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El Govern insiste en que no prevé el cierre de escuelas, pero no descarta el de institutos

Educación admite que sobre la mesa sí está la posibilidad de impulsar las clases virtuales en Bachillerato y FP

Alumnos en una escuela pública de Barcelona.
Alumnos en una escuela pública de Barcelona.consuelo bautista

“La presencialidad en las escuelas la tenemos que mantener hasta las últimas consecuencias”. Así de tajante se mostró este lunes el secretario general de Salud, Marc Ramentol. Los responsables de los departamentos de Salud y Educación insistieron en que los colegios deben ser lo último que se cierre en caso de confinamiento total. No obstante, sus reponsables han empezado a abrir la puerta a que sí se implanten las clases virtuales en Bachillerato y FP. “La opción de cerrar institutos es una de las que está sobre la mesa”, admitió el director general de Centros Públicos, Josep Gonzàlez-Cambray.

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La Generalitat quiere volver a evitar un cierre total de los centros educativos como el de la pasada primavera, que provocó consecuencias a nivel académico, pero también a nivel social, afectando especialmente a los alumnos vulnerables. “El cierre de escuelas en marzo fue la medida social más dolorosa, y seguramente la menos efectiva a nivel epidemiológico”, admitió Ramentol en una entrevista en Catalunya Ràdio. Por este motivo, desde hace semanas desde Educación o Salud han repetido por activa y por pasiva que lo último que se hará es cerrar los colegios. “El cierre de las escuelas hoy día no está sobre la mesa”, remachó Cambray.

El coordinador del Servicio de Enfermedades infeccionas e Inmunología pediátrica del hospital Vall d’Hebron, Pere Soler, abundó cuatro motivos médicos para mantenerlas abiertas: los niños no tienen síntomas graves; cuando se hacen cribados, un 6% de menores de 18 años da positivo, cuando en el resto es un 12%; entre el 70 y el 80% de niños positivos no infectan a otros niños, y se está viendo que los contagios se producen fuera de las escuelas; y de los contagios en el entorno familiar, solo en un 6% de los casos el origen son los menores. “Es evidente que el foco no hay que ponerlo en la escuela, antes hay que mirar otras cosas”, justificó Soler.

Pero la situación epidemiológica no es buena ni se espera que mejore en pocos días. Ramentol admitió que con medidas como el cierre de bares “no se llegará a los objetivos fijados”. “La situación apunta a que tendremos que tomar más medidas”, añadió. “El riesgo cero no existe. En los próximos días tendremos más casos, pero eso no significa que las escuelas no lo estén haciendo bien, sino que el virus entra en la escuela por la comunidad”, terció Cambray.

Los datos de la web Traçacovid, que realiza el seguimiento de los contagios en los centros educativos, muestran este imparable crecimiento. Durante la semana pasada se notificaron unos 4.200 positivos entre alumnos y profesorado, más del doble que las dos semanas anteriores. Aunque la fiabilidad de los datos no es del 100% (porque depende de qué y cuándo informan los centros), sí que reflejan una tendencia alza, aunque la Generalitat lo atribuye a un paralelismo en el aumento en el resto de la sociedad. Con todo, insisten en que las escuelas no están haciendo de foco de transmisión, ya que en la mayoría de las pcr hechas en los grupos burbuja solo se ha detectado el positivo original, pero no otros contagiados.

Pero otra cosa son los adolescentes. “Estamos viendo que la evolución en alumnos de Bachillerato y FP el virus se está comportando de forma más similar a la del resto de la comunidad”, admitió Ramentol. Los expertos sanitarios también apuntan que a partir de los 12 años, los efectos de la covid-19 son más parecidos a los que presentan los adultos. “El comportamiento del virus en el instituto no es el mismo que en la escuela. No descartamos ningún escenario. Tendremos que tomar medidas, según avance la pandemia”, admitió Cambray, y detalló que una de ellas podría ser extender las clases virtuales en la etapa postobligatoria (a partir de los 16 años). Actualmente ya el 7% de centros de Bachillerato y el 20% de FP tienen implantado un sistema híbrido, de manera que los alumnos se alternan para ir unos días presencialmente a clase, y el resto se hace telemáticamente. Pero las medidas podrían ir más allá, según admitió Cambray. “La opción de cerrar institutos es una de las que está sobre la mesa”.

De esta forma, Educación empieza a flexibilizar su defensa tajante de la presencialidad. El pasado 15 de octubre ya se inició la oleada de clases telemáticas en educación superior, las universidades. Ahora la mirada está fijada en un nivel inferior: Bachillerato y FP. De momento, de la ESO no se habla, pero es que para generalizar las clases telemáticas falta poner recursos. Educación aseguró que ya han empezado a llegar los 300.000 ordenadores que se han comprado para asegurar que todos los alumnos puedan seguir las clases online, pero los dispositivos se distribuirán en los próximos días, pero solo a partir de 3º de ESO.

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