtual, los visitantes de Barcelona, Milán, Róterdam y Linz. “Trabajamos en la búsqueda de nuevos formatos digitales interactivos e inclusivos, que produzcan emociones colectivas”, indica Alejandro Martín, director artístico de Espronceda. La muestra incluye una instalación del iraní Mohsen Hazrati que explora la conexión entre el universo digital y el mundo físico, a partir de la percepción del vino en la cultura persa, que hace casi 2000 años sirvió para generar electricidad y ahora el artista utiliza para producir la fuerza suficiente para activar un dispositivo de reconocimiento facial. La relación entre los mundos digitales y biológicos tiene su proyecto estrella en OLEA de Solimán López, una propuesta multimedia basada en el aceite de oliva que se plasma en una criptomoneda, una serie de esculturas, un holograma y un NFT. Tree Hash, la precuela de OLEA se expuso en la última edición de Arco, convirtiéndose en la primera obra NFT, una pieza digital única, vendida en la feria madrileña).

Son inéditas también las obras que se exponen en Canòdrom, elegidas a través de una convocatoria pública y unas becas de producción. La muestra se articula a partir de las obras de la Colección BEEP de Reus, dedicada exclusivamente al arte electrónico, que en línea con sus anteriores presentaciones en Ars Electronica presenta una animación generativa histórica y pionera (¡es de 1999!) de Antoni Abad, el primer ganador español en 2006 del Golden Nica, la mayor distinción mundial en el campo de las artes electrónicas que concede Ars Electronica y dos piezas inéditas: una instalación interactiva de Anaisa Franco que permite controlar las reacciones de la luz dentro de una escultura, a través de los pensamientos y una reflexión sobre la obsolescencia tecnológica de Stefan Tiefengraber. Entre las demás obras destaca la génesis de una pieza de Esther Rodríguez-Barbero, que plasma la relación entre tecnología y artes escénicas y se estrenará el 29 de octubre en el centro de danza La Caldera.

Biomateriales creados en Poblenou, premiados en Litz

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Remix El Barrio, un proyecto de transformación de desperdicios alimentarios en biomateriales, que se desarrolló en el barrio del Poblenou de Barcelona, ha ganado el premio STARTS (Science + Technology + Arts) promovido por la Comisión Europea, en el marco de los Prix Ars Electronica, para reconocer los proyectos artísticos que contribuyen directamente en los usos y la percepción de la tecnología, aumentando la cohesión entre creación y empresa. El proyecto Remix El Barrio se desarrolló a lo largo de 2020 de la mano del Fab Lab del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) de Barcelona e involucró numerosos colectivos del Poblenou. Liderado por Anastasia Pistofidou y Marion Real ha sido elegido entre más de 1.500 candidaturas de 96 países. “Somos un colectivo de diseñadores de biomateriales hechos con resto alimenticios, exploramos nuevas técnicas de fabricación colaborativas fomentando prácticas de consumo a desperdicio cero”, explican. Entre otras cosas, fabrican papel y envases a partir de restos de café, macetas y sillas de huesos de aceituna, ropa de piel de naranjas, abono de aceites usados e incluso galletas, no solo para perros, sino también para humanos, a partir de los desperdicios de los restaurantes. Mientras Remix el Barrio expone sus piezas y recoge su premio en Linz, el Garden Barcelona incluye un taller en el Fab Lab. “Defendemos el potencial del codiseño, la fabricación digital y la artesanía, para reinventar las formas de producir, consumir y vivir. Reclamamos la necesidad de imaginar nuevos modelos y técnicas para innovar con lo que comúnmente llamamos desperdicio”, concluyen los remixers.


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