Escuelas que buscan alternativas a Google

Arranca un proyecto piloto del Ayuntamiento de Barcelona e Xnet para dar herramientas de software libre y con control de los datos a cinco escuelas

Una estudiante de ESO realiza tareas escolares durante el confinamiento de primavera por el coronavirus.
Una estudiante de ESO realiza tareas escolares durante el confinamiento de primavera por el coronavirus.Joan Sanchez (EL PAÍS)

Todo empezó hace dos años, cuando un grupo de familias de Barcelona acudieron a la entidad especializada en derechos digitales y control democrático de los datos XNet alertando de que en sus escuelas les pedían autorización para que sus hijos utilicen las herramientas de Google. Aquella alerta creció, fue trasladada al Ayuntamiento y ahora arranca una prueba piloto, en el que participarán cinco escuelas o institutos, que consiste en digitalizar los centros con programario de internet alternativo que garantice la privacidad y el control de los datos y sea fácil de usar.

Desde Xnet, Simona Levi insiste en la idea de que no se trata solo de que estos centros tengan el control de sus datos y una suite de programario libre (lo que en Google sería el paquete Gmail, Calendar, Drive, Docs, etc), sino que sea tan fácil de utilizar. Que sea usable, no solo para usuarios avanzados. “Se trata de crear una alternativa a Google que pueda competir en usabilidad, una suite que pueda utilizar cualquier niño o docente, que no tengas que ser un purista”, explica gráficamente. Xnet también firmó un contrato con la Generalitat para proponer un programario alternativo al del buscador.

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Por parte del Ayuntamiento, el director de Innovación Democrática, Arnau Monterde, argumenta que “no se trata de ir contra Google, sino de facilitar alternativas a la comunidad educativa con un paquete de herramientas que estén a la altura en usabilidad, sean auditables y den garantías de seguridad”. Y más, apunta, en un momento de contexto en el que, debido a la pandemia del coronavirus, la tecnología ha ganado protagonismo en la educación.

Monterde señala que Google “está entrando en casi todas las escuelas porque es fácil, porque todo el mundo tiene una cuenta, pero entra de manera acrítica y nadie percibe los riesgos asociados”. Y añade: “Quien diseña la experiencia educativa digital lo hace desde Silicon Valley sin conocer las necesidades de las comunidades educativas o de lo público. Y por mucho que cumplan con la legislación Europea, no sabemos exactamente que uso se hace de datos que generan menores cuando utilizan estas herramientas”.

Ya hay tres escuelas que han pedido sumarse al proyecto, pero “no quieren exposición mediática” hasta que arranquen, explica Levi. La idea es que puedan comenzar a trabajar con el nuevo programario en marzo o abril del año que viene. La experta en derechos vinculados a los datos e internet asegura que cada semana reciben correos de dos o tres familias preocupadas: si no firman la autorización de uso de herramientas de Google sus hijos quedan excluidos del funcionamiento ordinario de la escuela. “Es Google o muerte”, resume.

El Ayuntamiento invertirá 140.000 euros en esta prueba piloto, que se destinarán a facilitar que servidores seguros para almacenar los datos, las herramientas de programario libre y servicio técnico y de formación. El piloto ofrecerá “infraestructuras, recursos pedagógicos, acompañamiento y servicios técnicos que permitan una digitalización de los centros con tecnologías libres y auditables”, ha informado el consistorio en una nota.

En el consistorio el proyecto depende de la Dirección de Innovación Democrática y el Comisionado de Innovación Digital y el Consorcio de Educación. La suite que se desplegará integrará Nexcloud (servidores), Big Blue Button (videoconferencias y pizarras digitales), Moodle (gestión del aprendizaje), Jitsi (videoconferencias), Etherpard y otras herramientas de programario abierto y auditable en los cinco centros.

La implementación contempla el uso de estas herramientas alternativas tanto en la escuela como si hay que trabajar en remoto, lo que está ocurriendo este curso debido a la pandemia del coronavirus. Además la idea es que sean replicables si lo piden más escuelas o institutos. “Robustas, usables y 100% competitivas para las principales necesidades de la educación digital”, explica el comunicado, que incide en que se trata de datos de menores.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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