movilidad urbana

Los carriles bici de Via Augusta y paseo de Maragall, operativos en 2023

El tramo entre las plazas de Espanya y Cerdà por Gran Via se hará por calzada

Carril bici de la Via Augusta, en dirección montaña, en el tramo construido, a su paso por la plaza de la Gala Placidia.
Carril bici de la Via Augusta, en dirección montaña, en el tramo construido, a su paso por la plaza de la Gala Placidia.Joan Sanchez / EL PAÍS

El paquete de 30 millones de euros de inversiones en los barrios presentados por el Ayuntamiento de Barcelona esta semana incluye tres grandes proyectos de carriles bici que permitirán responder a largas e intensas demandas vecinales, además de conectar la red ciclable en puntos donde ahora está interrumpida a través de grandes arterias de circulación. Son los de Via Augusta, paseo de Maragall y el que bajará a la calzada en la Gran Via entre las plazas de Espanya y Cerdà.

En el caso de Via Augusta, solo habilitado en el tramo entre Diagonal y rambla del Prat, el compromiso del Ayuntamiento es prolongarlo este mismo año hasta la calle de Ganduxer, donde hay otro carril, desconectado de la red. Antes de acabar el mandato, la idea es que la vía ciclista de Via Augusta llegue hasta la plaza de Borràs, en un recorrido mar-montaña que ahora no tiene una opción cómoda y directa en bicicleta. En el documento de inversiones tiene asignado 1,2 millones de euros para redactar el proyecto y ejecutar el primer tramo; y redactar el proyecto del segundo tramo. “Será de doble sentido, en calzada y a costa de tráfico privado”, detalla el director de Servicios de Movilidad, Adrià Gomila. Falta saber dónde se ubicará: si laterales o centro. Está previsto que las obras comiencen en verano y acaben en diciembre.

Desde la plataforma Bici Augusta, uno de sus portavoces, Jaume Llansó, celebra lo que defiende que es un logro de una larga “reivindicación transversal” en la que han participado vecinos, entidades, equipamientos y centros escolares. Llansó considera que es necesario que la red de carriles bici conecte con todos los distritos y barrios y en este caso reivindica también que se habilite un carril bici en la vía de servicio de los túneles de Vallvidrera, “que está en desuso”. Esta reivindicación es compartida a los dos lados de Collserola por parte de la plataforma BikeVidrera, que ve en la infraestructura una conexión necesaria para conectar ciudad y el Vallès.

En el caso del carril bici de Maragall, también es una larga reivindicación del entorno. Y que se remonta a hace unos 15 años, cuando se reurbanizó esta avenida que enlaza Sant Andreu y la trama del Eixample con los barrios del distrito de Horta-Guinardó. Entonces se ensancharon las aceras, pero no hay espacio para las bicis.

La tercera gran intervención en materia de carriles bici fuera del centro de la ciudad es sacar el que hay en la acera de la Gran Via, entre plaza de Espanya y plaça Cerdà, y bajarlo al lateral, en calzada. Este carril bici provoca ahora constantes conflictos con los peatones, aunque la acera es ancha, sobre todo por parte de conductores de patinete que circulan a gran velocidad.

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